¿Aprender inglés desde pequeños y dominarlo de mayores? Descubre cuatro libros de DK para toda la familia
De las primeras palabras sobre ciencia y naturaleza a los temidos phrasal verbs, pasando por los idioms. Cuatro libros para aprender inglés a cualquier edad
Dos nuevos ejmplares más de esta magnífica serie que ya acumula cinco volúmenes indicada para los más pequeños de la casa. -
Hay una edad en la que los niños preguntan por todo. Quieren saber por qué llueve, cómo crecen las plantas, qué hay más allá de las estrellas o por qué algunos animales viven bajo el agua. Después, con los años, llegan otras preguntas, generalmente menos divertidas: ¿cuándo se utiliza get over?, ¿qué significa on cloud nine?, ¿por qué los ingleses necesitan tantas palabras para expresar algo aparentemente sencillo? A niños pequeños, problemas pequeños. A niños grandes... ya se sabe, pero la necesidad de aprender permanece. Y aquí es donde la editorial británica DK vuelve a demostrar que los libros pueden ser magníficos compañeros de viaje.
No es la primera vez que hablamos en esta sección de DK (Dorling Kindersley, perteneciente al grupo Penguin Random House). Quienes conozcan sus publicaciones sabrán que la editorial ha desarrollado una manera muy particular de presentar el conocimiento, apoyándose en ilustraciones, esquemas y explicaciones que permiten abordar materias complejas sin convertir la lectura en una carrera de obstáculos. Es una línea brillante porque entiende la educación desde una perspectiva visual y práctica, alejada de esos manuales que parecen escritos para poner a prueba la paciencia del lector.
En esta ocasión nos detenemos en cuatro títulos que, aunque dirigidos a públicos diferentes, comparten una misma filosofía: 1000 palabras: Ciencia, 1000 palabras: Naturaleza, English for Everyone: Idioms y English for Everyone: Phrasal Verbs. Una selección que puede acompañar a toda la familia, desde los pequeños que comienzan a descubrir el mundo hasta los adultos que desean perfeccionar su inglés o prepararse para una certificación oficial.
Ciencia y naturaleza: mil palabras para descubrir el mundo
Los dos primeros libros pertenecen a la colección bilingüe 1000 palabras, una propuesta que combina inglés y español mediante fotografías, ilustraciones y explicaciones organizadas por temas. Su planteamiento resulta especialmente atractivo para familias interesadas en introducir una segunda lengua desde edades tempranas, pero también para quienes buscan ampliar los conocimientos de sus hijos sobre el entorno que los rodea.
1000 palabras: Ciencia abre las puertas a un universo que comprende desde los fenómenos meteorológicos hasta el espacio, la materia, los seres vivos o los procesos naturales. El libro presenta conceptos científicos mediante imágenes acompañadas de sus correspondientes términos en ambos idiomas, permitiendo que los niños relacionen el vocabulario con aquello que están observando. Resulta interesante comprobar cómo cuestiones aparentemente complejas, como la fotosíntesis, pueden explicarse visualmente mediante un esquema sencillo en el que intervienen la luz solar, el agua, el oxígeno y el dióxido de carbono. Naturalmente, nadie debería esperar que un niño comprenda todos los mecanismos biológicos después de contemplar una ilustración, pero sí que empiece a familiarizarse con conceptos que encontrará posteriormente en su formación académica.
Algo parecido sucede con 1000 palabras: Naturaleza, una obra que invita a explorar la diversidad de plantas, animales y ecosistemas. Las páginas permiten identificar distintas especies, conocer sus características y descubrir algunos de los procesos que hacen posible la vida en nuestro planeta. La propuesta incorpora preguntas y pequeños desafíos que pueden transformar la lectura en una actividad compartida. Es especialmente acertada esta manera de presentar el vocabulario porque evita limitar el aprendizaje de inglés a las habituales listas de colores, alimentos o prendas de vestir. Los niños también pueden familiarizarse con términos relacionados con la biodiversidad, el medioambiente y los fenómenos naturales. Y cuanto más amplio sea el contexto en el que utilizan una lengua, mayores oportunidades tendrán de comprender su utilidad.
