Medina Azahara, el mayor superviviente del rock andaluz, corona su última gira con un íntimo documental que se estrena en Cádiz
El South International Series Festival acogerá el próximo 2 de noviembre, en pase exclusivo, el avance del audiovisual que supone un retrato profundamente humano de esta banda cordobesa después de 4.500 conciertos por medio mundo
Medina Azahara dice adiós con una gira que le está durando todo este año y un documental que asomará en solo unos días por Cádiz.
“Córdoba, / llegando el día tú me enamoras / y por la noche me embrujas a solas / y con tu magia me haces soñar”. El estribillo de uno de los himnos andaluces más emblemáticos del último medio siglo no pasa desapercibido ni siquiera para los no iniciados en el grupo que lo universalizó: Medina Azahara. No todos los días se despide una banda absolutamente histórica que podría haber construido su cuartel general en Madrid pero que prefirió quedarse en Andalucía y concretamente en Córdoba, la ciudad donde nació el año que se puso en práctica la democracia en España, 1979, y desde la que fue y vino por medio mundo para ofrecer nada menos que 4.500 conciertos, una cifra de récord. O de vértigo.
Desde siempre, y en esta última gira, los conciertos de Medina Azahara, con Manuel Martínez, Paco Ventura y Manuel Ibáñez, han sido de lleno absoluto.
El grupo de rock Medina Azahara le dirá su definitivo adiós a los escenarios el próximo sábado 21 de noviembre en el Palacio Vistalegre de Madrid. Y eso ha merecido un íntimo y profundo documental de dos capítulos por parte de la productora sevillana Happy Contents que bucea -como pocos trabajos audiovisuales en la historia del periodismo español- en su última gira, la que se inició en enero de este año en Salamanca y que no ha sido ajena a los obstáculos propios de la vida de unos artistas que rondan los 75 años de edad: afonías, caídas y hasta ingresos hospitalarios en un recorrido que permite comprobar tan de cerca el esfuerzo titánico de quienes por nada del mundo iban a defraudar a sus seguidores ni siquiera en este colofón de su carrera.
La última gira de Medina Azahara no ha sido ajena a los contratiempos de unos artistas con 75 años: afonías, caídas y hasta ingresos hospitalarios
La banda cordobesa, pese a no contar en sus inicios con el apoyo de las discográficas, puede contar hoy que es la que más conciertos ha ofrecido en España, a la altura de una gigante como Rocío Jurado. Antes de que Héroes del Silencio hiciera su famosa gira por Alemania, Medina Azahara ya venía de vuelta de Inglaterra, México, Argentina, Estados Unidos o incluso en Israel o Egipto, y además se convirtió en el primer grupo de rock español en exportar su música y hasta grabar sus canciones en japonés.
La banda de rock andaluza, en las últimas décadas con Martínez, Ventura e Ibáñez, nunca quiso perder su acento ni su seña de identidad.
Cuando en los años 80 que ya habían visto pasar la movida madrileña y la ruta del bakalao pero que aún no sospechaban la llegada de la piratería o el reguetón a Medina Azahara le llovieron las ofertas para asentarse en la capital de España, sus componentes, empezando por su vocalista, Manuel Martínez, eligieron Córdoba. Y cantar con acento andaluz. Y no renunciar jamás a sus raíces. “Córdoba, / cristiana blanca y reina mora, / paseo tus calles, clavel y rosas / llenas mis sueños de libertad”, como insistían en su estribillo.
Los sultanes del rock andaluz fueron los primeros rockeros españoles en grabar sus canciones en japonés y en recibir la Medalla de las Bellas Artes
A los sultanes del rock andaluz, que habrían de convertirse en el primer grupo de música en conseguir la Medalla de las Bellas Artes, les advirtió su primera discográfica que, si querían tener éxito, tenían que olvidarse de sus raíces. “Por suerte, no le hice caso, y es lo que me ha dado de comer hasta hoy”, dice en el documental que se estrenará el mes que viene el vocalista del grupo, Manuel Martínez, que versionaba a los Beatles con 12 años, que ponía a bailar a sus altos cargos en La Legión los sábados por la tarde y que, en pleno apogeo del movimiento hippy, llegó a montar un grupo de rock psicodélico.
