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Sangre, sudor y Argentina: España ya tiene rival para la final de las finales

Messi volvió a tirar del carro de la 'Scaloneta' para dar dos asistencias que voltearon el tanto de Gordon para Inglaterra

  • Enzo Fernández celebra el empate de Argentina con Leo Messi al lado -

Argentina, una vez en este Mundial, volvió a tirar de amor propio, de esa capacidad innata de resiliencia que tiene la selección capitaneada por Messi, para voltear el partido ante Inglaterra y meterse por segunda vez de manera consecutiva en la final de la Copa del Mundo. La actual campeona será la rival de España el domingo 19 a partir de las 21 (hora española).

Si la Finalísima entre argentinos y españoles, campeones de Sudamérica y de Europa, no fue posible por la guerra de Irán –el partido se iba a disputar en Qatar y las dos selecciones no llegaron a un acuerdo para encontrar una fecha alternativa–, el New York/New Jersey Stadium, nombre utilizado por la FIFA para el MetLife Stadium, acogerá la final de las finales. 

El planteamiento defensivo de Tuchel se vino abajo

Como ante Egipto, Argentina tuvo que sufrir y luchar para ganar. Otra vez Leo fue providencial con dos asistencias que fueron medio billete para la final. Enzo Fernández y Lautaro Martínez se encargaron de rematar los servicios del astro argentino para darle en los últimos minutos la vuelta al tanto conseguido por el barcelonista Gordon en el minuto 55. 

Tuchel, el seleccionador alemán de Inglaterra, se puso a acumular defensas en la recta final del partido. Una estrategia que no le sirvió de nada. La racanería la acabó pagando con la derrota. Los de Scaloni empezaron a colgar balones al área y llegaron dos palos previos al estallido de júbilo que supuso el gol desde fuera del área de Enzo. Aunque Inglaterra firmaba la prórroga, el gen ganador de Argentina salió por enésima vez a paseo para provocar la locura en una grada mayoritariamente albiceleste. 

Argentina, con más corazón que cabeza, con todo el equipo arropando a Messi, se ha plantado en la final. No ha sido un buen torneo en cuanto a juego, pero ahí está. Con el sempiterno Messi, pichichi del Mundial junto a Mbappé con ocho dianas, y con un grupo que mete bocados y tira de coraje y casta. Estos serán los ingredientes que tendrá que contrarrestar la España del toque y la clase si La Roja quiere colocar en el pecho su segunda estrella .

Argentina, una vez en este Mundial, volvió a tirar de amor propio, de esa capacidad innata de resiliencia que tiene la selección capitaneada por Messi, para voltear el partido ante Inglaterra y meterse por segunda vez de manera consecutiva en la final de la Copa del Mundo. La actual campeona será la rival de España el domingo 19 a partir de las 21 (hora española).

Si la Finalísima entre argentinos y españoles, campeones de Sudamérica y de Europa, no fue posible por la guerra de Irán –el partido se iba a disputar en Qatar y las dos selecciones no llegaron a un acuerdo para encontrar una fecha alternativa–, el New York/New Jersey Stadium, nombre utilizado por la FIFA para el MetLife Stadium, acogerá la final de las finales. 

El planteamiento defensivo de Tuchel se vino abajo

Como ante Egipto, Argentina tuvo que sufrir y luchar para ganar. Otra vez Leo fue providencial con dos asistencias que fueron medio billete para la final. Enzo Fernández y Lautaro Martínez se encargaron de rematar los servicios del astro argentino para darle en los últimos minutos la vuelta al tanto conseguido por el barcelonista Gordon en el minuto 55. 

Tuchel, el seleccionador alemán de Inglaterra, se puso a acumular defensas en la recta final del partido. Una estrategia que no le sirvió de nada. La racanería la acabó pagando con la derrota. Los de Scaloni empezaron a colgar balones al área y llegaron dos palos previos al estallido de júbilo que supuso el gol desde fuera del área de Enzo. Aunque Inglaterra firmaba la prórroga, el gen ganador de Argentina salió por enésima vez a paseo para provocar la locura en una grada mayoritariamente albiceleste. 

Argentina, con más corazón que cabeza, con todo el equipo arropando a Messi, se ha plantado en la final. No ha sido un buen torneo en cuanto a juego, pero ahí está. Con el sempiterno Messi, pichichi del Mundial junto a Mbappé con ocho dianas, y con un grupo que mete bocados y tira de coraje y casta. Estos serán los ingredientes que tendrá que contrarrestar la España del toque y la clase si La Roja quiere colocar en el pecho su segunda estrella .

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