Antonio, el frutero de la Plaza que resiste la crisis del coronavirus por WhatsApp

El comerciante tiene una red de 200 contactos en la red social, que utiliza para llevar sus productos a domicilio en los duros días de cuarentena: "Me levanto a las 4 de la mañana para ir a Mercajerez, a las 10 ya estoy repartiendo"

Antonio llevando varias cajas de frutas a una casa de San Miguel. FOTO: MANU GARCÍA.
Antonio llevando varias cajas de frutas a una casa de San Miguel. FOTO: MANU GARCÍA.

El mercado central de abastos de Jerez resiste como puede el envite del coronavirus. Solo varios puestos se atrevieron a abrir sus puertas tras la declaración del Estado de alarma, que está trayendo consigo unas consecuencias económicas en los comerciantes de la Plaza inimaginables hace apenas unas semanas. Uno de los puestos que permanece cerrado es el de Manuel Antonio Pérez y Maite Carrasco, un matrimonio que ahora se dedica exclusivamente al reparto a domicilio de sus frutas y verduras.

"Me daba cosa de que los clientes de todo el año tuvieran que ir al supermercado", confiesa Antonio que acaba de comenzar su reparto por el centro de Jerez. Hace ya unos años que a diferencia de otros vendedores, este frutero ofrecía el servicio a domicilio. Un valor añadido que tras la emergencia sanitaria y el confinamiento de los jerezanos en sus casas se ha convertido en su salvavidas. "Lo hacía hace ya años, con diez o doce clientes que tenía de la Plaza", comenta a lavozdelsur.es durante la entrevista. La tarea la desempañaba tras echar el cierre de su puesto y una dura jornada de trabajo. "Repartía por las mañanas, sobre las dos y media; ahora me levanto a las cuatro de la mañana y a las diez ya estoy repartiendo", añade.

El frutero lleva un pedido a una de sus clientas. FOTO: MANU GARCÍA.

Cuando se decretó el Estado de Alarma, Antonio tenía claro que lo mejor era cerrar el negocio. Sin embargo, no esperaba que este fuera a extenderse más allá de varias semanas. "Cuando empezó todo dije: cierro 15 días o un mes. Cuando vi que no iban a ser 15 días como se dijo, decidí hacer esto", explica. De esa forma comenzó con su reparto a domicilio durante la cuarentena, que interrumpió cuando la situación empeoró hace dos semanas y que volvió a retomar la pasada semana, ante la evidencia de que la emergencia se prorrogará en más ocasiones. