"Las personas trans sabemos quiénes somos y no vamos a soportar que secuestren nuestros derechos"

Mar Cambrollé durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: R.S.
Mar Cambrollé durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: R.S.

Mar Cambrollé (Sevilla, 1957) es peleona desde que siendo una niña su padre la expulsó de la mesa de comer y la castigó porque le daba asco a almorzar sola en la cocina. El carácter indómito de esta histórica activista transexual andaluza no se puede entender si no se conoce su infancia, las condiciones de vida tan duras en las que creció, el abandono obligado del hogar familiar siendo una adolescente y su pelea constante por el derecho a su identidad. Presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía y portavoz de la Plataforma Trans, que agrupa a la gran mayoría de colectivos de personas transexuales del Estado español, es la madre de la ley trans estatal que se registró en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 2018 por el grupo Unidos Podemos y que acaba de defender la urgencia de su tramitación con una huelga de hambre que ha sido desconvocada tras comprometerse Podemos a tramitarla antes de agosto de 2019.

Cada día que la ley se mantiene guardada en el cajón, según la portavoz de la Plataforma Trans, un niño trans se puede suicidar y miles de personas ven conculcados sus derechos. Entre ellos, el más básico de todos: el derecho a ser. Por ello, unas 17 activistas transexuales de todo el Estado, entre las que se encuentra la transexual andaluza, comenzaron este miércoles una huelga de hambre que abandonaron a las horas de su inicio, una vez que Unidos Podemos acordara con el colectivo trans una fecha para la tramitación de la ley que tiene como objetivo la autodeterminación del género y que las personas trans dejen de ser ciudadanía de segunda división.

¿Por qué convocaron esta huelga de hambre?

Por el hartazgo. No entendemos que una formación que ha trabajado con nosotros un texto que viene a garantizar derechos y a protegernos de la discriminación, un texto que ha llevado más de dos años hasta poderlo registrar y que ha tenido mucha participación por parte de la sociedad, siguiese estando en un cajón y sin fecha para su tramitación. Ha habido leyes que se han presentado después de la ley trans y en quince días han sido cursadas para su trámite. La nuestra no es que no la hayan tramitado, es que no nos daban ni fecha. Suponía un secuestro de nuestros derechos, de nuestro trabajo y no lo podíamos permitir.

¿Por qué es tan importante esta ley para el colectivo transexual, por qué tanta prisa?

Porque cada día que pasa un joven transexual se puede suicidar; cada día que pasa se suma un día más a los 40 años que seguimos sin ser iguales desde que se aprobó la Constitución; cada día que pasa chicos y chicas se enfrentan a un sistema sanitario que los trata como enfermos o que los excluye; cada día que pasa en los centros educativos sufrimos acoso y además nuestra realidad está ausente en los contenidos educativos. Las personas trans fuimos las que abrimos las grandes avenidas de la libertad para gais, lesbianas y otros colectivos y creo que ya es hora de que, después de 40 años, tengamos los mismos derechos que tienen todos los ciudadanos.

¿No ha sido posible la interlocución con el grupo Unidos Podemos antes de la convocatoria de esta huelga de hambre?

Claro que ha habido contactos y la respuesta de la interlocutora, la señora diputada María del Mar García Puig, ha sido que no nos daban fecha para presentar la ley ante la Mesa del Congreso. Nos parecía una actitud cuanto menos irrespetuosa con las personas trans, una falta de empatía y de conocimiento de cuál es el sufrimiento que vive nuestro colectivo.

Hay quienes creen que las personas transexuales en España son iguales ya. ¿Se necesita una ley específica para el colectivo transexual?

Una mujer que no es transexual, si tiene un desarreglo hormonal va a su endocrino, le receta y ya está. Nosotras tenemos que, salvo en Andalucía, Madrid, Valencia y Aragón que tenemos leyes específicas, ir a una unidad de género que nos discrimina, incluso antes de recibir el tratamiento tienen que ver si somos enfermos mentales. Cualquier ciudadano se puede cambiar el nombre, a nosotras y nosotros para cambiarnos el nombre nos exigen por la ley actual una esterilización química forzosa, demostrar que no estamos locas; algo que es altamente discriminatorio porque sitúa a todas las personas como sospechosas de ser enfermas mentales.