Un documental único en su especie
El documental, que lleva por título Todo tiene su fin, pone el foco igualmente en el resto de los componentes históricos de Medina: Pablo Rabadán, Manuel S. Molina, José A. Molina y Miguel Galán, y por supuesto en el día a día de estas últimas décadas y de esta última gira con Manuel Martínez, Manuel Ibáñez y Paco Ventura, quienes no ha puesto límites a sus productores, pues la serie acompaña al grupo hasta los momentos que habitualmente quedan fuera de la mirada del público: los camerinos, los viajes, la vida familiar, el desgaste físico, los momentos de fragilidad, las tensiones y las conversaciones que tienen lugar cuando se apaga el último foco.
El documental Todo tiene su fin bucea en la intimidad de todos sus históricos componentes.
El relato del trabajo audiovisual se construye a partir de imágenes rodadas durante esta última gira, testimonios personales y un valioso e inédito archivo privado que incluye grabaciones domésticas, fotografías y maquetas que ni siquiera sus protagonistas recordaban ya. Se trata, al fin y al cabo, de un patrimonio que permite recorrer casi cinco décadas de música y amistad pero también de pérdidas irreparables como la del hijo de Manuel Martínez. El resultado es un retrato con sus luces y sus sombras, alejado de la hagiografía y de la nostalgia complaciente, y una aproximación a la realidad de un grupo que ha tenido que sobreponerse a los vaivenes de la industria, a los cambios generacionales y a los dramas personales sin renunciar a su identidad.
Medina elige Cádiz
La despedida del grupo cordobés, a través de una gira siempre marcada por el sold out y que se ha convertido en un emotivo acontecimiento para sus seguidores de tres generaciones distintas, será en Madrid, pero la puesta de largo del documental que levanta acta del suceso será en Cádiz.
El South International Series Festival 2026 ofrecerá en exclusiva, el próximo 2 de noviembre, un adelanto de Todo tiene su fin. Origen y leyenda de Medina Azahara, una serie documental de dos capítulos de 50 minutos que propone un viaje sin precedentes al universo personal y artístico del grupo. La presentación va a contar con la presencia de la banda, a disposición de los medios de comunicación durante toda la mañana para entrevistas. La proyección del trabajo de Happy Contents será a las 13.00 horas en el Teatro del Títere Tía Norica.
Músicos, políticos y deportistas de tres generaciones
La dimensión cultural de Medina Azahara queda reflejada en las numerosas personalidades que participan en la serie. Entre los testimonios figuran músicos como Miguel Ríos, Antonio Orozco, Arcángel, Antoñito Molina, Fortu, El Sevilla o David DeMaría; la exgimnasta Almudena Cid; la periodista Mara Torres; la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, y el periodista musical Mariskal Romero, entre otros.
Músicos de varias generaciones, como Antoñito Molina, intervienen en el documental.
Sus intervenciones ayudan a contextualizar la influencia del grupo en la música española y el alcance de una trayectoria que ha conectado el rock con las raíces andaluzas, tendiendo puentes entre públicos y generaciones muy diferentes. La serie recupera, por otro lado, la dimensión histórica de Medina Azahara como parte de la transformación cultural y musical de España desde finales de los años setenta. Su historia es también la de un país que ha cambiado profundamente, contado desde la perspectiva de unos músicos que han vivido en primera persona esas transformaciones, con sus contradicciones y sus nuevas formas de escuchar música.
El reto de un periodista cordobés: Manu Guerrero
“Este trabajo lo hubiera hecho incluso pagando, porque es un regalo que le he querido hacer al niño que fui”, confiesa visiblemente emocionado el guionista y director del documental, el periodista cordobés y asentado en Sevilla desde hace años Manuel Guerrero, con una larga trayectoria en televisión y que ha trabajado en decenas de proyectos audiovisuales vinculados a figuras tan diversas como Joaquín Sabina, Camarón, Ronaldo, Julio Iglesias, Penélope Cruz, el grupo Camela, Paco de Lucía, Lola Flores o Pedro Almodóvar.
Guerrero nació precisamente el mismo año que Medina Azahara, en 1979, y su idilio con esta banda paisana se remonta a su adolescencia, cuando con apenas 14 años se atrevió a hacerle una entrevista periodística a sus componentes para la revista de su instituto. Más de tres décadas después, aquel joven que empezaba a descubrir su propia pasión por el oficio del periodismo es quien firma este documental.
