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Sangre, poder y arcilla: la historia sin maquillaje

La nobleza española, la rivalidad entre Atenas y Esparta y las vidas anónimas de Mesopotamia protagonizan tres ensayos de Ático de los Libros, una editorial imprescindible para entender la Historia, así, en mayúsculas

  • Ahí está el atractivo de estas tres lecturas de esta semana en Va de Libros: el pasado fue bastante menos ordenado de lo que nos contaron. -

Hay una historia que aprendimos -sí, en pasado- en los libros de texto y otra que aparece al hurgar en los archivos o leer lo que escribió alguien hace cuatro mil años. Quién lo diría. A menudo no coinciden. Ahí está el atractivo de estas tres lecturas de esta semana en Va de Libros: el pasado fue bastante menos ordenado de lo que nos contaron. Nada de ejes cronológicos exactos.

Apellidos ilustres, pasados incómodos

El gran secreto - Enrique Soria Mesa

En la España moderna, tener un apellido respetable abría muchas puertas. Demostrar que todos los antepasados habían sido cristianos viejos, todavía más. La limpieza de sangre se convirtió en una obsesión que condicionaba cargos, honores y privilegios. Lo sorprendente es que algunas familias tenían buenas razones para evitar que alguien hurgara en su genealogía.

En El gran secreto, Enrique Soria Mesa documenta una de las grandes contradicciones de nuestra historia: el origen judeoconverso de numerosos linajes que alcanzaron las alturas de la nobleza española. Con archivos, pleitos y genealogías reconstruye cómo se ascendía en una sociedad donde el nacimiento parecía determinarlo todo.

Había dinero, matrimonios calculados, compra de señoríos, favores políticos y, cuando hacía falta, un pasado familiar convenientemente remozado. La Corona, necesitada de recursos y servidores capaces, también participó en aquel juego. Eso no convirtió a España en un lugar tolerante: mientras unos conversos prosperaban, otros padecían la persecución y los estatutos de limpieza.

Con una sólida base documental, El gran secreto exige al lector adentrarse en un entramado de parentescos, estrategias sociales e intereses políticos. Su principal virtud consiste en utilizar esas historias familiares para explicar una realidad histórica mucho más amplia. Soria Mesa obliga a reconsiderar hasta qué punto los grandes apellidos representaban realmente aquello que proclamaban y cuánto había de construcción interesada en la memoria de las élites españolas. Una investigación que recuerda que la historia de una familia puede cambiar considerablemente cuando se consultan los archivos en lugar de limitarse a contemplar sus escudos.

Aliados hasta que dejaron de serlo

Atenas y Esparta - Adrian Goldsworthy

A los griegos les debemos la filosofía, el teatro y buena parte de nuestro vocabulario político. También una lección menos edificante: una cosa es unirse ante el enemigo y otra ponerse de acuerdo sobre quién manda después.

Adrian Goldsworthy recorre en Atenas y Esparta la trayectoria de dos ciudades que combatieron juntas contra Persia y acabaron enfrentadas en la guerra del Peloponeso. Solemos imaginarlas como dos mundos opuestos: la Atenas democrática y culta frente a la Esparta de los soldados y la disciplina. La realidad era bastante menos sencilla.

Atenas defendía la participación de sus ciudadanos mientras exigía obediencia y tributos a sus aliados. Esparta presumía de estabilidad y excelencia militar, aunque su modo de vida descansaba sobre el sometimiento de los ilotas. Ambas aspiraban a ser admiradas y temidas; ninguna aceptaba que otra ciudad le hiciera sombra.

Goldsworthy saca la historia del campo de batalla para explicar el orgullo, el miedo y las decisiones políticas que allanaron el camino hacia la guerra. También desmonta la imagen de una Grecia unida: había cultura compartida, sí, pero cada polis defendía primero sus intereses.

Con una narración que combina historia política, militar y social, Goldsworthy ofrece una visión de la Grecia clásica alejada de la idealización. Su lectura permite comprender que la democracia ateniense y el sistema espartano fueron respuestas diferentes a problemas comunes, desarrolladas en sociedades donde la libertad, el poder y la desigualdad mantenían relaciones bastante más complejas de lo que solemos imaginar. Resulta tentador establecer comparaciones con algunas rivalidades contemporáneas, aunque el libro funciona perfectamente sin convertir a Pericles o a los dirigentes espartanos en protagonistas de nuestros debates actuales. Bastante tuvieron con los suyos.