¿Cuenta esta ley con apoyo social?

En diciembre de 2017 se publicó una encuesta en 16 países europeos y España quedó a la cabeza en ser una sociedad empática con el colectivo trans. En esa encuesta se recogía a que los españoles eran favorables a que el Gobierno removiera los obstáculos necesarios para que no fuéramos tratados como ciudadanía de segunda..

¿Y si no se aprueba por falta de apoyos del resto de grupos parlamentarios?

No le podemos pedir a Unidos Podemos que la ley se apruebe al cien por cien, porque depende también de las demás fuerzas políticas, tampoco podemos responsabilizar a Unidos Podemos de que en la votación a trámite haya algún grupo que se abstenga, pero su obligación es llevarla y no cubrir las espaldas de aquel grupo que no quiera apoyar nuestras demandas.

¿Está insinuando que el PSOE, ahora que está sostenido en el Gobierno por Unidos Podemos, no votará a favor de la ley trans?

El PSOE , a través de su portavoz Adriana Lastra, anunció en junio que está favor de la ley trans, a favor de apoyarla y también dijo que está esperando a que Unidos Podemos la lleve a trámite. Con lo cual, le pasó la pelota a Unidos Podemos. En el contexto social que estamos, creo sinceramente que ningún partido va a votar en contra de esta ley. Como mucho, el PP igual se abstiene, a lo sumo.

Mar Cambrollé Jurado, histórica activista transexual andaluza. FOTO: R.S.

¿No le parece muy extremista hacer una huelga de hambre tan solo siete meses después del registro de la ley? ¿No ha sido posible algún otro mecanismo de negociación, de presión, de diálogo?

El colectivo LGTB tiene muy pocos mecanismos de movilización. Cuando hay un caso de agresión en Madrid y convocando la propia FELGTB, que es la entidad que convoca esos orgullos multitudinarios, no van ni 50 personas. El hecho de que al Orgullo vaya un millón de personas es porque es un Carnaval, no porque el colectivo LGTB tenga poder de convocatoria. Y entonces hay que mirar qué medidas de acción tomamos sin hacer el ridículo y que sean efectivas. Y a la prueba está de que ha surtido efecto la huelga de hambre.

¿A qué acuerdo han llegado con Unidos Podemos que ha motivado la desconvocatoria de la huelga de hambre sólo unas horas después del comienzo de la misma?

Nos han dado una fecha, aunque no era la fecha que queríamos pero ya sabemos que la ley irá a su trámite antes de agosto de 2019 y que Unidos Podemos trabajará en la mesa bilateral con el Gobierno para que la propuesta legislativa la tramite el Ejecutivo como proyecto de ley y así ahorrar tiempo. No sabemos si el Gobierno lo aceptará, pero Unidos Podemos se ha comprometido a proponerlo.

¿No cree que es demasiado tiempo de espera para una legislatura tan inestable que, si se cumplen los plazos, terminará en marzo de 2020? Si se agota la legislatura sin tramitar la ley, se pierde y deberán volver a empezar de nuevo. ¿No ha sido posible registrarla antes?

Lo importante de un proyecto de ley es que esté en trámite. Había que empezar a tramitarla porque un registro no vale para nada, más allá de la pose. Una ley en trámite no garantiza su aprobación tal como se registró, dependiendo de la correlación de fuerzas, pero para nosotros lo importante era sacar del cajón la ley. Sabemos que hay partidos que no aceptarán el cien por cien de la ley registrada, pero desde aquí digo que no vamos a renunciar a la libre autodeterminación del género, ni registralmente ni tampoco a nivel médico. Las personas trans sabemos quiénes somos y no vamos a soportar nunca más que nadie nos tutele y mucho menos que secuestren nuestros derechos. Tenemos que hablar de las nuevas prácticas como Andalucía, donde las personas trans entramos por la puerta de la medicina general y no por la puerta de la psiquiatría. Llevamos cuatro años haciéndolo. Si lo hemos conseguido en Andalucía también se puede lograr en España.

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