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La tarde más inesperada de Máximo: recibe un balonazo de Tchouaméni y acaba conociendo a Mbappé

Máximo recibió una camiseta firmada del centrocampista tras el susto en El Sardinero y acabó compartiendo una fotografía y una broma con el delantero del Real Madrid

  • Máximo, junto a su padre y Mbappé, tras recibir un balonazo de Tchouaméni.

Máximo, un niño de cuatro años y aficionado del Racing de Santander, jamás imaginó que en la tarde-noche en la que su equipo se enfrentó al Real Madrid acabaría conociendo a Tchouaméni y Mbappé. Después de recibir un balonazo en las gradas de El Sardinero, el centrocampista le regaló su camiseta firmada para disculparse, mientras el delantero se detuvo a preguntarle cómo estaba y bromear con él.

Todo quedó en un susto. Así lo explicó su padre ante las cámaras de Real Madrid TV, después de que ambos accedieran a las instalaciones tras el partido: "Máximo está genial, ha sido un susto solo, ¿verdad? El detalle es de agradecer. Solo bajar aquí ya es un detallazo. Agradeceros un poco todo y como nos habéis tratado".

Una camiseta firmada después del golpe

El encuentro con Tchouaméni fue primero. En brazos de su padre y con gesto serio, Máximo observaba al jugador, que se disculpó y consiguió arrancarle una sonrisa con el regalo de su camiseta.

El padre también explicó el vínculo familiar con ambos equipos. Aunque sienten al Racing como el conjunto de su tierra, aseguró que el Real Madrid significa mucho para ellos. Añadió una coincidencia: Máximo nació el día de la Decimocuarta.

Entonces el pequeño vio aparecer a otro futbolista. "¡Papá, Mbappé!", exclamó.

La broma de Mbappé sobre el disparo

El delantero escuchó al niño y se acercó a saludarlo. "¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Todo bien? ¿La cara bien?", le preguntó antes de bromear sobre su compañero: "Culpa de Tchouaméni, ¿no? ¡No sabe tirar Tchouaméni! ¿Estás bien?".

El encuentro terminó con una fotografía y un choque de manos.

El balonazo se había producido al inicio de la segunda parte del encuentro de la undécima jornada de LaLiga, con 0-3 en el marcador. Tchouaméni lanzó un fuerte derechazo desde fuera del área que pasó por encima de la portería de Agirrezabala y golpeó en el cuerpo de Máximo, que rompió a llorar junto a su familia.

Máximo, un niño de cuatro años y aficionado del Racing de Santander, jamás imaginó que en la tarde-noche en la que su equipo se enfrentó al Real Madrid acabaría conociendo a Tchouaméni y Mbappé. Después de recibir un balonazo en las gradas de El Sardinero, el centrocampista le regaló su camiseta firmada para disculparse, mientras el delantero se detuvo a preguntarle cómo estaba y bromear con él.

Todo quedó en un susto. Así lo explicó su padre ante las cámaras de Real Madrid TV, después de que ambos accedieran a las instalaciones tras el partido: "Máximo está genial, ha sido un susto solo, ¿verdad? El detalle es de agradecer. Solo bajar aquí ya es un detallazo. Agradeceros un poco todo y como nos habéis tratado".

Una camiseta firmada después del golpe

El encuentro con Tchouaméni fue primero. En brazos de su padre y con gesto serio, Máximo observaba al jugador, que se disculpó y consiguió arrancarle una sonrisa con el regalo de su camiseta.

El padre también explicó el vínculo familiar con ambos equipos. Aunque sienten al Racing como el conjunto de su tierra, aseguró que el Real Madrid significa mucho para ellos. Añadió una coincidencia: Máximo nació el día de la Decimocuarta.

Entonces el pequeño vio aparecer a otro futbolista. "¡Papá, Mbappé!", exclamó.

La broma de Mbappé sobre el disparo

El delantero escuchó al niño y se acercó a saludarlo. "¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Todo bien? ¿La cara bien?", le preguntó antes de bromear sobre su compañero: "Culpa de Tchouaméni, ¿no? ¡No sabe tirar Tchouaméni! ¿Estás bien?".

El encuentro terminó con una fotografía y un choque de manos.

El balonazo se había producido al inicio de la segunda parte del encuentro de la undécima jornada de LaLiga, con 0-3 en el marcador. Tchouaméni lanzó un fuerte derechazo desde fuera del área que pasó por encima de la portería de Agirrezabala y golpeó en el cuerpo de Máximo, que rompió a llorar junto a su familia.

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