La Hermandad de las Cinco Llagas celebró los 75 años de la llegada de María Santísima de la Esperanza a la cofradía con un rosario vespertino por las calles de su entorno. La Plazuela concentró el momento principal de la jornada, con el encuentro de la Dolorosa franciscana y la Esperanza de la Yedra ante la capilla de esta última.
La Esperanza a su paso por calle Pedro Alonso
JAIME BENÍTEZ
La singular cruz de guía abrió un cortejo muy participado con numerosos cofrades veteranos de San Francisco. La procesión mantuvo el carácter sobrio de la hermandad, marcado por el silencio y la oración. El recorrido se prolongó durante cerca de tres horas, en una tarde agradable y con intervalos de amables nubes nada amenazantes.
Encuentro de las dos Esperanzas en la Plazuela
La llegada a la Plazuela reunió a numerosos fieles y cofrades. La Esperanza de la Yedra esperaba a las puertas de su capilla, con el Señor de la Sentencia al fondo, presidiendo el altar. Frente a ella quedó la Esperanza franciscana, en una de las imágenes más destacadas de la salida.
Músicos de quinteto que puso la música tras la Virgen.
JAIME BENÍTEZ
El quinteto de viento Guadalete acompañó la escena con la marcha Esperanza de la Yedra, del músico jerezano Andrés Muñoz. La formación interpretó durante todo el recorrido un repertorio de autores vinculados a la música cofrade jerezana, entre ellos Moisés Davia Soriano, Germán Álvarez Beigbeder, Francisco Orellana Gómez y Rafael Márquez Galindo.
La Esperanza de San Francisco frente a la capilla de la Yedra.
JAIME BENÍTEZ
Ante la capilla, ambas imágenes quedaron frente a frente. El rezo de una salve puso el cierre al encuentro, que trasladó a una tarde de octubre sensaciones de Madrugada de Jerez entre silencios y aromas de incienso.
El ajuar de la Esperanza franciscana
La Dolorosa procesionó sobre unas andas realizadas para la ocasión por el grupo de mayordomía de la hermandad. A sus pies se colocó una media luna cedida por la Hermandad del Soberano Poder y una pareja de faroles de la Hermandad del Consuelo.
La Virgen en la plaza Esteve poco después de salir de San Francisco.
JAIME BENÍTEZ
La Virgen vistió su saya de salida de terciopelo burdeos, bordada en oro por los talleres de José Guillermo Carrasquilla en 1960. El conjunto se completó con un portaencaje donado por el Grupo Spes y un manto corto de terciopelo azul bordado en oro, cedido por la Hermandad del Silencio de Sevilla.
La candelería llevaba cera rizada y el exorno floral estuvo compuesto por nardos. A los pies se situó también como imagen venera del abrazo franciscano.
Hermanos de la cofradía en el cortejo del rosario vespertino.
JAIME BENÍTEZ
5.500 pesetas
La salida fue la cita más sobresaliente de la conmemoración de los 75 años de la llegada de la imagen a las Cinco Llagas. En los anales históricos de la corporación consta como llegó a Jerez. Se trata de una talla anónima del siglo XIX, que fue ‘rescatada’ de un anticuario sevillano por 5.500 pesetas y fue bendecida el 15 de diciembre de 1951, el mismo año que se adquirió.
La Hermandad de las Cinco Llagas celebró los 75 años de la llegada de María Santísima de la Esperanza a la cofradía con un rosario vespertino por las calles de su entorno. La Plazuela concentró el momento principal de la jornada, con el encuentro de la Dolorosa franciscana y la Esperanza de la Yedra ante la capilla de esta última.
La Esperanza a su paso por calle Pedro Alonso
JAIME BENÍTEZ
La singular cruz de guía abrió un cortejo muy participado con numerosos cofrades veteranos de San Francisco. La procesión mantuvo el carácter sobrio de la hermandad, marcado por el silencio y la oración. El recorrido se prolongó durante cerca de tres horas, en una tarde agradable y con intervalos de amables nubes nada amenazantes.
Encuentro de las dos Esperanzas en la Plazuela
La llegada a la Plazuela reunió a numerosos fieles y cofrades. La Esperanza de la Yedra esperaba a las puertas de su capilla, con el Señor de la Sentencia al fondo, presidiendo el altar. Frente a ella quedó la Esperanza franciscana, en una de las imágenes más destacadas de la salida.
Músicos de quinteto que puso la música tras la Virgen.
JAIME BENÍTEZ
El quinteto de viento Guadalete acompañó la escena con la marcha Esperanza de la Yedra, del músico jerezano Andrés Muñoz. La formación interpretó durante todo el recorrido un repertorio de autores vinculados a la música cofrade jerezana, entre ellos Moisés Davia Soriano, Germán Álvarez Beigbeder, Francisco Orellana Gómez y Rafael Márquez Galindo.
La Esperanza de San Francisco frente a la capilla de la Yedra.
JAIME BENÍTEZ
Ante la capilla, ambas imágenes quedaron frente a frente. El rezo de una salve puso el cierre al encuentro, que trasladó a una tarde de octubre sensaciones de Madrugada de Jerez entre silencios y aromas de incienso.
El ajuar de la Esperanza franciscana
La Dolorosa procesionó sobre unas andas realizadas para la ocasión por el grupo de mayordomía de la hermandad. A sus pies se colocó una media luna cedida por la Hermandad del Soberano Poder y una pareja de faroles de la Hermandad del Consuelo.
La Virgen en la plaza Esteve poco después de salir de San Francisco.
JAIME BENÍTEZ
La Virgen vistió su saya de salida de terciopelo burdeos, bordada en oro por los talleres de José Guillermo Carrasquilla en 1960. El conjunto se completó con un portaencaje donado por el Grupo Spes y un manto corto de terciopelo azul bordado en oro, cedido por la Hermandad del Silencio de Sevilla.
La candelería llevaba cera rizada y el exorno floral estuvo compuesto por nardos. A los pies se situó también como imagen venera del abrazo franciscano.
Hermanos de la cofradía en el cortejo del rosario vespertino.
JAIME BENÍTEZ
5.500 pesetas
La salida fue la cita más sobresaliente de la conmemoración de los 75 años de la llegada de la imagen a las Cinco Llagas. En los anales históricos de la corporación consta como llegó a Jerez. Se trata de una talla anónima del siglo XIX, que fue ‘rescatada’ de un anticuario sevillano por 5.500 pesetas y fue bendecida el 15 de diciembre de 1951, el mismo año que se adquirió.
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