Vidas pequeñas, historias inmensas

Entre dos ríos - Moudhy Al-Rashid

No todo empezó con un rey dictando leyes ni con un ejército conquistando ciudades. A veces, la historia aparece en una tablilla de arcilla donde alguien anotó unas cuentas, la tarea de un estudiante o el movimiento de un astro. Son testimonios modestos, pero tienen una virtud que muchos monumentos no poseen: nos dejan asomarnos a la vida.

Eso hace Moudhy Al-Rashid en Entre dos ríos, un recorrido por la antigua Mesopotamia que tiene la escritura cuneiforme como hilo conductor. Entre el Tigris y el Éufrates nacieron ciudades y conocimientos decisivos, pero también vivieron personas que trabajaban, criaban a sus hijos, discutían y trataban de salir adelante. No parece que hayamos cambiado tanto en algunos asuntos. La autora 'escucha' a gobernantes, escribas, comerciantes y escolares, y consigue algo nada menor: que una tablilla de hace miles de años resulte cercana sin fingir que sus autores pensaban exactamente como nosotros.

Aparece, además, una reflexión de fondo sobre nuestra manera de entender la historia. Durante mucho tiempo hemos privilegiado los grandes acontecimientos, las conquistas y las biografías de quienes ejercieron el poder. Las tablillas mesopotámicas demuestran que también puede reconstruirse una civilización a través de sus escuelas, sus hogares, sus contratos y sus preocupaciones más corrientes. Naturalmente, esos documentos tampoco ofrecen una representación completa de la sociedad, pues escribir y conservar registros dependía de condiciones materiales y culturales muy concretas. Pero permiten escuchar voces que de otra manera habrían desaparecido.

Hay un momento especialmente hermoso en el epílogo, cuando relaciona su propia maternidad y la contemplación del cielo con experiencias conservadas en aquellos textos antiguos. Lejos de restar rigor, esa mirada da sentido al trabajo de la historiadora. Entre dos ríos recuerda que detrás de la palabra civilización hubo gente de carne y hueso. Puede que sus nombres no llenen nuestras plazas, pero sus pequeñas preocupaciones han encontrado una forma extraordinaria de vencer al tiempo.

Hay una historia que aprendimos -sí, en pasado- en los libros de texto y otra que aparece al hurgar en los archivos o leer lo que escribió alguien hace cuatro mil años. Quién lo diría. A menudo no coinciden. Ahí está el atractivo de estas tres lecturas de esta semana en Va de Libros: el pasado fue bastante menos ordenado de lo que nos contaron. Nada de ejes cronológicos exactos.

Apellidos ilustres, pasados incómodos

El gran secreto - Enrique Soria Mesa

En la España moderna, tener un apellido respetable abría muchas puertas. Demostrar que todos los antepasados habían sido cristianos viejos, todavía más. La limpieza de sangre se convirtió en una obsesión que condicionaba cargos, honores y privilegios. Lo sorprendente es que algunas familias tenían buenas razones para evitar que alguien hurgara en su genealogía.

En El gran secreto, Enrique Soria Mesa documenta una de las grandes contradicciones de nuestra historia: el origen judeoconverso de numerosos linajes que alcanzaron las alturas de la nobleza española. Con archivos, pleitos y genealogías reconstruye cómo se ascendía en una sociedad donde el nacimiento parecía determinarlo todo.

Había dinero, matrimonios calculados, compra de señoríos, favores políticos y, cuando hacía falta, un pasado familiar convenientemente remozado. La Corona, necesitada de recursos y servidores capaces, también participó en aquel juego. Eso no convirtió a España en un lugar tolerante: mientras unos conversos prosperaban, otros padecían la persecución y los estatutos de limpieza.

Con una sólida base documental, El gran secreto exige al lector adentrarse en un entramado de parentescos, estrategias sociales e intereses políticos. Su principal virtud consiste en utilizar esas historias familiares para explicar una realidad histórica mucho más amplia. Soria Mesa obliga a reconsiderar hasta qué punto los grandes apellidos representaban realmente aquello que proclamaban y cuánto había de construcción interesada en la memoria de las élites españolas. Una investigación que recuerda que la historia de una familia puede cambiar considerablemente cuando se consultan los archivos en lugar de limitarse a contemplar sus escudos.