Ahora bien, conviene introducir un matiz. Parte del vocabulario de ambos libros puede resultar complejo para los lectores más pequeños, especialmente cuando aparecen conceptos científicos específicos o denominaciones que apenas utilizan en su propia lengua materna. No parece demasiado razonable exigir a un niño que domine determinados términos de biología o geografía cuando todavía está construyendo su vocabulario cotidiano. Sin embargo, precisamente ahí reside otra de sus virtudes. Son publicaciones que permiten profundizar progresivamente, adaptando su lectura a la edad, los intereses y la madurez del niño. Primero se observan las imágenes, después se identifican las palabras y, con el tiempo, se incorporan explicaciones más elaboradas. Su verdadero potencial aparece cuando un adulto acompaña ese proceso, responde preguntas y anima a formular otras nuevas.
Estos volúmenes, por tanto, funcionan mejor como libros de descubrimiento y consulta que como manuales destinados a memorizar mil términos. Y eso, lejos de ser una limitación, me parece una de sus principales fortalezas.
El inglés de verdad empieza donde termina la traducción literal
La colección English for Everyone está destinada a aquellas personas que estén preparando niveles intermedios y avanzados de inglés.
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EZEQUIEL GARCÍA
Los otros dos títulos están dirigidos a un público diferente. English for Everyone: Idioms y English for Everyone: Phrasal Verbs resultan especialmente interesantes para estudiantes que ya poseen una base gramatical y desean alcanzar una competencia lingüística más precisa y natural. Quienes se preparan para los exámenes oficiales de inglés, especialmente certificaciones como B2 First o C1 Advanced de Cambridge, saben que conocer los tiempos verbales y disponer de un vocabulario relativamente amplio no siempre es suficiente. La comprensión de expresiones idiomáticas, las combinaciones léxicas y los verbos compuestos puede marcar diferencias en pruebas de comprensión, uso de la lengua y producción escrita u oral.
English for Everyone: Idioms reúne más de mil modismos y expresiones frecuentes del inglés, acompañados de explicaciones, ilustraciones y actividades de práctica. El libro permite entender por qué alguien puede estar on cloud nine cuando se siente extraordinariamente feliz o encontrarse snowed under cuando el trabajo le supera. Son construcciones cuya traducción literal carece de sentido y que, sin embargo, aparecen constantemente en conversaciones, textos y producciones audiovisuales. Dominarlas exige comprender el contexto en el que se utilizan y reconocer sus matices. La propuesta de DK resulta especialmente útil porque presenta las expresiones dentro de situaciones comunicativas, evitando esa tendencia tan extendida de aprender largas listas de vocabulario desconectadas de la realidad.
Por su parte, English for Everyone: Phrasal Verbs aborda uno de los grandes quebraderos de cabeza de los estudiantes de inglés. Los verbos compuestos constituyen una parte esencial del idioma y, al mismo tiempo, una fuente inagotable de confusiones. Expresiones como turn up, stick around, drop in o show around aparecen organizadas por contextos cotidianos, con ejemplos ilustrados y explicaciones en español. La estructura permite observar cómo pequeñas partículas pueden modificar el significado de un verbo y cómo una misma combinación puede adquirir diferentes sentidos según la situación.
Aquí encontramos una de las mayores aportaciones de estos manuales: su utilidad como herramientas de repaso. No es necesario leerlos de principio a fin. Pueden consultarse por temas, utilizarse para resolver dudas o incorporarse a una rutina de preparación de exámenes. Además, ambos cuentan con ejercicios y recursos de audio gratuitos que permiten reforzar la comprensión y familiarizarse con la pronunciación. Eso sí, conviene recordar que ningún libro de expresiones idiomáticas sustituye la práctica comunicativa. Un estudiante puede memorizar decenas de phrasal verbs y seguir teniendo dificultades para utilizarlos espontáneamente. La verdadera competencia lingüística aparece cuando ese conocimiento pasa de las páginas a la conversación, la escritura y la comprensión de discursos reales.