“El documental es un homenaje a quienes resisten frente a las modas, a quienes creen en su trabajo y lo llevan hasta el final, y yo admiro su amor por el trabajo y por un público que les ha sido fiel a lo largo de las décadas”, señala Guerrero, para quien este último trabajo significa mucho “porque de alguna manera cierro un ciclo: empecé mi carrera con ellos y ellos la acaban conmigo”.
“Córdoba, / llegando el día tú me enamoras / y por la noche me embrujas a solas / y con tu magia me haces soñar”. El estribillo de uno de los himnos andaluces más emblemáticos del último medio siglo no pasa desapercibido ni siquiera para los no iniciados en el grupo que lo universalizó: Medina Azahara. No todos los días se despide una banda absolutamente histórica que podría haber construido su cuartel general en Madrid pero que prefirió quedarse en Andalucía y concretamente en Córdoba, la ciudad donde nació el año que se puso en práctica la democracia en España, 1979, y desde la que fue y vino por medio mundo para ofrecer nada menos que 4.500 conciertos, una cifra de récord. O de vértigo.
Desde siempre, y en esta última gira, los conciertos de Medina Azahara, con Manuel Martínez, Paco Ventura y Manuel Ibáñez, han sido de lleno absoluto.
El grupo de rock Medina Azahara le dirá su definitivo adiós a los escenarios el próximo sábado 21 de noviembre en el Palacio Vistalegre de Madrid. Y eso ha merecido un íntimo y profundo documental de dos capítulos por parte de la productora sevillana Happy Contents que bucea -como pocos trabajos audiovisuales en la historia del periodismo español- en su última gira, la que se inició en enero de este año en Salamanca y que no ha sido ajena a los obstáculos propios de la vida de unos artistas que rondan los 75 años de edad: afonías, caídas y hasta ingresos hospitalarios en un recorrido que permite comprobar tan de cerca el esfuerzo titánico de quienes por nada del mundo iban a defraudar a sus seguidores ni siquiera en este colofón de su carrera.
La última gira de Medina Azahara no ha sido ajena a los contratiempos de unos artistas con 75 años: afonías, caídas y hasta ingresos hospitalarios
La banda cordobesa, pese a no contar en sus inicios con el apoyo de las discográficas, puede contar hoy que es la que más conciertos ha ofrecido en España, a la altura de una gigante como Rocío Jurado. Antes de que Héroes del Silencio hiciera su famosa gira por Alemania, Medina Azahara ya venía de vuelta de Inglaterra, México, Argentina, Estados Unidos o incluso en Israel o Egipto, y además se convirtió en el primer grupo de rock español en exportar su música y hasta grabar sus canciones en japonés.
La banda de rock andaluza, en las últimas décadas con Martínez, Ventura e Ibáñez, nunca quiso perder su acento ni su seña de identidad.
Cuando en los años 80 que ya habían visto pasar la movida madrileña y la ruta del bakalao pero que aún no sospechaban la llegada de la piratería o el reguetón a Medina Azahara le llovieron las ofertas para asentarse en la capital de España, sus componentes, empezando por su vocalista, Manuel Martínez, eligieron Córdoba. Y cantar con acento andaluz. Y no renunciar jamás a sus raíces. “Córdoba, / cristiana blanca y reina mora, / paseo tus calles, clavel y rosas / llenas mis sueños de libertad”, como insistían en su estribillo.
Los sultanes del rock andaluz fueron los primeros rockeros españoles en grabar sus canciones en japonés y en recibir la Medalla de las Bellas Artes
A los sultanes del rock andaluz, que habrían de convertirse en el primer grupo de música en conseguir la Medalla de las Bellas Artes, les advirtió su primera discográfica que, si querían tener éxito, tenían que olvidarse de sus raíces. “Por suerte, no le hice caso, y es lo que me ha dado de comer hasta hoy”, dice en el documental que se estrenará el mes que viene el vocalista del grupo, Manuel Martínez, que versionaba a los Beatles con 12 años, que ponía a bailar a sus altos cargos en La Legión los sábados por la tarde y que, en pleno apogeo del movimiento hippy, llegó a montar un grupo de rock psicodélico.
Un documental único en su especie
El documental, que lleva por título Todo tiene su fin, pone el foco igualmente en el resto de los componentes históricos de Medina: Pablo Rabadán, Manuel S. Molina, José A. Molina y Miguel Galán, y por supuesto en el día a día de estas últimas décadas y de esta última gira con Manuel Martínez, Manuel Ibáñez y Paco Ventura, quienes no ha puesto límites a sus productores, pues la serie acompaña al grupo hasta los momentos que habitualmente quedan fuera de la mirada del público: los camerinos, los viajes, la vida familiar, el desgaste físico, los momentos de fragilidad, las tensiones y las conversaciones que tienen lugar cuando se apaga el último foco.
