Un joven David Robert Jones.
Un joven David Robert Jones.
Quizá la facultad más poderosa de David Bowie era la de vivir cada año como si fuese una vida. No en vano era el último clásico que seguía en la onda. Se lleva consigo un Londres de rostros coloreados, una Nueva York de acero subterráneo, una Filadelfia de engañosa plastilina, pero también una cámara prohibida de Bangkok, un rincón ilocalizable de los Alpes, un Berlín de huesos rotos. Aquel joven buscavidas de Brixton se lleva consigo tanto, tantos lugares, personajes y aventuras, que no nos sentimos capaces de hacerle justicia salvo a lo menudo que fue dejando. Siempre fue difícil aplicar categorías al señor Bowie, al menos duraderas, pues tenía la mala costumbre de sacudírselas de encima. No obstante, si un artista no se mide por lo que incluye en su carrera sino por la totalidad de lo que produce, aunque esto tienda a ser imponderable, hay motivos para pensar que Bowie irá a la cima del Olimpo Rock, dado que muchas de sus canciones olvidadas están a la altura de las inolvidables, si no por encima. Escasos artistas, y no hablemos de los actuales, tienen caras B y outtakes a la altura del material que en teoría sí da la talla. En lo que respecta a Bowie, o bien disfrutaba con esas flagrantes injusticias o bien no sabía evaluar adecuadamente su trabajo, de otro modo uno no alcanza a explicarse por qué se contentaba con ocupar algunos discos con malogradas versiones o relleno de cuño propio mientras se guardaba joyas en la manga que tardarían décadas –quizás siglos- en ver la superficie. Puede que fuera modestia oculta: no aparecía inicialmente como compositor de Wagon Wheel de Lou Reed, como mezclador de Raw Power (1973) de Iggy Pop o como acompañante al piano en directos de la época de Lust for Life. Se dice por ahí que hasta compuso parte de "It's Only Rock'n Roll" de los Stones, donde figura como intérprete, y de la que introdujo fragmentos en algunos puntos de su gira Diamond Dogs (1974) sin explicación aparente. Veremos otros ejemplos de su caridad musical. Para quien desee profundizar en el genio y la figura, tan esquiva en los últimos años, haremos una antología de lo inantologizable basándonos en lo que se dejó en el tintero o regaló generosamente a terceros. No se comentarán los discos de Iggy Pop -The Idiot y Lust for Life- en los que fue compositor principal, pues ocuparían excesivo espacio y son ya clásicos de pleno derecho. Tampoco abarcaremos el mundo de la demo en sus diversas facetas, pese a que algunas versiones alternativas que se conservan de canciones bien establecidas (como "Ziggy..." o "Lady Stardust") son a nuestro ver dignas competidoras de las interpretaciones definitivas; ni será este el momento de entretenerse a evaluar las traslaciones al directo, si bien  hay tracks que sólo tuvieron sentido en la encarnación de ciertas giras concretas. Simplemente queremos sorprender al lector con una selección de lo más llamativo de entre lo invisible.
Previo a 1970
No estaría mal comenzar con la primera canción que se le atribuye como compositor: Tired of My Life, 16 años. Según Nicholas Pegg, uno de sus biógrafos más fiables, la versión que oímos fue grabada en su mansión de Haddon Hall en 1970. Sería utilizada, con cuestionado acierto, como base para “It’s No Game” en 1980. Y aunque sin duda demuestra que el chico prometía, los primeros años de su carrera los empleará en muestras de pop acaramelado de menor interés compositivo, páramo  en el que se suelen centrar los estudios sobre sus outtakes y rarezas. Nosotros subrayaremos Ching-A LinIn the Heat of the Morning y Let Me Sleep Beside You. Pese a todo este esfuerzo por crear un seguimiento de tipo juvenil, acá y allá se van filtrando gotitas de madurez. Una de las recónditas es la simpática demo Right On Mother, con origen en 1968,  la cual, pese a la intrascendencia que su propio autor le concediera, será interpretada sin pena ni gloria por su colega Peter Noone en 1971 (quien también trataría de sacar partido de de "Oh, You Pretty Things")
1970
A destacar el single The Prettiest Star, con guitarras cortesía de Marc Bolan, que nuestro Romeo cantara a Angie por teléfono para pedirla en matrimonio. Luego colará una versión glam, más cachonda, en Aladdin Sane. De cara B tenemos Conversation Piece, que había aparecido como especial en Man of Words/Man of Music.
1971
