Susan Sarandon emociona en los Goya y lanza un mensaje a Pedro Sánchez ante un auditorio en pie

La actriz recibe el Goya Internacional entre una ovación de dos minutos, reivindica la esperanza frente a la violencia global y agradece el respaldo del presidente del Gobierno

La actriz estaounidense, Susan Sarandon, recibe el Goya Internacional
La actriz estaounidense, Susan Sarandon, recibe el Goya Internacional EFE
01 de marzo de 2026 a las 08:59h

El auditorio en pie y una ovación de dos minutos. Así recibió la gala de los Premios Goya a Susan Sarandon, galardonada con el Goya Internacional, en una de las escenas más intensas de la noche. La intérprete subió al escenario visiblemente emocionada para pronunciar un discurso escueto, pero de marcado tono político.

“Gracias por invitarme a formar parte de esta velada compartida con contadores de historias extraordinarias. Adoro España y me encanta Barcelona. Amo vuestro arte, vuestros museos maravillosos y la arquitectura”, afirmó la actriz sobre su visita a la capital catalana, arrancando los primeros aplausos del público.

La actriz elogió al presidente del Gobierno por “estar en el lado bueno de la historia”, unas palabras que tuvieron respuesta posterior. Pedro Sánchez valoró los halagos recibidos y aseguró que eran “Es de un profundo agradecimiento, también por como está viviendo la sociedad de EE UU este momento”.

Desde la alfombra roja hasta el escenario, Sarandon lució un pin con el mensaje 'Palestina Libre', un gesto que no pasó desapercibido. Su intervención giró pronto hacia la situación internacional. “Estos días en los que el mundo está dominado por la violencia y la crueldad, miro a mi alrededor y veo a vuestro presidente y a muchos de estos artistas, y siento que tienen la lucidez moral para ayudarme. Estoy en medio del caos y la represión. Miraros me ayuda a sentirme menos sola y os lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón”, expresó.

Un discurso breve con una cita para la historia

Antes de abandonar el escenario, la actriz estadounidense leyó una extensa cita del historiador Howard Zinn, que centró el mensaje final de su intervención: “Tener esperanza se sostiene en una verdad esencial. La historia de la humanidad no es solo una historia de crueldad, la historia humana es también de compasión, sacrificio, coraje y amabilidad. Aquello que elegimos destacar en esta compleja historia determinará nuestras vidas. Si vemos solo lo peor, se destruirá nuestra capacidad para hacer algo.

"Si recordamos aquellos tiempos y lugares donde las personas se comportaron de manera magnífica, esto nos da la energía para actuar, y al menos la posibilidad de enviar este estado indeciso del mundo en una dirección totalmente diferente. Y si actuamos, aunque sea de manera mínima, no tenemos que esperar un gran futuro utópico", compartía.

"El futuro es una sucesión infinita de presentes, y vivir ahora como creemos que las personas deberían vivir, desafiando todo lo que está mal alrededor nuestro, es en sí misma una maravillosa victoria”, añadía. Con estas palabras, Sarandon cerró una intervención que combinó agradecimiento, posicionamiento político y una defensa de la esperanza como motor de acción.

Una trayectoria marcada por el éxito y el compromiso

La actriz neoyorquina, nacida el 4 de octubre de 1946 en Jackson Heights, ha construido una carrera que atraviesa varias generaciones de espectadores. Desde Atlantic City, su proyecto debut, hasta Shall We Dance? y, especialmente, Dead Man Walking, película por la que obtuvo su único Premio Oscar, múltiples títulos suyos han pasado a la historia del audiovisual.

A lo largo de su filmografía destacan trabajos como Bull Durham, White Palace, Thelma & Louise, El cliente y Stepmom. La cinta más taquillera de su carrera fue Enchanted, que recaudó 340 millones de dólares en las taquillas internacionales. Antes de cumplir 50 años, Sarandon ya había ganado el Oscar a Mejor Actriz Protagonista por Dead Man Walking y acumulaba otras cuatro nominaciones en la misma categoría, consolidando su lugar en la industria cinematográfica.

En el plano personal, Susan Abigail Tomalin —su nombre de soltera— es la mayor de nueve hermanos. En 1967, a los 21 años, se casó con Chris Sarandon y adoptó su apellido. Se separaron amistosamente en 1975 y firmaron el divorcio en 1979. En 2016 sufrió la muerte de su hermano Terry, fallecido de un ataque al corazón a los 55 años.

Desde su juventud, cuando estudiaba arte dramático en la Universidad Católica de América en Washington D. C., hasta su consagración internacional, la actriz ha mantenido una trayectoria marcada tanto por el éxito profesional como por la exposición de su faceta más íntima. A sus 79 años, Sarandon volvió a demostrar en los Goya que su voz, dentro y fuera de la pantalla, sigue generando atención, debate y ovaciones cerradas.

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María Crisol

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