"Caballero Bonald tiene un don: convertir en literatura cuanto ha conocido"

Manuel Bernal con su libro 'El Caballero de Argónida'. / MANU GARCÍA.
Manuel Bernal con su libro 'El Caballero de Argónida'. / MANU GARCÍA.
Por fin está en las librerías una antología para jóvenes de textos de José Manuel Caballero Bonald, un libro que se presentó en Jerez la noche del lunes. Según Pepa Parra, Manuel Bernal reúne las características necesarias para ser el antólogo ideal: Manuel es profesor, en constante contacto con los jóvenes; es periodista, capaz de comunicar con eficacia; es escritor, y redacta con belleza; es investigador, es decir, añade rigor a su trabajo; y es amigo tanto de la Fundación, como de Caballero Bonald. Hay que derribar ciertos prejuicios, recordó Pepa Parra: ni los textos de Caballero Bonald son tan oscuros, ni la competencia lectora de los jóvenes es tan baja. Una de las tareas de la Fundación consiste, precisamente, en acercar esa obra a los centros educativos. Y este libro es “una buena herramienta”. Rafael Pérez nos habló de la editorial Niebla, de Huelva, un proyecto que lleva funcionando tan solo cuatro años pero que ya cuenta con cerca de doscientas publicaciones. Pretende revolucionar el mundo literario onubense, donde hasta ahora casi no había editoriales privadas. Ha puesto todas sus energías en este libro, publicado en la Colección Platero, inaugurada con “El Zaratán”, de Juan Ramón Jiménez. Rafael resaltó la labor de la ilustradora, Ana Domínguez Corrales, que ha sabido acercar de forma atractiva los textos a los jóvenes de hoy.
Caballero Bonald: “Por mi obra anda pululando todo lo que he vivido o lo que imaginé que vivía”
Un momento de la presentación. / MANU GARCÍA. Para la periodista María José Pacheco, esta publicación es “un hecho muy importante para la literatura de esta ciudad”. Lamentó no haber descubierto antes la literatura de Caballero Bonald, “ese espíritu de rebeldía tan necesario a los dieciséis años”. A María José le llamó mucho la atención que no existiera hasta ahora una obra de este tipo, un libro que acerque esa literatura bella y transgresora a los jóvenes. El primer libro que leyó fue Manual de infractores. Allí descubrió una fuerte vinculación con sus intereses, con los sueños de los jóvenes, con los insurgentes del 15M… Entonces, ¿por qué no existía una antología para ellos hasta ahora? Para María José, la respuesta es clara, “esa antología la tenía que realizar alguien como Manuel Bernal, un docente”. Manuel ha hecho de puente entre las bellas y disidentes palabras de Caballero Bonald y la efervescencia juvenil de las aulas, señaló la periodista. Además del espíritu contestatario, los jóvenes van a encontrar en esos textos una literatura que va más allá del “sencillismo” dominante en nuestra cultura, donde sólo se aprecia lo fácil: “Lo transgresor en Caballero Bonald es que no consiente lo burdo, lo mal expresado”. Los jóvenes tienen referentes que no son los nuestros, y los planes educativos proponen obras que para nosotros, los profesores, significan mucho, y para ellos nada… Con esta reflexión inició su intervención Manuel Bernal. De Caballero Bonald los jóvenes saben poco, pero al menos lo identifican con Jerez, con el nombre de un instituto, “aunque no saben si canta, si baila…” Si a todo esto añadimos la fama que tiene de autor oscuro, no puede extrañarnos que cunda el escepticismo ante la posibilidad de acercar su obra a los más jóvenes. Sin embargo, cuando Bernal ha leído fragmentos en el aula, los alumnos “se han sorprendido de que este escritor en muchos momentos tenga las mismas preocupaciones que ellos”. Bernal reconoce que los textos de Caballero pueden llegar a ser complejos, pero no son oscuros, insiste. La presentación tiene lugar en la Fundación Caballero Bonald. / MANU GARCÍA. En la gestación de esta antología ha representado un papel muy importante Fernando Domínguez, tanto en la selección como en la corrección, explicó Manuel Bernal. Ana Domínguez, como ilustradora, ha aportado imágenes que conectan (a través de una variada gama de grises) el surrealismo y el manga con un clásico de la literatura. Son imágenes que interpretan los textos, pero a su vez cada una de ellas es una historia independiente. Caballero Bonald no ha puesto ninguna pega a la selección llevada a cabo, ni a los títulos que Manuel Bernal ha puesto a los fragmentos. Porque el objetivo era iniciar a los jóvenes en la lectura del autor jerezano; en ningún momento se ha pretendido realizar una antología exhaustiva, aclaró Bernal, “sino captar el universo de José Manuel Caballero Bonald, haciendo visibles todos los planteamientos de su obra, desde el cante flamenco hasta las preocupaciones del día a día”. El título es un juego de palabras que hace referencia a ese mundo imaginario y real situado en Doñana. En la introducción nos dice Manuel Bernal: “Si Caballero en lo literario ha tenido un don, ese podría haber sido el de convertir en literatura, en verso o en prosa, cuanto ha conocido, conoció o supuso conocer”. Y Caballero Bonald dice: “Por mi obra anda pululando todo lo que he vivido o lo que imaginé que vivía”. Imaginar, vivir, pensar: lo que uno escribe y lo que uno vive se funden en esa búsqueda de la perfección. Como Juan Ramón Jiménez, Caballero Bonald desea la perfección del lenguaje: anhela la fusión entre ética y estética. Y además, ambos aman la tierra, Andalucía. En el libro hay descripciones del mundo del flamenco (extraídos de la novela Dos días de septiembre) con el trasfondo de esa dura vida de miserias y servidumbres. Para terminar, Manuel Bernal nos leyó poemas y prosas recogidas en El Caballero de Argónida.

Nunca se sabe

Cuando el pájaro negro sobrevuele los bordes de la noche y amainen los deseos como viejas memorias declinantes, cuando los regocijos envejezcan igual que alhajas malgastadas, habrá llegado el tiempo en que la luz consuma la podrida riqueza que se oculta en las covachas de la historia. Será una noche horrible llena de catapultas despiadadas y alrededor del tiempo se hacinarán las lóbregas materias terminales. Allí la vida instalará sus tiendas de ortopedia y allí podrá desmantelarse interminablemente mientras la voluntad imparte en la redonda sus oscuros recelos. Y ya después de las incertidumbres, cuando no ocurra nada que disienta de nada ni haga falta saber lo que no sabe nadie, habrá un pájaro negro cruzando sin descanso por las bifurcaciones dudosas de la noche. (De Desaprendizajes, 2015).

Sobre el autor:

juan carlos gonzalez

Juan Carlos González

Filósofo

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