La gaditana Amelia Romero, tras la victoria en el Campeonato Europeo de Fútbol Sala. FOTO: LVDS.
La gaditana Amelia Romero, tras la victoria en el Campeonato Europeo de Fútbol Sala. FOTO: LVDS.

Amelia Romero (Cádiz, 1990) lleva jugando al fútbol sala desde que era una cría. Recuerda que todo empezó cuando, con 5 ó 6 años, al salir del colegio, su madre la llevaba al centro de educación infantil donde ella trabajaba, a jornada completa. "Allí jugaba al fútbol sala con los demás niños, quienes también esperaban a que sus madres terminaran de trabajar", cuenta. "Cada vez que logro algo, siempre pienso en mi madre. Si ella no hubiese hecho el esfuerzo cuando yo era pequeña en llevarme a entrenar, a los partidos, mientras ella trabajaba... Quizá yo no hubiese podido decir que soy campeona de Europa y la segunda mejor jugadora del mundo", confiesa.

Tiene claro que si no hubiese sido por el trabajo de su madre, Romero no hubiera hecho historia ganado el primer Campeonato Europeo de Fútbol Sala con la selección española, el pasado 18 de febrero frente a Portugal (4-0), la anfitriona del torneo. Además, la gaditana ha sido reconocida, durante dos años consecutivos (2017 y 2018), como la segunda mejor jugadora de fútbol sala del mundo, según los premios Umbro Futsal Awards. "Es algo que nunca me hubiese imaginado", manifiesta, al tiempo en que destaca que se trata de un "reconocimiento a esas jugadoras que a lo mejor no destacan por ser increíbles técnicamente o porque no marquen golazos, sino por lo que es en sí este deporte, un deporte en equipo".

Amelia Romero durante la final de la Eurocopa frente a Portugal. FOTO: LVDS.

Dice que jamás ha experimentado un mal gesto por parte de algún compañero, si no todo lo contrario. "Aquellos niños con los que empecé a jugar fueron los primero que me incentivaron que yo siguiera jugando al fútbol sala". Ellos la motivaron para que, con 14 años de edad, se apuntara al club Autoridad Portuaria en Cádiz. Por aquel entonces se lo tomó como un hobby. Pero fue tal su pasión por este deporte, que pasó al Cádiz Fútbol Sala, "referente en la provincia". Y años más tarde, después de coger confianza sobre la pista y seguir mejorando como jugadora universal que es, decidió marcharse al Caja Sur de Córboda, equipo que entonces militaba en Primera División. "Era la primera vez que salía de casa", ríe.

En Córdoba inició también sus estudios universitarios, en concreto, comenzó un grado de Educación Infantil, el cual prosiguió en Valencia, ya que se trasladó a la costa mediterránea para formar parte del equipo Universidad de Alicante. Allí, en cuanto terminó su formación educativa, dio el gran salto al Futsi Atlético Féminas, en Navalcarnero (Madrid), "un equipo campeón que siempre está en las finales y que consigue títulos" y el club donde trabaja a día de hoy junto con la selección española de fútbol sala.

(El fútbol sala) no te da para vivir y tienes que complementarlo con otros trabajos. Por eso no podemos decir que somos jugadoras profesionales

"Nunca me hubiese imaginado ganar dinero así, haciendo lo que más me gusta". No obstante, Romero asegura que no vive del fútbol sala. "Desgraciadamente solo unas pocas jugadoras del equipo pueden dedicarse exclusivamente a esto. Las demás, nos cubren los gastos mínimos: casa, y algo simbólico de dinero que realmente no te da para vivir y tienes que complementarlo con otros trabajos. Por eso no podemos decir que somos jugadoras profesionales", explica la gaditana, quien demanda que los medios de comunicación retransmitan en igualdad los partidos de la liga femenina frente a los encuentros del fútbol sala masculino.

Romero en una imagen promocional de la selección española de fútbol sala. FOTO: LVDS.

"Estamos en desigualdad, todos los fines de semana salen cuatro partidos mínimo de fútbol sala masculino y de nosotras uno y da gracias a Dios. Sabemos que en ese aspecto estamos en desigualdad", critica Romero. "Tenemos que ir mejorando, sí, pero para ello necesitamos a los medios de comunicación. He sido clara después de ganar el Europeo. Hemos mejorado muchísimo y todos nos han apoyado y nos han reconocido. Pero ahora tienen que ser ellos los que sigan manteniendo esa comunicación", expresa con firmeza.

Amelia Romero no puede evitar acordarse de las palabras que le decía su madre, quien incondicionalmente siempre la apoyó: "Ella me dijo que de esto no iba a poder vivir, que siguiera formándome, que desgraciadamente este deporte, y más si es femenino, era muy complicado...". Su familia siempre la respaldó. Y desde un principio la animaron a que se formara académicamente para tener una alternativa al deporte. La gaditana no descarta hacer oposiciones, pero en un futuro lejano: "Ahora mismo estoy enfocando mi vida al fútbol sala, pero también estoy realizando otras actividades: eventos, campus de verano... Exprimiendo al máximo todo lo que me da el fútbol sala".

Romero lamenta el daño que hacen algunos espectadores desde las gradas durante algunos encuentros e insultos machistas que le consta que sí han sufrido algunas de sus compañeras. "Creo que no son conscientes del daño que están haciendo. No ya a nosotras, que sabemos que vamos a jugar. Sino el daño que se están haciendo a ellos mismos y sobre todo a su entorno. Si son padres de familia, el daño que hacen enseñando a sus hijos ese vocabulario...". Finalmente, ¿cuál es su sueño? "Mi sueño creo que lo cumplí hace poco: lograr ser campeona de Europa. Pero nosotras como deportistas que somos, tenemos ese afán de competitividad y de seguir creciendo y mejorando, entonces ahora mismo tenemos que buscar otros objetivos, otras metas... ¿Por qué no soñar con ganar un mundial? ¡Hay que soñar en grande, y creo que nos lo merecemos!", termina.

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