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Denuncian vejaciones y torturas de militares a migrantes en Ceuta: "Me pusieron bridas y metieron en un maletero"

La ONG Amnistía Internacional ha compartido una investigación realizada durante una visita a la ciudad autónoma entre el 10 y el 15 de septiembre

  • Un grupo de migrantes en Ceuta. -

La ONG Amnistía Internacional ha denunciado presuntos malos tratos, vejaciones y falta de asistencia humanitaria y sanitaria a migrantes que permanecen en Ceuta tras la entrada irregular registrada a finales de julio. Las acusaciones proceden de una investigación realizada por la organización durante una visita a la ciudad autónoma entre el 10 y el 15 de septiembre, durante la que entrevistó a más de 65 migrantes y mantuvo encuentros con organizaciones, la Fiscalía y representantes del Gobierno de Ceuta.

La organización sitúa sus denuncias dos meses después de los accesos irregulares de los días 30 y 31 de julio, que cifra en 80.000 personas. Amnistía Internacional sostiene que muchos de los migrantes que permanecen en Ceuta se encuentran en una situación precaria, con dificultades para acceder a alimentos y atención sanitaria.

Reclama "acciones urgentes"

Entre las conclusiones trasladadas por carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, la ONG reclama "acciones urgentes" para garantizar ayuda humanitaria, una acogida digna y atención especializada a los menores que se encuentren en situación de riesgo. También alerta de un "contexto de creciente deshumanización" y de la intensificación de los discursos de odio relacionados con la crisis migratoria.

Durante su investigación, Amnistía asegura haber documentado mediante fotografías y vídeos cuerpos con magulladuras que, según su interpretación, serían compatibles con golpes provocados por porras reglamentarias, incluidos algunos impactos en la cabeza. La organización también recoge denuncias de insultos, amenazas y hostigamiento, además de episodios en los que, según los testimonios recopilados, se habría impedido a los migrantes dormir o desplazarse libremente por la ciudad.

Uno de los jóvenes entrevistados relató a la organización un episodio en el que, según su testimonio, fue introducido en el maletero de un vehículo, amordazado y golpeado. "Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén". El informe señala que Amnistía pudo constatar marcas en sus muñecas.

Otro joven marroquí aseguró llevar 25 días sin poder caminar después de haber sido empujado por un militar desde una altura elevada. Según su relato, el episodio se produjo después de que un grupo de militares despertara y acosara a varias personas que dormían a las puertas de la ermita de San Antonio.

Denuncias sobre el trato y la atención sanitaria

Amnistía Internacional también afirma haber documentado un hostigamiento diario que califica de racista, xenófobo e islamófobo. Entre las prácticas que recoge se encuentran supuestos impedimentos para acceder al centro de la ciudad, tiendas y supermercados mediante identificaciones realizadas por militares, así como otros episodios de intimidación.

La organización asegura que durante su visita presenció cómo un grupo de militares se acercó a varias personas racializadas que estaban sentadas en un banco cerca del centro y les preguntó "si eran de aquí". Según Amnistía, los militares obligaron posteriormente a estas personas a abandonar el lugar. Cuando los integrantes de la ONG preguntaron por el motivo de la actuación, aseguran que recibieron esta respuesta: "Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos".

La asistencia sanitaria constituye otra de las cuestiones denunciadas por la organización. Según su investigación, los migrantes reciben una sola comida al día y algunos deben caminar durante horas y esperar colas de más de tres horas al sol para conseguirla. Amnistía sostiene que la atención sanitaria se presta al mismo tiempo en otro lugar, lo que obliga a algunas personas a "elegir entre comer o ser atendidas de heridas y enfermedades".

La ONG también recoge testimonios sobre supuestos comentarios racistas y xenófobos en centros sanitarios, donde algunos migrantes habrían sido llamados "invasores" y obligados a permanecer en la calle en lugar de acceder a las salas de espera de urgencias, incluso cuando presentaban heridas abiertas en la cabeza o se trataba de menores. También denuncia que cientos de mujeres y menores sin referentes adultos continúan durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a duchas ni aseos.

Amnistía Internacional sostiene finalmente que algunos menores que se encuentran solos acuden casi a diario a la Policía para pedir protección, pero que son rechazados y derivados a entidades locales que, según la organización, se encuentran al límite de su capacidad. La ONG vincula esta situación con lo que considera una creciente hostilidad hacia los migrantes y hacia quienes les prestan ayuda. Durante su propia visita, asegura haber recibido hostigamiento e insultos de un grupo de militares que patrullaba cerca del hospital el 11 de septiembre. Según el informe, uno de ellos les espetó: "Perroflautas, ¡A chuparla!".