The Man Who Sold the World no tuvo single, por lo que se lanza Holy Holy, un fracaso comercial pero tal vez su primera canción eminentemente glam. Mientras tanto inicia un breve proyecto llamado Arnold Corns, que incluía como cantante alternativo a Freddie Burretti y como acompañamiento a los futuros Spiders from Mars. Rindió versiones primitivas de temas que pronto verían el éxito (a veces muy alterados, como "Moonage Daydream") y tres oscuros inéditos nada despreciables: Man in the Middle (escrita por Mark Carr Pritchard), Rupert the Riley y Looking for a Friend, del que se conservan varias versiones. Este proto Ziggy era casi contemporáneo a las sesiones de Hunky Dory, pese a la diferencia estilística entre ambos discos, sólo aparente. De estas sesiones se han conservado numerosos outtakes, algunos en una pésima calidad sonora, como es el caso de "Something Happens" (hasta 2008 nadie pareció darse cuenta de que era una versión). Bombers y "Looking for a Friend" iban a formar parte de un disco puente entre Hunky Dory y Ziggy Stardust, junto a temas que sí vieron la luz como "Starman" o "He’s a Goldmine" ("Velvet Goldmine"). Por lo demás cabe resaltar la soberbia How Lucky You Are y Shadow Man (versionada no hace mucho en Toy).
1972
En el año del gran éxito todo lo que nuestro homenajeado toca se vuelve oro. No sólo graba uno de los mejores discos de la historia y produce clásicos intemporales de Lou Reed y los Stooges, sino que se puede permitir ceder una de sus canciones estrella, "Suffragette City", a Mott the Hopple. Ellos la rechazaron aduciendo su inminente separación, y nuestro camaleón se ve forzado a escribir un hit en unos minutos, sentado en el suelo ante los miembros de la banda. El resultado es All the Young Dudes, cuyo arrollador éxito en el top 10 le hizo tomar conciencia del dinero que estaba perdiendo con su altruismo y, en un ataque de furia, cuenta la leyenda, se depiló las cejas por vez primera. Entre sus singles que no están recogidos en ningún disco de estudio, el clásico "John I’m Only Dancing" merece una mención honorífica, y aún más la versión con saxo. Durante las sesiones de Ziggy Stardust de 1971 había grabado otro hipotético sencillo, Velvet Goldmine, pero, probablemente por lo abiertamente gay de su contenido, se lo reservaría hasta que lo publicaran sin consultarle como cara B del single de "Space Oddity" en 1975. Similar suerte sufrió la más mediocre Sweet Head, de seguro por motivos semejantes.
1973
De este año data un solitario outtake instrumental y trolololoresco, A Lad in Vain (también conocido como "Zion" o "Tragic Moments"). No se sabe si fue para las sesiones de Aladdin Sane, Pin Ups o Diamond Dogs, aunque esto último es menos probable. Encaja con ciertas declaraciones que realizó aquel año sobre la sorpresa de encontrarse componiendo una música trágica y teatral como nunca antes.  Se considera que esta quedó recogida en los momentos más dramáticos de Diamond Dogs, aunque nosotros sospechamos que gran parte permaneció para siempre enterrada, junto con los papeles del desmesurado proyecto de adaptación de 1984. Conviene también señalar el cover de My Death, porque su interpretación, que llevaba practicando desde el ‘72, aporta mucho al rodaje del original, el cual se remonta a una pieza de Jacques Brel posteriormente anglificada por Scott Walker y Mort Shuman, verdaderos artífices del resultado.  Por lo demás, hay que aprovechar para señalar que por lo general las versiones apócrifas de nuestro camaleón ("Growing Up", "It’s Hard to Be a Saint in the City"…) son bastante superiores a las que introducía en algunos álbumes.
1974
El consumo de cocaína del Maestro aumenta, y quizás el caos mental resultante incrementa el porcentaje de joyas que no ven la luz del día. El disco Diamond Dogs presenta así dos injustas exclusiones: Candidate (reprise) y Dodo, en un principio anexa a la canción "1984". Por esas fechas su ex guitarrista recién despedido, Mick Ronson, decide emprenderla en solitario con un disco llamado Slaughter on 10th Avenue, el cual se deja oír pese a estar compuesto casi en su totalidad de versiones. La principal razón de esto son dos canciones que Bowie le regalará, Growin’ Up and I’m Fine (que suena mejor en la versión de Ronson) y Hey Ma Get Papa. También patrocinará Bowie a las recién creadas Astronettes de su amante Ava Cherry, cuyo debut, nombrado póstumamente People from Bad Homes, nunca saldrá a la luz. Producirá, hará coros y les escribirá cuatro