Lo ocurrido en las pasadas horas en Ceuta es una situación pocas veces antes vista en España: una masiva entrada de personas a través de la frontera, de forma coordinada. Más allá de cómo se organizó o cómo se califique esta situación, si es responsabilidad directa o no del Gobierno de Marruecos, en la ciudad autónoma lo que se ha estado viviendo es un auténtico colapso de los servicios.
De un lado, los servicios públicos apenas han hecho lo que podían desde que se produjo esta llegada. Ni policías ni militares daban abasto, menos aún cualquier otra posibilidad por parte de los funcionarios públicos de servicios como la sanidad, la rama de lo social, o de las ONG que trabajan coordinadamente con esas mismas administraciones ante situaciones de emergencia puntual. Coberturas que no llegan, ni de lejos, a lo demandado en la actualidad.
El panorama actual este viernes es de calles completas con migrantes, algunos con lo puesto, otros mejor pertrechados. La mayoría son varones y parece que marroquíes, no migrantes en tránsito desde otros puntos de África. Ha habido situaciones puntuales como arremolinamientos frente a supermercados, aunque la maquinaria de las redes va a toda mecha y es difícil distinguir qué es cierto y qué no. Una advertencia sobre todo para los ciudadanos que siguen la actualidad, pues a menudo van a recibir vídeos que no se corresponden con Ceuta en la actualidad.
Un joven tras entrar en España.
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MARCOS MORENO
Sí que hay testimonios que no restan gravedad a lo ocurrido y que explican cómo se están desarrollando las cosas. Ya este jueves muchos negocios decidieron no abrir para evitar disturbios, robos o cualquier incidente, viendo que los servicios de seguridad estaban sobrepasados. Eso multiplicó las dificultades. Profesionales de diversos sectores, incluyendo la comunicación, han pasado muchas dificultades para tener dónde comer o dormir. En algunos casos, ha sido a través de contactos como al menos han podido estar bajo techo. Y no uno privilegiado. El de un coche para en sus asientos al menos descansar tras horas de jornada maratoniana.
En las próximas horas se espera que muchos de los llegados sigan volviendo a su país. Un evento que es una tragedia en vidas humanas, con al menos 24 muertos por ahogamiento al cruzar por la playa o por tratar de alzarse en las rocas durante la marabunta de gente, en el espigón que separa los dos países.
Lo ocurrido en las pasadas horas en Ceuta es una situación pocas veces antes vista en España: una masiva entrada de personas a través de la frontera, de forma coordinada. Más allá de cómo se organizó o cómo se califique esta situación, si es responsabilidad directa o no del Gobierno de Marruecos, en la ciudad autónoma lo que se ha estado viviendo es un auténtico colapso de los servicios.
De un lado, los servicios públicos apenas han hecho lo que podían desde que se produjo esta llegada. Ni policías ni militares daban abasto, menos aún cualquier otra posibilidad por parte de los funcionarios públicos de servicios como la sanidad, la rama de lo social, o de las ONG que trabajan coordinadamente con esas mismas administraciones ante situaciones de emergencia puntual. Coberturas que no llegan, ni de lejos, a lo demandado en la actualidad.
El panorama actual este viernes es de calles completas con migrantes, algunos con lo puesto, otros mejor pertrechados. La mayoría son varones y parece que marroquíes, no migrantes en tránsito desde otros puntos de África. Ha habido situaciones puntuales como arremolinamientos frente a supermercados, aunque la maquinaria de las redes va a toda mecha y es difícil distinguir qué es cierto y qué no. Una advertencia sobre todo para los ciudadanos que siguen la actualidad, pues a menudo van a recibir vídeos que no se corresponden con Ceuta en la actualidad.
Un joven tras entrar en España.
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MARCOS MORENO
Sí que hay testimonios que no restan gravedad a lo ocurrido y que explican cómo se están desarrollando las cosas. Ya este jueves muchos negocios decidieron no abrir para evitar disturbios, robos o cualquier incidente, viendo que los servicios de seguridad estaban sobrepasados. Eso multiplicó las dificultades. Profesionales de diversos sectores, incluyendo la comunicación, han pasado muchas dificultades para tener dónde comer o dormir. En algunos casos, ha sido a través de contactos como al menos han podido estar bajo techo. Y no uno privilegiado. El de un coche para en sus asientos al menos descansar tras horas de jornada maratoniana.
En las próximas horas se espera que muchos de los llegados sigan volviendo a su país. Un evento que es una tragedia en vidas humanas, con al menos 24 muertos por ahogamiento al cruzar por la playa o por tratar de alzarse en las rocas durante la marabunta de gente, en el espigón que separa los dos países.
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