La lucha de Teresa da resultado: recibirá de nuevo el tratamiento para su esclerosis

La familia comunica la noticia tras la última visita al neurólogo, que confirma que recibirá ocrelizumab tras la reivindicación de su entorno durante los últimos meses

Teresa Muñoz, enferma de esclerosis múltiple, y su marido, Rafael Castro, en una imagen reciente.
Teresa Muñoz, enferma de esclerosis múltiple, y su marido, Rafael Castro, en una imagen reciente.

"¡Tenemos una gran noticia! Acabamos de salir de la visita con el neurólogo. Le devuelven el tratamiento a mi suegra", escribe Alejandro Nieto, yerno de Teresa Muñoz Albalá, de 62 años, la enferma de esclerosis múltiple a la que el SAS retiró el único tratamiento que frena la progresión de esta enfermedad. Así concluye la lucha de la familia, que lleva meses reclamando la prescripción del tratamiento con ocrelizumab, que se administra dos veces al año y que cuesta unos 8.000 euros, inasumibles para Teresa.

La familia llegó a entregar más de 100.000 firmas para pedir la restauración del tratamiento. A Teresa, de 62 años, se lo retiraron “porque es demasiado mayor y solo se da a menores de 55 años”, explicaba su entorno, que pidió a la Junta de Andalucía que interviniera ante el Ministerio de Sanidad para solucionar su situación. La paciente estuvo durante dos años —desde los 60 a los 62— tomando un tratamiento autorizado para este tipo de esclerosis múltiple, que ha demostrado la eficacia para frenar la progresión de la discapacidad en estos pacientes.

“En febrero del año pasado los médicos le dijeron que no podrían seguir dándole ese tratamiento porque no está financiado para mayores de 55, sin ofrecernos ninguna alternativa que le ayude a estabilizar la enfermedad”, explican en su campaña de firmas. “Su calidad de vida ha empeorado notablemente: está perdiendo el equilibrio a pasos agigantados. También está perdiendo la sensibilidad y el deterioro sigue avanzando día tras día. Cada dosis de este tratamiento cuesta entre 6.000 y 8.000 euros, una cantidad que no podemos asumir”, explicaba la familia.

“En estos meses hemos visto cómo la calidad de vida de Teresa ha ido empeorando”, aseguraba Alejandro Nieto, yerno de esta vecina del pueblo cordobés de Aguilar de la Frontera, empezó a recibir el tratamiento con 60 años, aunque en la última cita con el servicio de Neurología del Centro de Especialidades Castilla del Pino, en Córdoba, le informaron de su retirada, sin ofrecerle una alternativa. “Su calidad de vida ha empeorado notablemente: está perdiendo el equilibrio a pasos agigantados, también está perdiendo la sensibilidad y el deterioro sigue avanzando día tras día”, cuenta Teresa hija, que espera encontrar pronto una solución", decía la familia de Teresa Muñoz, que podrá recibir el tratamiento en breve. 

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