María del Monte ha vuelto a situarse en el centro de la conversación en redes sociales. La cantante, colaboradora del programa 'Y ahora Sonsoles', analizó con dureza la actualidad social y fronteriza del país. Puso el foco en los criterios con los que, a su juicio, las autoridades aplican la ley según el escenario, ya se trate de situaciones de vulnerabilidad o de orden público.
La tertuliana se mostró incrédula ante la gestión que el Gobierno está haciendo de la crisis migratoria en Ceuta. Para ilustrar lo que considera una falta de coherencia, trazó un paralelismo directo con uno de los casos más mediáticos de los últimos días: el desahucio de Mari Carmen, una mujer de 87 años desalojada de su vivienda en el distrito madrileño del Retiro.
Seis policías para un desahucio: la comparación que ha abierto el debate
"Si a Mari Carmen, por estar en una situación de ilegalidad, le mandan seis policías para sacarla de un piso, ¿por qué no se hace lo mismo en Ceuta?", se preguntó María del Monte. Con esa frase, la artista situó ambos casos bajo el mismo denominador común, el de la «ilegalidad». Cuestionó así por qué el despliegue de las fuerzas de seguridad parece más estricto en el ámbito doméstico que en el fronterizo.
La cantante recordó con indignación cómo la anciana tuvo que abandonar, rodeada de agentes, la casa de alquiler en la que había vivido durante varias décadas. Desde su punto de vista, resulta contradictorio que el Estado movilice recursos policiales con tanta agilidad para ejecutar un desahucio mientras las fronteras del sur de Europa atraviesan momentos de enorme presión sin, según ella, una respuesta similar.
Con la comparación, la colaboradora apuntó a lo que entiende como fisuras en los criterios de las delegaciones del Gobierno y del Ministerio del Interior. Al vincular dos sucesos de gran repercusión pública, su intervención conectó con el malestar de una parte de la ciudadanía, que la ha secundado en redes, mientras otra parte ha discrepado.
"Ante la ilegalidad hay que reaccionar con equidad"
La artista reclamó que la ley se aplique por igual en todos los casos. "Ante la ilegalidad hay que reaccionar con equidad, con igualdad", afirmó ante las cámaras. Insistió en que el cumplimiento de las leyes no debe depender del perfil del afectado ni del lugar, y en que las herramientas del Estado de derecho deben actuar con la misma firmeza en todos los niveles de la sociedad.
En su opinión, el ordenamiento jurídico pierde fuerza y credibilidad si los ciudadanos perciben dobles raseros o prioridades selectivas. Por eso defendió que tanto el drama de la vivienda como la crisis migratoria de Ceuta requieren respuestas igual de eficaces por parte de los poderes públicos.
Su alegato provocó una reacción inmediata entre el resto de tertulianos del programa. María del Monte quiso dejar claro que su crítica no iba dirigida contra ningún colectivo, sino contra lo que considera arbitrariedad y pasividad de las administraciones en la gestión de la frontera, en comparación con los desahucios urbanos.
Para evitar malentendidos, la cantante cerró su intervención ratificando su postura. "Yo soy una defensora de los derechos humanos", recordó, y subrayó que su planteamiento parte del respeto a todas las personas implicadas en estos conflictos. Y remató poniendo el foco en los vecinos de la ciudad autónoma: "Insisto en que los ceutíes son humanos y tienen derechos". Con esa frase quiso visibilizar la situación de desamparo y la falta de seguridad que, según ella, viven habitualmente los habitantes de Ceuta.
María del Monte ha vuelto a situarse en el centro de la conversación en redes sociales. La cantante, colaboradora del programa 'Y ahora Sonsoles', analizó con dureza la actualidad social y fronteriza del país. Puso el foco en los criterios con los que, a su juicio, las autoridades aplican la ley según el escenario, ya se trate de situaciones de vulnerabilidad o de orden público.
La tertuliana se mostró incrédula ante la gestión que el Gobierno está haciendo de la crisis migratoria en Ceuta. Para ilustrar lo que considera una falta de coherencia, trazó un paralelismo directo con uno de los casos más mediáticos de los últimos días: el desahucio de Mari Carmen, una mujer de 87 años desalojada de su vivienda en el distrito madrileño del Retiro.
Seis policías para un desahucio: la comparación que ha abierto el debate
"Si a Mari Carmen, por estar en una situación de ilegalidad, le mandan seis policías para sacarla de un piso, ¿por qué no se hace lo mismo en Ceuta?", se preguntó María del Monte. Con esa frase, la artista situó ambos casos bajo el mismo denominador común, el de la «ilegalidad». Cuestionó así por qué el despliegue de las fuerzas de seguridad parece más estricto en el ámbito doméstico que en el fronterizo.
La cantante recordó con indignación cómo la anciana tuvo que abandonar, rodeada de agentes, la casa de alquiler en la que había vivido durante varias décadas. Desde su punto de vista, resulta contradictorio que el Estado movilice recursos policiales con tanta agilidad para ejecutar un desahucio mientras las fronteras del sur de Europa atraviesan momentos de enorme presión sin, según ella, una respuesta similar.
Con la comparación, la colaboradora apuntó a lo que entiende como fisuras en los criterios de las delegaciones del Gobierno y del Ministerio del Interior. Al vincular dos sucesos de gran repercusión pública, su intervención conectó con el malestar de una parte de la ciudadanía, que la ha secundado en redes, mientras otra parte ha discrepado.
"Ante la ilegalidad hay que reaccionar con equidad"
La artista reclamó que la ley se aplique por igual en todos los casos. "Ante la ilegalidad hay que reaccionar con equidad, con igualdad", afirmó ante las cámaras. Insistió en que el cumplimiento de las leyes no debe depender del perfil del afectado ni del lugar, y en que las herramientas del Estado de derecho deben actuar con la misma firmeza en todos los niveles de la sociedad.
En su opinión, el ordenamiento jurídico pierde fuerza y credibilidad si los ciudadanos perciben dobles raseros o prioridades selectivas. Por eso defendió que tanto el drama de la vivienda como la crisis migratoria de Ceuta requieren respuestas igual de eficaces por parte de los poderes públicos.
Su alegato provocó una reacción inmediata entre el resto de tertulianos del programa. María del Monte quiso dejar claro que su crítica no iba dirigida contra ningún colectivo, sino contra lo que considera arbitrariedad y pasividad de las administraciones en la gestión de la frontera, en comparación con los desahucios urbanos.
Para evitar malentendidos, la cantante cerró su intervención ratificando su postura. "Yo soy una defensora de los derechos humanos", recordó, y subrayó que su planteamiento parte del respeto a todas las personas implicadas en estos conflictos. Y remató poniendo el foco en los vecinos de la ciudad autónoma: "Insisto en que los ceutíes son humanos y tienen derechos". Con esa frase quiso visibilizar la situación de desamparo y la falta de seguridad que, según ella, viven habitualmente los habitantes de Ceuta.
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