Piden la restauración de la Casa del Molino, el último molino urbano de Cádiz

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El investigador Eugenio Belgrano ha dado la voz de alarma sobre un inmueble que puede ser demolido y que data del siglo XVII.

La ciudad de Cádiz continúa luchando por la conservación de su patrimonio histórico y cultural. Edificios emblemáticos que tienen una historia propia y que han tenido a lo largo de siglos un interés cultural destacado. Este es el caso de la Casa del Molino, que data del siglo XVII y en la actualidad es un edificio en precarias condiciones de conservación. La voz de alarma, en este caso, la ha dado el investigador Eugenio Belgrano que ha pedido a través de redes sociales que sea restaurado y hace un llamamiento a la población para que no se permita “el derribo y la desaparición del único molino de harina urbano existente en la ciudad”. Según el gaditano, gestor de La Casa del Pirata, si nadie lo remedia el uso del terreno será “para la especulación de nuevas viviendas”.

La Casa del Molino, sita en la calle Cervantes 5 y 7, según explica Belgrano, se trata de una finca que presenta fachada típica del siglo XVII, bajo, primera planta noble y segunda, rematada condecoración de tejas. La finca noble, cuenta con la típica entreplanta o zona de oficina que da su servicio a la fachada trasera del edificio, no siendo visible desde la fachada principal. La puerta de entrada a la finca de gran formato y detalles de hierro como tirador y bocallaves, así como bisagras del siglo XVII. Ésta da acceso a una segunda puerta de cuarterones, que a su vez da paso al patio principal (la solería original ha quedado oculta bajo una solería de mármol colocada en los años 90) el patio de divide en varias estancias en las cuales se encuentran estancias del molino del Siglo XVII y otras instalaciones.

Hacia el frente de la segunda puerta se encuentra la escalera principal, con un amplio arco formado de ladrillos colorados, tapados por diversas capas de cales, de amplio formato y escalones ocultos, bajo solería moderna. Tiene vista a puerta de cuarterones del siglo XVII que da acceso a la entreplanta del edificio, la cual conserva impostas de una pequeña cocina de leña. El barandal hacia la primera planta es de madera, aunque las diversas capas de pintura no permiten ver el tipo, su fractura es típica del siglo XVII de Cádiz. Una vez en primera planta se puede observar las galerías con rejas de forja de la misma época, aunque parte de la galería ha sido ocupada por construcciones de diferentes épocas, claramente identificables.

Desde la primera planta se da paso a diferentes estancias que conservan las divisiones originales, portaje de época, solería de barro cocido y forjados de maderas y barro del siglo XVII. A la segunda planta se accede desde unas escaleras de huellas de madera, típicas de las casas de Cádiz del Siglo XVII y posterior, siendo de época original, las estancias que dan a la fachada principal, bien conservadas, para la época y de fractura igual a las de la primera planta en cuanto a la conservación de portaje, solerías y cubiertas del siglo XVII.

Belgrano sostiene que es importante que antes de actuar “sobre tan importante inmueble noble, único ejemplo, en su tipología, en la ciudad de Cádiz”, se valore la recuperación del mismo, así como, “la conservación de todos sus elementos originales y semienterrados”. Concluye que ahora mismo se está a tiempo “de preservar un importante legado de la ciudad para las generaciones venideras”.

 

 

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