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Un asiento vacío, tres bombas y Marc Bartra herido: la noche que Mikel Merino no olvida

El centrocampista explica que cambiarse de asiento pudo salvarle la vida y repasa su recuperación de una lesión antes del Mundial de 2026

  • Mikel Merino y Marc Bartra.

Mikel Merino ha recordado en una carta publicada en The Players’ Tribune el ataque con tres bombas al autobús del Borussia Dortmund que vivió cuando tenía 20 años. El futbolista del Arsenal y de la selección española cuenta que aquel día dejó vacío su asiento habitual, donde después supo que había impactado metralla.

Una decisión pudo cambiarlo todo. "Tenía las piernas un poco cargadas y los asientos de delante se reclinaban. Así que me senté allí, y puede que eso me salvara la vida", relata.

Un asiento vacío y metralla junto a Marc Bartra

El ataque ocurrió cuando el equipo se dirigía a un partido de Champions. Merino recuerda el ruido, el humo y los gritos, además de la espera en el hospital por Marc Bartra, actualmente jugador del Real Betis, que tenía la muñeca destrozada.

Al día siguiente conoció otro detalle: un fragmento de metralla había quedado clavado en el reposacabezas situado junto al defensor. Era su sitio de siempre. "Tengo suerte de estar vivo", afirma.

Una lesión que amenazó su presencia en el Mundial

La carta también aborda la fractura en el hueso interno del pie derecho que sufrió en febrero. Faltaban cuatro meses para el Mundial y la previsión médica era de unos seis meses de baja. "Mikel, lo siento. Es imposible", le dijo el doctor. Durante la rehabilitación, el jugador destaca el apoyo de su mujer, Lola, entonces embarazada.

Merino volvió a disputar minutos en el último encuentro liguero del Arsenal, campeón de la Premier League. Diez días antes había nacido su hijo Marco. Tras enviar vídeos y gráficos de rendimiento a Luis de la Fuente, recibió la convocatoria mundialista.

En su repaso del torneo recuerda el pase de Ferran ante Portugal, las semifinales contra Francia y un disparo de Messi que bloqueó con la cara frente a Argentina. Según cuenta, se quedó sin ver por un ojo durante el resto del partido.

El agradecimiento familiar cierra su relato: "Aún hoy no me acabo de creer que todo pasara. Solo puedo dar las gracias".

Mikel Merino ha recordado en una carta publicada en The Players’ Tribune el ataque con tres bombas al autobús del Borussia Dortmund que vivió cuando tenía 20 años. El futbolista del Arsenal y de la selección española cuenta que aquel día dejó vacío su asiento habitual, donde después supo que había impactado metralla.

Una decisión pudo cambiarlo todo. "Tenía las piernas un poco cargadas y los asientos de delante se reclinaban. Así que me senté allí, y puede que eso me salvara la vida", relata.

Un asiento vacío y metralla junto a Marc Bartra

El ataque ocurrió cuando el equipo se dirigía a un partido de Champions. Merino recuerda el ruido, el humo y los gritos, además de la espera en el hospital por Marc Bartra, actualmente jugador del Real Betis, que tenía la muñeca destrozada.

Al día siguiente conoció otro detalle: un fragmento de metralla había quedado clavado en el reposacabezas situado junto al defensor. Era su sitio de siempre. "Tengo suerte de estar vivo", afirma.

Una lesión que amenazó su presencia en el Mundial

La carta también aborda la fractura en el hueso interno del pie derecho que sufrió en febrero. Faltaban cuatro meses para el Mundial y la previsión médica era de unos seis meses de baja. "Mikel, lo siento. Es imposible", le dijo el doctor. Durante la rehabilitación, el jugador destaca el apoyo de su mujer, Lola, entonces embarazada.

Merino volvió a disputar minutos en el último encuentro liguero del Arsenal, campeón de la Premier League. Diez días antes había nacido su hijo Marco. Tras enviar vídeos y gráficos de rendimiento a Luis de la Fuente, recibió la convocatoria mundialista.

En su repaso del torneo recuerda el pase de Ferran ante Portugal, las semifinales contra Francia y un disparo de Messi que bloqueó con la cara frente a Argentina. Según cuenta, se quedó sin ver por un ojo durante el resto del partido.

El agradecimiento familiar cierra su relato: "Aún hoy no me acabo de creer que todo pasara. Solo puedo dar las gracias".

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