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15 años del fin de ETA: 379 crímenes por resolver

Tal día como hoy la banda terrorista anunciaba el "cese definitivo de la actividad armada" tras 53 años sembrando el terror en España

  • Cinco imágenes relacionadas con la historia de ETA.

Un 20 de octubre como hoy de 2011, ETA anunciaba el "cese definitivo de la actividad armada”, tal y como lo señalaron tres personas que aparecieron encapuchadas en un vídeo. Atrás quedaban 858 personas asesinadas y más de 3.000 de heridos por la banda terrorista en sus 53 años de existencia. 

Quince años después, además de las heridas en las familias de todas las víctimas, también quedan 379 crímenes sin resolver, según el informe de la Misión del Comité de Peticiones del Parlamento Europeo y los datos de asociaciones como la Fundación Víctimas del Terrorismo, Covite o Dignidad y Justicia. 

De la primera víctima a Irene Villa, Miguel Blanco o José Antonio Ortega Lara

La primera víctima mortal de ETA, acrónimo de Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) se produjo en 1968, diez años después de su creación durante la dictadura franquista. En la memoria colectiva de España permanecen las imágenes del atentado de Hipercor, el más sangriento de la banda terrorista, o los ataques contra las casas cuartel de la Guardia Civil en Vic y Zaragoza. 

El atentado del que salieron heridas de gravedad Irene Villa, que por entonces tenía doce años y perdió las dos piernas y tres dedos de una mano, y su madre es otra de las atrocidades que siguen recordándose, al igual que el secuestro de José Antonio Ortega Lara, que permaneció durante 532 días en un zulo. Otro secuestro, que acabó con tiro en la nuca al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco, marcó un punto de inflexión en las movilizaciones ciudadanas contra ETA. España se echó a la calle rota por el dolor y pidiendo la paz. 

Jean-Serge Nerin, un gendarme francés, fue la última víctima mortal de ETA en marzo de 2010. Un año antes, la banda asesinó a los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá en Mallorca. 

Solo quedan 110 condenados por terrorismo

Aunque el 20 de octubre de 2011 llegaba el anuncio del fin de la actividad armada, no sería hasta 2018 cuando la banda terrorista anuncia que disolvía “completamente todas sus estructuras”. Un año antes, la organización había indicado a las autoridades francesas la localización de ocho depósitos con armas, explosivos y munición. 

Cuando los entonces jefes de ETA Iratxe Sorzabal y David Plá anunciaban el cese de la actividad armada de ETA, había 700 presos vinculados a la banda en cárceles de España y Francia. Tres lustros después, solo quedan unos 110 condenados por terrorismo cumpliendo penas, estando ya más de la mitad en situación de semilibertad. Durante este tiempo, todos ellos, con la excepción de Saioa Sánchez y Mikel Karrera, que siguen en Francia, fueron trasladados a prisiones del País Vasco y Navarra.  

A los crímenes que todavía están pendientes de resolución también se suman las investigaciones y procesos judiciales que siguen abiertos con la intención de aclarar cuestiones como la financiación de la banda o la responsabilidad de algunos antiguos miembros de la cúpula etarra. Más de una decena de causas abiertas permanecen abiertas en la Audiencia Nacional, entre ellas la del asesinato de Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde del PP, en 1995.

Un 20 de octubre como hoy de 2011, ETA anunciaba el "cese definitivo de la actividad armada”, tal y como lo señalaron tres personas que aparecieron encapuchadas en un vídeo. Atrás quedaban 858 personas asesinadas y más de 3.000 de heridos por la banda terrorista en sus 53 años de existencia. 

Quince años después, además de las heridas en las familias de todas las víctimas, también quedan 379 crímenes sin resolver, según el informe de la Misión del Comité de Peticiones del Parlamento Europeo y los datos de asociaciones como la Fundación Víctimas del Terrorismo, Covite o Dignidad y Justicia. 

De la primera víctima a Irene Villa, Miguel Blanco o José Antonio Ortega Lara

La primera víctima mortal de ETA, acrónimo de Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) se produjo en 1968, diez años después de su creación durante la dictadura franquista. En la memoria colectiva de España permanecen las imágenes del atentado de Hipercor, el más sangriento de la banda terrorista, o los ataques contra las casas cuartel de la Guardia Civil en Vic y Zaragoza. 

El atentado del que salieron heridas de gravedad Irene Villa, que por entonces tenía doce años y perdió las dos piernas y tres dedos de una mano, y su madre es otra de las atrocidades que siguen recordándose, al igual que el secuestro de José Antonio Ortega Lara, que permaneció durante 532 días en un zulo. Otro secuestro, que acabó con tiro en la nuca al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco, marcó un punto de inflexión en las movilizaciones ciudadanas contra ETA. España se echó a la calle rota por el dolor y pidiendo la paz. 

Jean-Serge Nerin, un gendarme francés, fue la última víctima mortal de ETA en marzo de 2010. Un año antes, la banda asesinó a los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá en Mallorca. 

Solo quedan 110 condenados por terrorismo

Aunque el 20 de octubre de 2011 llegaba el anuncio del fin de la actividad armada, no sería hasta 2018 cuando la banda terrorista anuncia que disolvía “completamente todas sus estructuras”. Un año antes, la organización había indicado a las autoridades francesas la localización de ocho depósitos con armas, explosivos y munición. 

Cuando los entonces jefes de ETA Iratxe Sorzabal y David Plá anunciaban el cese de la actividad armada de ETA, había 700 presos vinculados a la banda en cárceles de España y Francia. Tres lustros después, solo quedan unos 110 condenados por terrorismo cumpliendo penas, estando ya más de la mitad en situación de semilibertad. Durante este tiempo, todos ellos, con la excepción de Saioa Sánchez y Mikel Karrera, que siguen en Francia, fueron trasladados a prisiones del País Vasco y Navarra.  

A los crímenes que todavía están pendientes de resolución también se suman las investigaciones y procesos judiciales que siguen abiertos con la intención de aclarar cuestiones como la financiación de la banda o la responsabilidad de algunos antiguos miembros de la cúpula etarra. Más de una decena de causas abiertas permanecen abiertas en la Audiencia Nacional, entre ellas la del asesinato de Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde del PP, en 1995.

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