Una biblioteca para todas las edades
Lo interesante de esta selección es que demuestra cómo una misma editorial puede responder a necesidades educativas muy diferentes sin renunciar a una identidad reconocible. Los libros infantiles despiertan preguntas y ayudan a construir vocabulario; los destinados a estudiantes más experimentados permiten perfeccionar conocimientos y afrontar dificultades lingüísticas concretas. También existe un elemento común que merece destacarse: la importancia de la imagen como herramienta pedagógica. DK no utiliza las ilustraciones como un simple adorno editorial. Su función consiste en facilitar asociaciones, organizar información y hacer más accesibles conceptos que resultarían difíciles de transmitir exclusivamente mediante palabras.
Es una propuesta que tiene especial sentido en el ámbito familiar. Mientras los pequeños descubren cómo se forma una tormenta o aprenden a identificar las partes de una planta en inglés, los mayores pueden enfrentarse a esas expresiones que tantas veces desconciertan incluso a quienes llevan años estudiando el idioma. Y quizá resulte conveniente recordar que aprender una lengua nunca debería reducirse a aprobar un examen. Las certificaciones son importantes, naturalmente, pero el verdadero objetivo consiste en adquirir herramientas para comunicarnos, interpretar lo que leemos y comprender mejor el mundo.
Estos cuatro libros de DK contribuyen a ese propósito desde perspectivas distintas. No ofrecen soluciones milagrosas ni prometen aprendizajes instantáneos. Proporcionan recursos bien organizados, visualmente atractivos y suficientemente versátiles para acompañar diferentes etapas educativas. En tiempos en los que parece que cualquier proceso de aprendizaje necesita una pantalla, una aplicación o una suscripción mensual, resulta reconfortante encontrar publicaciones que siguen confiando en algo tan elemental como abrir un libro, observar sus páginas y dejarse llevar por la curiosidad.
Una colección para toda la familia, en definitiva, que recuerda que el conocimiento no tiene edad y que siempre habrá algo nuevo por aprender. A veces será el nombre de una planta; otras, el significado de una expresión inglesa. Lo importante es conservar las ganas de descubrirlo.
Hay una edad en la que los niños preguntan por todo. Quieren saber por qué llueve, cómo crecen las plantas, qué hay más allá de las estrellas o por qué algunos animales viven bajo el agua. Después, con los años, llegan otras preguntas, generalmente menos divertidas: ¿cuándo se utiliza get over?, ¿qué significa on cloud nine?, ¿por qué los ingleses necesitan tantas palabras para expresar algo aparentemente sencillo? A niños pequeños, problemas pequeños. A niños grandes... ya se sabe, pero la necesidad de aprender permanece. Y aquí es donde la editorial británica DK vuelve a demostrar que los libros pueden ser magníficos compañeros de viaje.
No es la primera vez que hablamos en esta sección de DK (Dorling Kindersley, perteneciente al grupo Penguin Random House). Quienes conozcan sus publicaciones sabrán que la editorial ha desarrollado una manera muy particular de presentar el conocimiento, apoyándose en ilustraciones, esquemas y explicaciones que permiten abordar materias complejas sin convertir la lectura en una carrera de obstáculos. Es una línea brillante porque entiende la educación desde una perspectiva visual y práctica, alejada de esos manuales que parecen escritos para poner a prueba la paciencia del lector.
En esta ocasión nos detenemos en cuatro títulos que, aunque dirigidos a públicos diferentes, comparten una misma filosofía: 1000 palabras: Ciencia, 1000 palabras: Naturaleza, English for Everyone: Idioms y English for Everyone: Phrasal Verbs. Una selección que puede acompañar a toda la familia, desde los pequeños que comienzan a descubrir el mundo hasta los adultos que desean perfeccionar su inglés o prepararse para una certificación oficial.
