El antiguo Palacio Dávila del intramuros jerezano, Manuel Liñán y las fotos de Camila Fálquez

'La puerta abierta' surge, de la mano de la gestora cultural Valeria Reyes, para acercar a los vecinos del bloque de la plaza Benavente las fotografías que realizó en sus instancias la fotoperiodista de 'New York Times' a propósito de '¡Viva!' en el pasado Festival de Jerez

El palacio con la exposición.
El palacio con la exposición.

La puerta abierta es una iniciativa que surge para acercar a los vecinos y vecinas del bloque de la plaza Benavente de Jerez las fotografías que Camila Fálquez realizó en este mismo lugar en marzo de 2020 a la compañía de Manuel Liñán. Las imágenes fueron publicadas por el diario New York Times y el espectáculo ¡Viva! obtuvo el Premio de la Crítica del 24º Festival de Jerez. Este antiguo palacio renacentista y actual bloque residencial sirvió de escenario para la realización de unas fotografías que llegaron muy lejos a través de una publicación internacional; sin embargo sus vecinos, muchos de ellos testigos presenciales el día que se realizó la sesión, no habían visto el resultado final.

 

Esta intervención es una manera distinta de redescubrir el patrimonio histórico del intramuros de Jerez, de acercarnos a él través de unas fotografías contemporáneas. A su vez, supone también una llave para conocerlo a través de su comunidad vecinal, las personas que a día de hoy viven y disfrutan este antiguo patio palaciego.

 

La puerta abierta surge en el marco de Luces de intramuros, un proyecto visual y escrito de memoria y reflexión del centro histórico de Jerez, y tuvo lugar el 22 de septiembre de 2020. Una investigación histórica del antiguo palacio, una exposición y una jornada de mediación con sus vecinos conforman el resultado de este proyecto.

 

Puertas sin pestillo en el corazón de Jerez

 

Aún quedan pueblos que siguen manteniendo las puertas de sus casas siempre abiertas. Es una forma de cuidar de quien tienes al lado: estar dispuesto a recibir su visita y a compartir un rato de conversación. En Jerez, este lugar que nadie sabe decir si sigue siendo pueblo o ya se convirtió en ciudad, las puertas de las casas se cerraron, probablemente, para siempre. Sin embargo, existe un enclave en pleno corazón de intramuros que aún mantiene sus puertas principales sin echar el pestillo, y este es el del patio de vecinos y vecinas de la Plaza Benavente, antiguo Palacio Dávila.

 

Esta puerta abierta provocó que en febrero de 2020 sucediera una peculiar, aunque bonita, rareza: la fotógrafa Camila Fálquez estaba buscando localización para una sesión de fotos para el New York Times, la casualidad la trajo hasta aquí y la curiosidad hizo que pasara. Sin saber nada de este lugar, supo ver que se trataba de un sitio especial, por lo que al día siguiente, el bailaor Manuel Liñán y su virtuosa compañía, acabaron protagonizando una de las sesiones fotográficas más sugerentes e impactantes que se han realizado en el mundo del flamenco en Jerez.

 

Parte del contenido expuesto.

 

La noche del 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el bailaor Manuel Liñán actuó junto a Manuel Betanzos, Jonatan Miró, Hugo López, Miguel Heredia, Víctor Martín y Daniel Ramos en el Teatro Villamarta. El espectáculo provocó el aplauso más largo de la historia del Festival de Jerez: 10 minutos de ovación. ¡Viva! traspasó todo tipo de puertas, dejando entrar en el escenario lo que Manuel tanto deseó desde pequeño: bailar sin prejuicios de género, sin importar si el movimiento está asociado al hombre o a la mujer, si la ropa o los abalorios son masculinos o femeninos. En ¡Viva! los límites se desdibujaron, fueron hombres y mujeres al mismo tiempo, entrando por todas las puertas que se encontraron a su paso a través de este imponente ejercicio artístico.

 

Al día siguiente, cruzaron la puerta abierta de esta casa, vuestra casa. No sabemos si queréis que los curiosos (y no tan curiosos), sigamos entrando por vuestro patio. Quizás en un futuro echéis el cerrojo para siempre y nadie más pueda pasar el umbral. Pero mientras tanto, este edificio que fue primero palacio, luego escuela y ahora hogar, ha servido de escenografía para el baile de Manuel Liñán, momento que fue capturado por la cámara de Camila Fálquez.

 

Este sorprendente viaje gracias a la “puerta abierta” vuelve ahora al corazón del sitio que lo vio nacer.

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