El director y guionista gaditano Luis Galán triunfa a nivel internacional con su ópera prima en el mundo de los documentales.

Disfrutar. Sonreír. Vivir. La población senegalesa de San Luis siente de un modo diferente. Los niños y las mujeres son distintos. Son alegría y libertad, a pesar del mundo que les rodea. No por ser ajenos, sino por su propia supervivencia. Grosso modo y haciendo quizás una síntesis simplista, las palabras de Luis Galán, director y guionista, hacen reflexionar sobre el mundo consumista que nos rodea. A través de su ópera prima en el mundo del documental, ‘AnorMal’, el gaditano refleja formas de vida bien distintas, con preocupaciones distintas, en países distintos: Senegal, Colombia, España e Italia.

La lista de premios se multiplica a medida que pasa por cada festival -los dos últimos en Calzada de Calatrava-, aunque para Galán lo más importante es la repercusión. “Cuando lo terminé de montar no estaba muy seguro de enviarlo a festivales, pero lo hice para que tuviera más proyección el mensaje”, entiende el joven director que es conocedor de la potencia visual de las imágenes. Asume con cierto sonrojo que ahora son los diferentes organizadores de este tipo de certámenes los que le escribe a él para inscribir su documental. Algo que, sin duda, es el reflejo del éxito que está teniendo el trabajo máxime tras el premio conseguido en su primera participación.

“La reina de las escuelas”

El juego de palabras no es casual. Por ello, tras cuestionar sobre qué tiene de anormal la pieza ‘AnorMal’, Galán hace una paralelismo entre los problemas del primer mundo y los del denominado tercer mundo. “Los niños y las mujeres se plantean el día a día y si tienen algo lo comparte con los demás”, siendo lo más esperanzador la fuerza de las mujeres. “Es una sociedad muy machista porque tiene muy mal entendido el concepto de El Corán, escrito en un idioma que ellos ni hablan”, sin embargo, sopesa el realizador, la inercia “está cambiado” y sólo hay que mirar que “las mujeres se están convirtiendo en las reinas de las escuelas”.

La diferencia entre las mujeres que estudian frente a los hombres es “abrumador” y le abren muchas más opciones, sobre todo, “a saber decir no”. Galán imagina un San Luis “mejor”, porque la mujer “estará más empoderada y no se dedicará exclusivamente a quedarse embarazada”.

Los estratos de Bogotá

Otra parte del documental se rueda en Colombia donde se aprecia, según el director, un tipo distinto de pobreza y cómo su población está divida por estratos. En definitiva, división en clases sociales entre ricos y pobres. Los estratos 1 y 2 son el fondo de ese sistema sumido en la miseria y en la lucha de clases. Colombia, además, “regala” al documental una Banda Sonora Original compuesta por Edwin Ospina y su músicos.

Huyendo de las críticas que le puedan tachar de querer enriquecerse económicamente con las miserias de la gente, Luis Galán tomó la decisión de no lucrase con los premios obtenidos. Por ello, todos los beneficios van íntegros donados a la causa, contribuyendo así, por ejemplo, a garantizar la educación de varios niños senegaleses del programa de la asociación De la A a la Z, luego, “no hay posibilidad de pensar en lo contrario”. “Esto me cuesta el dinero, antes, durante y después”, asume el barbateño, entendiendo que la riqueza la encuentra en la culturización. “Culturizarse es conocer otras culturas, no solo leer sobre ellas, sino palparla”, por ello llega las imágenes con toda su crudeza “porque el documental está hecho desde dentro, sin demagogia y sin artificios”. En el lado opuesto, el mundo de la opulencia, el consumismo reflejados en lugares como Sicilia y Madrid.


Cabe destacar que en el equipo han trabajado, además, dos gaditanos más. El propio presidente de la asociación, el linense Javier Almán, que ha colaborado en gran medida con el proyecto y en la posproducción el ingeniero de sonido Ramón Morillo. “Gracias a él ha dado el salto de calidad que requería el documental”, presume Galán. Complementado este trabajo, una exposición fotográfica ha sido puesta en marcha en Bogotá, también con una considerable repercusión.

Un director que sigue cosechando premios internacionales, destacando sus trabajos anteriores en el mundo del cortometraje, y que con su primer documental busca que la gente “valore más lo que tiene y sonría más”. 

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