Ciencia y naturaleza: mil palabras para descubrir el mundo
Los dos primeros libros pertenecen a la colección bilingüe 1000 palabras, una propuesta que combina inglés y español mediante fotografías, ilustraciones y explicaciones organizadas por temas. Su planteamiento resulta especialmente atractivo para familias interesadas en introducir una segunda lengua desde edades tempranas, pero también para quienes buscan ampliar los conocimientos de sus hijos sobre el entorno que los rodea.
1000 palabras: Ciencia abre las puertas a un universo que comprende desde los fenómenos meteorológicos hasta el espacio, la materia, los seres vivos o los procesos naturales. El libro presenta conceptos científicos mediante imágenes acompañadas de sus correspondientes términos en ambos idiomas, permitiendo que los niños relacionen el vocabulario con aquello que están observando. Resulta interesante comprobar cómo cuestiones aparentemente complejas, como la fotosíntesis, pueden explicarse visualmente mediante un esquema sencillo en el que intervienen la luz solar, el agua, el oxígeno y el dióxido de carbono. Naturalmente, nadie debería esperar que un niño comprenda todos los mecanismos biológicos después de contemplar una ilustración, pero sí que empiece a familiarizarse con conceptos que encontrará posteriormente en su formación académica.
Algo parecido sucede con 1000 palabras: Naturaleza, una obra que invita a explorar la diversidad de plantas, animales y ecosistemas. Las páginas permiten identificar distintas especies, conocer sus características y descubrir algunos de los procesos que hacen posible la vida en nuestro planeta. La propuesta incorpora preguntas y pequeños desafíos que pueden transformar la lectura en una actividad compartida. Es especialmente acertada esta manera de presentar el vocabulario porque evita limitar el aprendizaje de inglés a las habituales listas de colores, alimentos o prendas de vestir. Los niños también pueden familiarizarse con términos relacionados con la biodiversidad, el medioambiente y los fenómenos naturales. Y cuanto más amplio sea el contexto en el que utilizan una lengua, mayores oportunidades tendrán de comprender su utilidad.
Ahora bien, conviene introducir un matiz. Parte del vocabulario de ambos libros puede resultar complejo para los lectores más pequeños, especialmente cuando aparecen conceptos científicos específicos o denominaciones que apenas utilizan en su propia lengua materna. No parece demasiado razonable exigir a un niño que domine determinados términos de biología o geografía cuando todavía está construyendo su vocabulario cotidiano. Sin embargo, precisamente ahí reside otra de sus virtudes. Son publicaciones que permiten profundizar progresivamente, adaptando su lectura a la edad, los intereses y la madurez del niño. Primero se observan las imágenes, después se identifican las palabras y, con el tiempo, se incorporan explicaciones más elaboradas. Su verdadero potencial aparece cuando un adulto acompaña ese proceso, responde preguntas y anima a formular otras nuevas.
Estos volúmenes, por tanto, funcionan mejor como libros de descubrimiento y consulta que como manuales destinados a memorizar mil términos. Y eso, lejos de ser una limitación, me parece una de sus principales fortalezas.
El inglés de verdad empieza donde termina la traducción literal
La colección English for Everyone está destinada a aquellas personas que estén preparando niveles intermedios y avanzados de inglés.
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EZEQUIEL GARCÍA
Los otros dos títulos están dirigidos a un público diferente. English for Everyone: Idioms y English for Everyone: Phrasal Verbs resultan especialmente interesantes para estudiantes que ya poseen una base gramatical y desean alcanzar una competencia lingüística más precisa y natural. Quienes se preparan para los exámenes oficiales de inglés, especialmente certificaciones como B2 First o C1 Advanced de Cambridge, saben que conocer los tiempos verbales y disponer de un vocabulario relativamente amplio no siempre es suficiente. La comprensión de expresiones idiomáticas, las combinaciones léxicas y los verbos compuestos puede marcar diferencias en pruebas de comprensión, uso de la lengua y producción escrita u oral.