canciones, de las cuales la más representativa es I Am a Laser, que reciclará en "Scream Like a Baby" en 1980. A destacar también I’m Divine, pista oculta de esta obra maldita que influirá notablemente en la música y la letra de "Somebody Up There Likes Me", de Young Americans (1975). En cierto momento de esta precipitada carrera hacia el soul se le oye una versión muy suya de Foot Stompin, de The Flares, que anticipará a Fame. Finalmente sella su nueva afiliación con una adaptación soleada y souleada de un “viejo” single de glam urbano de hace dos años, John, I’m Only Dancing (Again). No verá la luz hasta 1979, pero antes de eso servirá de puente para "Stay", de Station to Station (1976).
1975
Los outtakes de Young Americans sirven de prueba (junto con el directo David Live y la acertada ilación del recopilatorio Sound + Vision) de que la transición del glam al plastic soul, que algunos ven como abrupta, fue en el fondo bastante fluida. Así pues, en su tónica de dejarse lo mejor en el tintero, tenemos el perfecto híbrido de ambos géneros en Who Can I Be Now, en opinión de quien esto escribe el mejor himno a la mutación constante de su compositor (y mucho más adecuado que "Changes", al estar emplazado en el epicentro de su primera transformación realmente atrevida). Lo acompañan After Today e It’s Gonna Be Me, y en esta última concluye la mutación.
1977
No se sabe muy bien qué hizo nuestro héroe en 1976 (él decía no acordarse exactamente) pero en el ‘77 las sesiones de Low ofrecen dos grandes momentos kraut que merecían un asiento en su disco de origen, Some Are y All Saints. Heroes, en lo que a él respecta, dará Abdulmajid, al que nombró en 1991, cuando fue editado por primera vez, en homenaje al apellido de soltera de su última esposa, Imán. Razón de más para dudar que su revolucionaria instrumentación provenga de los años setenta.
1979
Lodger soltará como lastre I Pray, Olé, que hubiera dado la talla sin problemas. También escribirá por esos días Crystal Japan, futuro acompañamiento de un anuncio de sake ese mismo año. Acabará como cara B del single de Up the Hill Backwards en 1981, y su colega Trent Reznor la tomará prestada mucho después para su momento más tierno, "A Warm Place" de The Downward Spiral (1994). Y bueno, eso es todo, amigos. ¿Cómo que es todo? ¿Seremos de esos que no valoran la infatigable trayectoria de este dionisíaco experimentador en su absoluta totalidad? Lo que sucede es que cuando David Bowie alcance el rol ochentero de hiperestrella ultramediática el control sobre su obra se reforzará y esto, aunado a una objetiva mengua de lo prolífico de la producción, provocará que casi todo lo que se conozca sea lo que él ha querido mostrarnos en sus álbumes. Seamos realistas: entre tanta banda sonora y recuperación de motivos que vemos desde Lodger (1979) hasta Toy (2001), parece plausible que no haya toda un arca de inéditos. El tiempo lo dirá. Algunos sí tenemos, a resaltar los de Tin Machine (1989) y Outside (1995), pero son escasos y anecdóticos. No olvidemos que esta no es sino una compilación. No obstante, según el propio Bowie (como sabrá cualquier decepcionado por la cancelación del cuarenta aniversario de Ziggy Stardust), existe en algún lugar un buen número de canciones de la época dorada calificadas por él mismo de “geniales” que se resistió a hacer públicas. De ellas sólo se saben nombres sugerentes como "Blackhole Kids", "It’s Gonna Rain Again" u "Only One Paper Left". Ingenuos, creíamos que ahora, que parecía mirar de soslayo al pasado por primera vez en tantas décadas de carrera, caería alguna de esas nostálgicas brevas. De todos modos, tamaña flaqueza no se la deseábamos a nadie. Al final, mal que nos pese, prefirió rematar su carrera de forma magistral. Descanse en paz, maestro.   

(El grueso de este artículo fue publicado en El Yugo Eléctrico de Alicia el 8 de marzo de 2013)

Sobre el autor:

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Óscar Carrera

Estudió filosofía, estética e indología en las universidades de Sevilla, París y Leiden. Autor de 'Malas hierbas: historia del rock experimental' (2014), 'La prisión evanescente' (2014), 'El dios sin nombre: símbolos y leyendas del Camino de Santiago' (2018), 'El Palmar de Troya: historia del cisma español' (2019), 'Mitología humana' (2019) y la novela 'Los ecos de la luz' (2020). oscar.carrera@hotmail.es

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