El rey Mohamed VI ha advertido de que la relación entre Marruecos y España responde a una "elección soberana" que no puede estar sometida a presiones ni amenazas. El monarca ha lanzado este mensaje durante la apertura de la nueva legislatura del Parlamento marroquí, en su primera intervención pública sobre la crisis migratoria del pasado verano en Ceuta, cuando más de 80.000 personas entraron desde territorio marroquí, según la información recogida en el texto original.
Acompañado por el príncipe heredero Mulay Hassán, Mohamed VI ha criticado las "declaraciones irresponsables de ciertos medios políticos y mediáticos" y la "instrumentalización flagrante de la situación". Aunque no ha mencionado expresamente a Ceuta, sus palabras llegan después de las tensiones provocadas por la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma y de los reproches lanzados desde Rabat contra determinados actores políticos españoles, entre ellos el PP.
El discurso se ha producido en plena precampaña de las elecciones del 29 de noviembre y en un momento de tensión diplomática, con la visita prevista de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla el próximo 13 de octubre. El monarca marroquí tampoco ha hecho referencia al adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez. Su mensaje se ha centrado en la relación bilateral y en las condiciones que, a juicio de Rabat, deben regir la cooperación entre ambos países.
Marruecos reclama cambios en la cooperación migratoria
Mohamed VI ha reconocido los avances en la colaboración con España, incluida la lucha contra la inmigración irregular, pero ha advertido de que persisten obstáculos que dificultan su desarrollo. En concreto, ha señalado la existencia de "importantes desafíos, vinculados a ciertas disposiciones legales anticuadas y decisiones judiciales alejadas de la realidad", sin precisar a qué normas o resoluciones se refería.
El rey ha vinculado esas dificultades con los problemas para ejecutar determinadas devoluciones y repatriaciones. "Desgraciadamente, este comportamiento dificulta la repatriación de menores y de las personas que usurpan el estatus de refugiados", ha afirmado. También ha alertado de que esta situación "agudiza el apetito de las redes criminales", en una alusión a las organizaciones que se lucran con la inmigración irregular.
El monarca ha defendido que Marruecos actúa como "un socio responsable, fiable, preocupado por honrar sus compromisos" y ha reclamado que sus interlocutores mantengan una actitud equivalente. En su intervención, ha sostenido que el modelo actual de cooperación ha alcanzado su límite, "como lo atestiguan las crisis recurrentes", y ha planteado la necesidad de establecer nuevas bases para las relaciones con sus socios.
Una nueva estrategia para las relaciones con Europa
Para avanzar hacia ese cambio, Mohamed VI ha anunciado que Marruecos presentará a sus socios un documento con "su visión estratégica, clara y práctica", orientado al desarrollo compartido, la competitividad económica y la estabilidad regional. Bruselas aparece como uno de los principales destinatarios de esta propuesta, con la que Rabat pretende redefinir el marco de cooperación y sus prioridades.
La apertura parlamentaria ha servido también para marcar el inicio de una nueva etapa política tras las elecciones del 23 de septiembre. Mohamed VI ha encargado por primera vez la formación de Gobierno a una mujer, Fatima Ezzahra El Mansouri, dirigente del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), la formación más votada, que ya negocia la composición de una coalición. El nombramiento abre una nueva fase en la configuración del Ejecutivo marroquí.
Por último, el rey marroquí ha reclamado que los jóvenes ocupen un lugar central en la agenda pública y ha defendido políticas que refuercen "la confianza en su capacidad para lograr el ascenso social" y en las instituciones del país. Con este llamamiento, Mohamed VI ha combinado las advertencias sobre la cooperación internacional con una agenda interna centrada en las oportunidades para las nuevas generaciones.
El rey Mohamed VI ha advertido de que la relación entre Marruecos y España responde a una "elección soberana" que no puede estar sometida a presiones ni amenazas. El monarca ha lanzado este mensaje durante la apertura de la nueva legislatura del Parlamento marroquí, en su primera intervención pública sobre la crisis migratoria del pasado verano en Ceuta, cuando más de 80.000 personas entraron desde territorio marroquí, según la información recogida en el texto original.
Acompañado por el príncipe heredero Mulay Hassán, Mohamed VI ha criticado las "declaraciones irresponsables de ciertos medios políticos y mediáticos" y la "instrumentalización flagrante de la situación". Aunque no ha mencionado expresamente a Ceuta, sus palabras llegan después de las tensiones provocadas por la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma y de los reproches lanzados desde Rabat contra determinados actores políticos españoles, entre ellos el PP.
El discurso se ha producido en plena precampaña de las elecciones del 29 de noviembre y en un momento de tensión diplomática, con la visita prevista de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla el próximo 13 de octubre. El monarca marroquí tampoco ha hecho referencia al adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez. Su mensaje se ha centrado en la relación bilateral y en las condiciones que, a juicio de Rabat, deben regir la cooperación entre ambos países.
Marruecos reclama cambios en la cooperación migratoria
Mohamed VI ha reconocido los avances en la colaboración con España, incluida la lucha contra la inmigración irregular, pero ha advertido de que persisten obstáculos que dificultan su desarrollo. En concreto, ha señalado la existencia de "importantes desafíos, vinculados a ciertas disposiciones legales anticuadas y decisiones judiciales alejadas de la realidad", sin precisar a qué normas o resoluciones se refería.
El rey ha vinculado esas dificultades con los problemas para ejecutar determinadas devoluciones y repatriaciones. "Desgraciadamente, este comportamiento dificulta la repatriación de menores y de las personas que usurpan el estatus de refugiados", ha afirmado. También ha alertado de que esta situación "agudiza el apetito de las redes criminales", en una alusión a las organizaciones que se lucran con la inmigración irregular.
El monarca ha defendido que Marruecos actúa como "un socio responsable, fiable, preocupado por honrar sus compromisos" y ha reclamado que sus interlocutores mantengan una actitud equivalente. En su intervención, ha sostenido que el modelo actual de cooperación ha alcanzado su límite, "como lo atestiguan las crisis recurrentes", y ha planteado la necesidad de establecer nuevas bases para las relaciones con sus socios.
Una nueva estrategia para las relaciones con Europa
Para avanzar hacia ese cambio, Mohamed VI ha anunciado que Marruecos presentará a sus socios un documento con "su visión estratégica, clara y práctica", orientado al desarrollo compartido, la competitividad económica y la estabilidad regional. Bruselas aparece como uno de los principales destinatarios de esta propuesta, con la que Rabat pretende redefinir el marco de cooperación y sus prioridades.
La apertura parlamentaria ha servido también para marcar el inicio de una nueva etapa política tras las elecciones del 23 de septiembre. Mohamed VI ha encargado por primera vez la formación de Gobierno a una mujer, Fatima Ezzahra El Mansouri, dirigente del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), la formación más votada, que ya negocia la composición de una coalición. El nombramiento abre una nueva fase en la configuración del Ejecutivo marroquí.
Por último, el rey marroquí ha reclamado que los jóvenes ocupen un lugar central en la agenda pública y ha defendido políticas que refuercen "la confianza en su capacidad para lograr el ascenso social" y en las instituciones del país. Con este llamamiento, Mohamed VI ha combinado las advertencias sobre la cooperación internacional con una agenda interna centrada en las oportunidades para las nuevas generaciones.
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