English for Everyone: Idioms reúne más de mil modismos y expresiones frecuentes del inglés, acompañados de explicaciones, ilustraciones y actividades de práctica. El libro permite entender por qué alguien puede estar on cloud nine cuando se siente extraordinariamente feliz o encontrarse snowed under cuando el trabajo le supera. Son construcciones cuya traducción literal carece de sentido y que, sin embargo, aparecen constantemente en conversaciones, textos y producciones audiovisuales. Dominarlas exige comprender el contexto en el que se utilizan y reconocer sus matices. La propuesta de DK resulta especialmente útil porque presenta las expresiones dentro de situaciones comunicativas, evitando esa tendencia tan extendida de aprender largas listas de vocabulario desconectadas de la realidad.
Por su parte, English for Everyone: Phrasal Verbs aborda uno de los grandes quebraderos de cabeza de los estudiantes de inglés. Los verbos compuestos constituyen una parte esencial del idioma y, al mismo tiempo, una fuente inagotable de confusiones. Expresiones como turn up, stick around, drop in o show around aparecen organizadas por contextos cotidianos, con ejemplos ilustrados y explicaciones en español. La estructura permite observar cómo pequeñas partículas pueden modificar el significado de un verbo y cómo una misma combinación puede adquirir diferentes sentidos según la situación.
Aquí encontramos una de las mayores aportaciones de estos manuales: su utilidad como herramientas de repaso. No es necesario leerlos de principio a fin. Pueden consultarse por temas, utilizarse para resolver dudas o incorporarse a una rutina de preparación de exámenes. Además, ambos cuentan con ejercicios y recursos de audio gratuitos que permiten reforzar la comprensión y familiarizarse con la pronunciación. Eso sí, conviene recordar que ningún libro de expresiones idiomáticas sustituye la práctica comunicativa. Un estudiante puede memorizar decenas de phrasal verbs y seguir teniendo dificultades para utilizarlos espontáneamente. La verdadera competencia lingüística aparece cuando ese conocimiento pasa de las páginas a la conversación, la escritura y la comprensión de discursos reales.
Una biblioteca para todas las edades
Lo interesante de esta selección es que demuestra cómo una misma editorial puede responder a necesidades educativas muy diferentes sin renunciar a una identidad reconocible. Los libros infantiles despiertan preguntas y ayudan a construir vocabulario; los destinados a estudiantes más experimentados permiten perfeccionar conocimientos y afrontar dificultades lingüísticas concretas. También existe un elemento común que merece destacarse: la importancia de la imagen como herramienta pedagógica. DK no utiliza las ilustraciones como un simple adorno editorial. Su función consiste en facilitar asociaciones, organizar información y hacer más accesibles conceptos que resultarían difíciles de transmitir exclusivamente mediante palabras.
Es una propuesta que tiene especial sentido en el ámbito familiar. Mientras los pequeños descubren cómo se forma una tormenta o aprenden a identificar las partes de una planta en inglés, los mayores pueden enfrentarse a esas expresiones que tantas veces desconciertan incluso a quienes llevan años estudiando el idioma. Y quizá resulte conveniente recordar que aprender una lengua nunca debería reducirse a aprobar un examen. Las certificaciones son importantes, naturalmente, pero el verdadero objetivo consiste en adquirir herramientas para comunicarnos, interpretar lo que leemos y comprender mejor el mundo.
Estos cuatro libros de DK contribuyen a ese propósito desde perspectivas distintas. No ofrecen soluciones milagrosas ni prometen aprendizajes instantáneos. Proporcionan recursos bien organizados, visualmente atractivos y suficientemente versátiles para acompañar diferentes etapas educativas. En tiempos en los que parece que cualquier proceso de aprendizaje necesita una pantalla, una aplicación o una suscripción mensual, resulta reconfortante encontrar publicaciones que siguen confiando en algo tan elemental como abrir un libro, observar sus páginas y dejarse llevar por la curiosidad.
Una colección para toda la familia, en definitiva, que recuerda que el conocimiento no tiene edad y que siempre habrá algo nuevo por aprender. A veces será el nombre de una planta; otras, el significado de una expresión inglesa. Lo importante es conservar las ganas de descubrirlo.
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