Aliados hasta que dejaron de serlo

Atenas y Esparta - Adrian Goldsworthy

A los griegos les debemos la filosofía, el teatro y buena parte de nuestro vocabulario político. También una lección menos edificante: una cosa es unirse ante el enemigo y otra ponerse de acuerdo sobre quién manda después.

Adrian Goldsworthy recorre en Atenas y Esparta la trayectoria de dos ciudades que combatieron juntas contra Persia y acabaron enfrentadas en la guerra del Peloponeso. Solemos imaginarlas como dos mundos opuestos: la Atenas democrática y culta frente a la Esparta de los soldados y la disciplina. La realidad era bastante menos sencilla.

Atenas defendía la participación de sus ciudadanos mientras exigía obediencia y tributos a sus aliados. Esparta presumía de estabilidad y excelencia militar, aunque su modo de vida descansaba sobre el sometimiento de los ilotas. Ambas aspiraban a ser admiradas y temidas; ninguna aceptaba que otra ciudad le hiciera sombra.

Goldsworthy saca la historia del campo de batalla para explicar el orgullo, el miedo y las decisiones políticas que allanaron el camino hacia la guerra. También desmonta la imagen de una Grecia unida: había cultura compartida, sí, pero cada polis defendía primero sus intereses.

Con una narración que combina historia política, militar y social, Goldsworthy ofrece una visión de la Grecia clásica alejada de la idealización. Su lectura permite comprender que la democracia ateniense y el sistema espartano fueron respuestas diferentes a problemas comunes, desarrolladas en sociedades donde la libertad, el poder y la desigualdad mantenían relaciones bastante más complejas de lo que solemos imaginar. Resulta tentador establecer comparaciones con algunas rivalidades contemporáneas, aunque el libro funciona perfectamente sin convertir a Pericles o a los dirigentes espartanos en protagonistas de nuestros debates actuales. Bastante tuvieron con los suyos.

Vidas pequeñas, historias inmensas

Entre dos ríos - Moudhy Al-Rashid

No todo empezó con un rey dictando leyes ni con un ejército conquistando ciudades. A veces, la historia aparece en una tablilla de arcilla donde alguien anotó unas cuentas, la tarea de un estudiante o el movimiento de un astro. Son testimonios modestos, pero tienen una virtud que muchos monumentos no poseen: nos dejan asomarnos a la vida.

Eso hace Moudhy Al-Rashid en Entre dos ríos, un recorrido por la antigua Mesopotamia que tiene la escritura cuneiforme como hilo conductor. Entre el Tigris y el Éufrates nacieron ciudades y conocimientos decisivos, pero también vivieron personas que trabajaban, criaban a sus hijos, discutían y trataban de salir adelante. No parece que hayamos cambiado tanto en algunos asuntos. La autora 'escucha' a gobernantes, escribas, comerciantes y escolares, y consigue algo nada menor: que una tablilla de hace miles de años resulte cercana sin fingir que sus autores pensaban exactamente como nosotros.

Aparece, además, una reflexión de fondo sobre nuestra manera de entender la historia. Durante mucho tiempo hemos privilegiado los grandes acontecimientos, las conquistas y las biografías de quienes ejercieron el poder. Las tablillas mesopotámicas demuestran que también puede reconstruirse una civilización a través de sus escuelas, sus hogares, sus contratos y sus preocupaciones más corrientes. Naturalmente, esos documentos tampoco ofrecen una representación completa de la sociedad, pues escribir y conservar registros dependía de condiciones materiales y culturales muy concretas. Pero permiten escuchar voces que de otra manera habrían desaparecido.

Hay un momento especialmente hermoso en el epílogo, cuando relaciona su propia maternidad y la contemplación del cielo con experiencias conservadas en aquellos textos antiguos. Lejos de restar rigor, esa mirada da sentido al trabajo de la historiadora. Entre dos ríos recuerda que detrás de la palabra civilización hubo gente de carne y hueso. Puede que sus nombres no llenen nuestras plazas, pero sus pequeñas preocupaciones han encontrado una forma extraordinaria de vencer al tiempo.

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