La ONG Amnistía Internacional ha denunciado presuntos malos tratos, vejaciones y falta de asistencia humanitaria y sanitaria a migrantes que permanecen en Ceuta tras la entrada irregular registrada a finales de julio. Las acusaciones proceden de una investigación realizada por la organización durante una visita a la ciudad autónoma entre el 10 y el 15 de septiembre, durante la que entrevistó a más de 65 migrantes y mantuvo encuentros con organizaciones, la Fiscalía y representantes del Gobierno de Ceuta.

La organización sitúa sus denuncias dos meses después de los accesos irregulares de los días 30 y 31 de julio, que cifra en 80.000 personas. Amnistía Internacional sostiene que muchos de los migrantes que permanecen en Ceuta se encuentran en una situación precaria, con dificultades para acceder a alimentos y atención sanitaria.

Reclama "acciones urgentes"

Entre las conclusiones trasladadas por carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, la ONG reclama "acciones urgentes" para garantizar ayuda humanitaria, una acogida digna y atención especializada a los menores que se encuentren en situación de riesgo. También alerta de un "contexto de creciente deshumanización" y de la intensificación de los discursos de odio relacionados con la crisis migratoria.

Durante su investigación, Amnistía asegura haber documentado mediante fotografías y vídeos cuerpos con magulladuras que, según su interpretación, serían compatibles con golpes provocados por porras reglamentarias, incluidos algunos impactos en la cabeza. La organización también recoge denuncias de insultos, amenazas y hostigamiento, además de episodios en los que, según los testimonios recopilados, se habría impedido a los migrantes dormir o desplazarse libremente por la ciudad.

Uno de los jóvenes entrevistados relató a la organización un episodio en el que, según su testimonio, fue introducido en el maletero de un vehículo, amordazado y golpeado. "Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén". El informe señala que Amnistía pudo constatar marcas en sus muñecas.

Otro joven marroquí aseguró llevar 25 días sin poder caminar después de haber sido empujado por un militar desde una altura elevada. Según su relato, el episodio se produjo después de que un grupo de militares despertara y acosara a varias personas que dormían a las puertas de la ermita de San Antonio.

Denuncias sobre el trato y la atención sanitaria

Amnistía Internacional también afirma haber documentado un hostigamiento diario que califica de racista, xenófobo e islamófobo. Entre las prácticas que recoge se encuentran supuestos impedimentos para acceder al centro de la ciudad, tiendas y supermercados mediante identificaciones realizadas por militares, así como otros episodios de intimidación.

La organización asegura que durante su visita presenció cómo un grupo de militares se acercó a varias personas racializadas que estaban sentadas en un banco cerca del centro y les preguntó "si eran de aquí". Según Amnistía, los militares obligaron posteriormente a estas personas a abandonar el lugar. Cuando los integrantes de la ONG preguntaron por el motivo de la actuación, aseguran que recibieron esta respuesta: "Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos".

La asistencia sanitaria constituye otra de las cuestiones denunciadas por la organización. Según su investigación, los migrantes reciben una sola comida al día y algunos deben caminar durante horas y esperar colas de más de tres horas al sol para conseguirla. Amnistía sostiene que la atención sanitaria se presta al mismo tiempo en otro lugar, lo que obliga a algunas personas a "elegir entre comer o ser atendidas de heridas y enfermedades".

La ONG también recoge testimonios sobre supuestos comentarios racistas y xenófobos en centros sanitarios, donde algunos migrantes habrían sido llamados "invasores" y obligados a permanecer en la calle en lugar de acceder a las salas de espera de urgencias, incluso cuando presentaban heridas abiertas en la cabeza o se trataba de menores. También denuncia que cientos de mujeres y menores sin referentes adultos continúan durmiendo en la calle o en asentamientos informales sin acceso a duchas ni aseos.

Amnistía Internacional sostiene finalmente que algunos menores que se encuentran solos acuden casi a diario a la Policía para pedir protección, pero que son rechazados y derivados a entidades locales que, según la organización, se encuentran al límite de su capacidad. La ONG vincula esta situación con lo que considera una creciente hostilidad hacia los migrantes y hacia quienes les prestan ayuda. Durante su propia visita, asegura haber recibido hostigamiento e insultos de un grupo de militares que patrullaba cerca del hospital el 11 de septiembre. Según el informe, uno de ellos les espetó: "Perroflautas, ¡A chuparla!".

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