Un sevillano se enfrenta a 40 años de cárcel por socorrer a una familia palestina en Grecia

Pablo Campos llevó en su vehículo a una pareja y a sus hijos pequeños, por lo que la Justicia griega solicita una dura condena al considerar que puede tratarse de un posible delito de tráfico ilegal de personas

Pablo Campos, el joven sevillano acusado de un delito de tráfico ilegal de personas.
Pablo Campos, el joven sevillano acusado de un delito de tráfico ilegal de personas.

El sevillano Pablo Campos y su pareja griega viajaban en coche por Grecia, entre las ciudades de Kavala y Tesalónica, una noche lluviosa, cuando divisaron a una familia que hacía autostop en el arcén. Eran una pareja palestina y sus dos hijos pequeños, que llevaban más de 40 kilómetros andando por una estrecha carretera, y que se encontraban “en un estado de salud lamentable”. Por eso, pararon el coche y montarlos en el vehículo para llevarlos hasta Tesalónica.

Antes de llegar a su destino los detuvo la Policía y comenzó su calvario. Ahora, la Justicia griega pide para Pablo Campos, un sevillano de 28 años, hasta 40 años de cárcel por un presunto delito de tráfico ilegal de personas. Los hechos ocurrieron el 9 de diciembre de 2018. Aquella noche, tras requisarles sus teléfonos móviles, Pablo y su pareja la pasaron en un centro de internamiento para personas sin documentación —con capacidad para cuatro pero con 16 internos—, donde permanecieron tres días sin más explicaciones y sin que les dictaran sus derechos como detenidos.

El 12 de diciembre, al salir de los calabozos, fueron trasladados a un juzgado en el inicio de un proceso durante el que la Fiscalía griega pide una condena de 40 años de prisión por un presunto delito de tráfico ilegal de seres humanos. El juicio, que estaba previsto que se celebrara a principios de este año —por el que llegó a viajar hasta Grecia, incluso—, se ha aplazado hasta abril de 2021, hasta cuando los jóvenes vivirán con la incertidumbre de saber si tendrán que ingresar en prisión o no.

“Después de gastarse 15.000 euros en el proceso, no ha servido para nada”, cuenta Alejandro Castillo, un periodista y productor audiovisual, quien ejerce de portavoz de Pablo Campos ante los medios de comunicación. El joven sevillano tuvo que emplear casi 5.000 euros en la fianza que le impusieron para poder salir de Grecia —“si no, lo dejaban en los calabazos”, relata Castillo—, a lo que hay que sumar el coste de los abogados y de un proceso judicial y administrativo que no ha hecho más que empezar. “Es muy injusto”, señala Castillo, quien apunta que Pablo “se dedica a ayudar a personas y no va a dejar de hacerlo, por mucho que las cosas se le estén poniendo en contra”.

Pablo Campos, en una escena del documental 'Don't help'.

Pablo Campos hace cuatro años que decidió salir del país para ayudar a personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Durante uno de sus viajes, recaló en Grecia, donde “encontró un arraigo que no había tenido en Sevilla”. Por eso aprendió griego, se alquiló una vivienda, se compró una furgoneta y trabajó tatuando o haciendo malabares, entre otras cosas. “Ha ayudado a muchos refugiados, haciendo cosas que no quería hacer nadie”, relata Castillo, pero sin formar parte de ninguna ONG.

“Si ayudas de más, te echan”, sentencia Castillo. “Estuvo un mes retenido, le daban cinco euros al día para comer y la comida costaba 3,5 euros. Una llamada son 4,50 euros, por lo que tenía que estar un día entero sin comer para poder llamar”, cuenta. Alejandro Castillo y Chechu Pajares son los directores de un documental, Don’t help, en el que cuentan con la ayuda en cámara de Sergi Gomez y en el sonido de Pau López, gracias al que relatarán el calvario de Pablo Campos.

El proyecto contempla el periplo del sevillano desde su vuelta a Grecia para someterse al procedimiento judicial. “Lo grabamos todo”, relata Alejandro Castillo. “Desde que se levantaba, cómo hacía la maleta, el viaje, el proceso…”, añade. “Fueron entre 15 y 20 horas de rodaje al día. En siete días dormimos ocho o nueve horas”. El trabajo está en la fase de montaje, por lo que todavía se desconoce la fecha de su estreno.

Campos ha interpuesto tres recursos para intentar paralizar el proceso, sin éxito, y tendrá que comparecer ante la Justicia griega en abril de 2021, enfrentándose a una posible condena de 40 años de prisión. “Cuando los montó en el coche no sabía si eran ilegales o no. Él siempre dice que si no los hubiera atendido también le hubieran pedido penas de cárcel, porque no atender a alguien en carretera es delito”, cuenta Castillo.

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