La Hermandad de la Macarena y la 'tumba caliente' del sanguinario que mató a 50.000 andaluces

Tumba de Queipo de Llano y de su esposa, Genoveva Martí Tovar, en la Basílica de la Macarena.
Tumba de Queipo de Llano y de su esposa, Genoveva Martí Tovar, en la Basílica de la Macarena.

“¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas!”, fue uno de los avisos aterradores lanzados por Queipo de Llano desde las ondas de Radio Sevilla, que entonces llegaban a gran parte de la geografía andaluza, el 23 de julio 1936, en los días posteriores a la sublevación militar contra la democracia española que trajo cuatro décadas de fascismo en nuestro país.

Gonzalo Queipo de Llano fue el jefe militar de las tropas sublevadas contra la II República en territorio andaluz y auxiliado por Francisco Bohórquez, su auditor de guerra, fue responsable del asesinato de 50.000 personas y de incitar a violar a cientos de mujeres republicanas. El hispanista Ian Gibson también acusó a Queipo de Llano en su biografía de Federico García Lorca de haber sido el responsable de ordenar el asesinato del poeta granadino.

Entre sus matanzas más siniestras, los ataques por mar y aire contra una desbandada de malagueños que huían por la carretera Málaga-Almería del terror fascista y que se saldó con el asesinato de entre 3.000 y 5.000 personas, hecho histórico que se recuerda cada verano en la capital malagueña con una marcha por el mismo trazado del episodio icónico de la brutalidad con la que se despachó el general Queipo de Llano en la Costa del Sol.

El general fascista, nacido en la localidad vallisoletana de Tordesillas, levantó el terror absoluto en Andalucía, lo que muchos historiadores llaman una “limpieza política” que el Derecho Internacional Humanitario define como crímenes de guerra y contra la humanidad. Un genocidio, según la ONU, que extendió también a Extremadura y hasta finales de los años 40 con la aplicación de la Ley de Fugas, una suspensión del derecho que sirvió para dar cobertura legal a los asesinatos sin juicio y sin defensa cometidos por el régimen fascista que derrocó por la fuerza al sistema democrático español en 1936.

Impulsor de la Basílica de la Macarena

Los restos del criminal de guerra Queipo de Llano yacen desde 1951 en la Basílica de la Macarena, símbolo inequívoco de la religiosidad popular hispalense y uno de los escenarios principales de la Madrugá de la Semana Santa de Sevilla, templo que se construyó gracias a su impulso en 1941 sobre las ruinas de un antiguo centro anarquista destruido en 1931 y que le valió ser nombrado “hermano mayor honorario” de una de las hermandades más señeras de la capital andaluza.

Ciudadanos dejan velas durante la vigilia que ha tenido lugar esta madrugada para exigir que saquen los restos de Queipo de Llano de la Macarena. FOTO: R.S.

Los símbolos franquistas han estado presentes en la Hermandad de la Macarena desde hace muchos años, aunque tanto el fajín del mismo Queipo de Llano, que vestía la imagen de la Virgen, leyendas que ensalzaban la sublevación militar y otros símbolos fascistas han desaparecido por la presión popular, siendo actualmente la tumba del genocida, la de su mujer, Genoveva Martí Tovar, y la de su auditor de guerra, Francisco Bohórquez, los únicos vestigios fascistas que aún sobreviven en el interior de la Basílica, a la que cada año acuden miles de turistas a visitar uno de los emblemas de la Semana Santa de Sevilla.

Ley de Memoria Histórica

Desde la aprobación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía en 2017, a la Hermandad de la Macarena se le han agotado las excusas y los subterfugios para seguir manteniendo en su sede los restos de un sanguinario de la talla de Queipo de Llano.

Si bien, la inacción de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, así como el incumplimiento de la ley por el Arzobispado de Sevilla, han permitido que la Hermandad de la Macarena lleve más de un año incumpliendo una ley que prohíbe la presencia de vestigios franquistas en espacios públicos o privados de especial relevancia, como así es el templo al que acude la Sevilla más popular a venerar a la Virgen de la Macarena, símbolo de lo popular que sobrepasa los límites eclesiásticos.

Comunicado de la Hermandad

Este martes saltaba a los medios un comunicado de la Hermandad de la Macarena en la que proponía construir un columbario dentro de la Basílica para sacar los restos del genocida de su actual tumba y enterrarlo en un nicho, aunque horas más tarde la misma Hermandad emitía un comunicado para corregir las “inexactitudes” publicadas en un periódico de tirada nacional y matizar que aún no había tomado ninguna decisión sobre qué hacer con los restos de Queipo de Llano.

Ayuntamiento de Sevilla y Junta de Andalucía, por su parte, celebraban la propuesta de la Hermandad de la Macarena que veían como el comienzo del desbloqueo de la situación, aunque desde el Gobierno andaluz recordaban que una comisión técnica dictaminaría una resolución que sería “vinculante” para la Hermandad.

Por otro lado, las víctimas del franquismo, que esta madrugada han hecho una vigilia delante de la Basílica de la Macarena para exigir que salgan los restos de Queipo de Llano, acusan a la Hermandad de haber lanzado un “globo sonda” para “desmovilizar” las acciones ciudadanas, que cada vez son más numerosas y constantes, y recuerdan que quieren ver “completamente fuera” los resto de Queipo de Llano y que la única solución que plantean es que los huesos del genocida sean entregados a sus herederos y que éstos le den un enterramiento privado.

La Hermandad tapa la tumba

Hace años, la Hermandad de la Macarena presumía de tener en su templo la tumba de Queipo de Llano y su esposa, Genoveva Martí Tovar, pero desde hace unos años, a medida que ha ido aumentando la presión popular, ha intentado tapar lo que desde sectores de la Hermandad consideran que es una “mancha” en el buen nombre de la cofradía que es, además de un destino de la religiosidad popular, un monumento que cada vez visitan más turistas por la importancia que tiene en la Semana Santa de la capital andaluza. Mismamente, este martes, a este periódico se le ha prohibido tomar fotografías de la tumba de Queipo de Llano y el periodista que escribe fue invitado a salir del recinto religioso “porque los periodistas tenéis que pedir permiso al secretario”, según dijo un trabajador del templo, aunque la cartelería instalada por la Basílica sólo especifica la prohibición de hacer fotografías durante la celebración de la eucaristía.

 

Sobre el autor:

Raúl Solís

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

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