¿Llegarán algunos nostálgicos a reclamarlo también por su significancia política?

En estos días, en los que vuelve a hacerse presente la polémica en torno a la memoria democrática a colación del busto de Pemán y la intención del Partido Popular de recolocarlo en el Teatro Villamarta si llegara a la Alcaldía en 2019, hay que volver a echar la vista atrás para saber dónde nos encontramos. Y cabe preguntarse pues si la retirada del busto de Pemán, en cumplimiento con las leyes de memoria histórica y en consonancia con la creación de una sociedad más democrática donde no se honre al fascismo, es motivo de polémica... ¿qué no lo puede ser en esta ciudad?

Hace no mucho que en Jerez, algunos edificios públicos estaban manchados, como si de la marca de un animal a hierro se tratase, con el José Antonio Presente, en referencia al líder de la Falange. Eran el caso del Alcázar y de la Catedral de Jerez, entonces Colegial. En otros lugares, la honra al llamado Movimiento Nacional llegaban en forma de placas, monumentos, nombramientos y, por supuesto, calles. Algunos de esos símbolos perduran en el tiempo y siguen existiendo a día de hoy. Es el caso de los nombramientos en los plenos municipales como hijos predilectos a personalidades de la élite franquista, placas de la Falange o del Instituto Nacional de la Vivienda, como es habitual en algunos barrios de la ciudad, o nombres de calles. Quitar estos honores no solo es imperioso por hacer cumplir la ley sino por plena necesidad democrática.

Esta semana en Antes todo esto era bodega he visto necesario hablar sobre ello y traer de nuevo una fotografía de la plaza del Banco, esta vez sin nieve, como la pudimos apreciar la semana pasada, y desde otro ángulo bien distinto, con el edificio de Telefónica en el lateral. El monumento a José Antonio Primo de Rivera que presidía la plaza era uno de esos muchos símbolos que llenaban la ciudad para recodar al pueblo de Jerez quién ejercía su autoridad. Afortunadamente, muchos de estos símbolos no están presentes a día de hoy, como tampoco está presente la figura de José Antonio, válgame la redundancia y el sarcasmo. Pero hay que recordar, sin embargo, que otros muchos perduran ya no solo de forma material sino en el imaginario colectivo. Y en una sociedad democrática eso es inadmisible. Si no, pregúntele a algún jerezano que viva en Alemania. De José Antonio y de otros muchos, como el mismísimo José María Pemán, que según la propia CIA llegó a ser un espía pro-nazi. Visto lo visto y teniendo en cuenta que la figura de Pemán es reivindicada desde un punto de vista eminentemente político (sus escasas dotes literarias le delatan y es una excusa muy poco creíble por sus defensores), ¿llegarán algunos nostálgicos a reclamar también el monumento a José Antonio por su significancia política? Mejor que se queden en las postales y que los recordemos, sin nostalgia, en secciones como esta.

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