El mar de Alborán, entre Nerja y Cabo de Gata (Almería), ha sido el escenario de una campaña científica que ha permitido registrar hasta 66 encuentros con el zifio común, una de las especies de cetáceo más difíciles de localizar por sus prolongadas inmersiones. El Instituto Español de Oceanografía, dependiente del CSIC, ha sido el responsable de esta iniciativa.
La campaña, bautizada como CETALBORAN526, ha recorrido 969 millas náuticas a lo largo de casi un mes de trabajo. El objetivo ha sido mejorar el conocimiento sobre dos especies de cetáceos de buceo profundo que habitan estas aguas, cuya observación en superficie resulta especialmente complicada para los investigadores.
Los 66 encuentros con el zifio no equivalen a 66 animales distintos, sino a avistamientos de la especie repartidos a lo largo de toda la expedición, sin que se haya precisado cuántos ejemplares fueron observados realmente. La campaña se ha desarrollado entre el 18 de mayo y el 16 de junio de este año.
Un enclave estratégico para los cetáceos
En total, se han contabilizado 561 avistamientos, una cifra que incluye tortugas marinas y hasta siete especies distintas de cetáceos. Estos datos confirman la importancia del mar de Alborán como enclave estratégico para estos animales, una zona de elevada productividad y complejidad oceanográfica.
Joan Giménez, investigador del Centro Oceanográfico de Málaga y responsable de la campaña, ha destacado el valor de los resultados obtenidos. "Los numerosos registros visuales obtenidos durante la campaña nos permitirán generar estimas actualizadas de abundancia para estas especies en una zona estratégica para su conservación".
Además, ha señalado la relevancia de estos datos ante los episodios de varamientos atípicos registrados en las costas de Almería y Murcia.
La técnica de la acústica pasiva
Para lograr estos resultados, los científicos han combinado el muestreo visual desde embarcación con la acústica pasiva, una técnica que resulta especialmente útil para detectar especies que pasan gran parte de su vida bajo el agua. Los registros sonoros serán analizados próximamente en laboratorio.
Manuel Bou-Cabo, investigador de la Unidad Mixta IEO-CSIC-UPV y responsable del equipo de acústica submarina del Centro Oceanográfico de Murcia, ha subrayado la importancia de esta metodología. "Las 146 horas registradas durante la campaña nos permitirán cruzar información visual y acústica, mejorar el etiquetado de señales y generar resultados útiles para el seguimiento a largo plazo", ha afirmado el investigador murciano.
El mar de Alborán, entre Nerja y Cabo de Gata (Almería), ha sido el escenario de una campaña científica que ha permitido registrar hasta 66 encuentros con el zifio común, una de las especies de cetáceo más difíciles de localizar por sus prolongadas inmersiones. El Instituto Español de Oceanografía, dependiente del CSIC, ha sido el responsable de esta iniciativa.
La campaña, bautizada como CETALBORAN526, ha recorrido 969 millas náuticas a lo largo de casi un mes de trabajo. El objetivo ha sido mejorar el conocimiento sobre dos especies de cetáceos de buceo profundo que habitan estas aguas, cuya observación en superficie resulta especialmente complicada para los investigadores.
Los 66 encuentros con el zifio no equivalen a 66 animales distintos, sino a avistamientos de la especie repartidos a lo largo de toda la expedición, sin que se haya precisado cuántos ejemplares fueron observados realmente. La campaña se ha desarrollado entre el 18 de mayo y el 16 de junio de este año.
Un enclave estratégico para los cetáceos
En total, se han contabilizado 561 avistamientos, una cifra que incluye tortugas marinas y hasta siete especies distintas de cetáceos. Estos datos confirman la importancia del mar de Alborán como enclave estratégico para estos animales, una zona de elevada productividad y complejidad oceanográfica.
Joan Giménez, investigador del Centro Oceanográfico de Málaga y responsable de la campaña, ha destacado el valor de los resultados obtenidos. "Los numerosos registros visuales obtenidos durante la campaña nos permitirán generar estimas actualizadas de abundancia para estas especies en una zona estratégica para su conservación".
Además, ha señalado la relevancia de estos datos ante los episodios de varamientos atípicos registrados en las costas de Almería y Murcia.
La técnica de la acústica pasiva
Para lograr estos resultados, los científicos han combinado el muestreo visual desde embarcación con la acústica pasiva, una técnica que resulta especialmente útil para detectar especies que pasan gran parte de su vida bajo el agua. Los registros sonoros serán analizados próximamente en laboratorio.
Manuel Bou-Cabo, investigador de la Unidad Mixta IEO-CSIC-UPV y responsable del equipo de acústica submarina del Centro Oceanográfico de Murcia, ha subrayado la importancia de esta metodología. "Las 146 horas registradas durante la campaña nos permitirán cruzar información visual y acústica, mejorar el etiquetado de señales y generar resultados útiles para el seguimiento a largo plazo", ha afirmado el investigador murciano.
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