El documental Todo tiene su fin bucea en la intimidad de todos sus históricos componentes.
El relato del trabajo audiovisual se construye a partir de imágenes rodadas durante esta última gira, testimonios personales y un valioso e inédito archivo privado que incluye grabaciones domésticas, fotografías y maquetas que ni siquiera sus protagonistas recordaban ya. Se trata, al fin y al cabo, de un patrimonio que permite recorrer casi cinco décadas de música y amistad pero también de pérdidas irreparables como la del hijo de Manuel Martínez. El resultado es un retrato con sus luces y sus sombras, alejado de la hagiografía y de la nostalgia complaciente, y una aproximación a la realidad de un grupo que ha tenido que sobreponerse a los vaivenes de la industria, a los cambios generacionales y a los dramas personales sin renunciar a su identidad.
Medina elige Cádiz
La despedida del grupo cordobés, a través de una gira siempre marcada por el sold out y que se ha convertido en un emotivo acontecimiento para sus seguidores de tres generaciones distintas, será en Madrid, pero la puesta de largo del documental que levanta acta del suceso será en Cádiz.
El South International Series Festival 2026 ofrecerá en exclusiva, el próximo 2 de noviembre, un adelanto de Todo tiene su fin. Origen y leyenda de Medina Azahara, una serie documental de dos capítulos de 50 minutos que propone un viaje sin precedentes al universo personal y artístico del grupo. La presentación va a contar con la presencia de la banda, a disposición de los medios de comunicación durante toda la mañana para entrevistas. La proyección del trabajo de Happy Contents será a las 13.00 horas en el Teatro del Títere Tía Norica.
Músicos, políticos y deportistas de tres generaciones
La dimensión cultural de Medina Azahara queda reflejada en las numerosas personalidades que participan en la serie. Entre los testimonios figuran músicos como Miguel Ríos, Antonio Orozco, Arcángel, Antoñito Molina, Fortu, El Sevilla o David DeMaría; la exgimnasta Almudena Cid; la periodista Mara Torres; la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, y el periodista musical Mariskal Romero, entre otros.
Músicos de varias generaciones, como Antoñito Molina, intervienen en el documental.
Sus intervenciones ayudan a contextualizar la influencia del grupo en la música española y el alcance de una trayectoria que ha conectado el rock con las raíces andaluzas, tendiendo puentes entre públicos y generaciones muy diferentes. La serie recupera, por otro lado, la dimensión histórica de Medina Azahara como parte de la transformación cultural y musical de España desde finales de los años setenta. Su historia es también la de un país que ha cambiado profundamente, contado desde la perspectiva de unos músicos que han vivido en primera persona esas transformaciones, con sus contradicciones y sus nuevas formas de escuchar música.
El reto de un periodista cordobés: Manu Guerrero
“Este trabajo lo hubiera hecho incluso pagando, porque es un regalo que le he querido hacer al niño que fui”, confiesa visiblemente emocionado el guionista y director del documental, el periodista cordobés y asentado en Sevilla desde hace años Manuel Guerrero, con una larga trayectoria en televisión y que ha trabajado en decenas de proyectos audiovisuales vinculados a figuras tan diversas como Joaquín Sabina, Camarón, Ronaldo, Julio Iglesias, Penélope Cruz, el grupo Camela, Paco de Lucía, Lola Flores o Pedro Almodóvar.
Guerrero nació precisamente el mismo año que Medina Azahara, en 1979, y su idilio con esta banda paisana se remonta a su adolescencia, cuando con apenas 14 años se atrevió a hacerle una entrevista periodística a sus componentes para la revista de su instituto. Más de tres décadas después, aquel joven que empezaba a descubrir su propia pasión por el oficio del periodismo es quien firma este documental.
“El documental es un homenaje a quienes resisten frente a las modas, a quienes creen en su trabajo y lo llevan hasta el final, y yo admiro su amor por el trabajo y por un público que les ha sido fiel a lo largo de las décadas”, señala Guerrero, para quien este último trabajo significa mucho “porque de alguna manera cierro un ciclo: empecé mi carrera con ellos y ellos la acaban conmigo”.
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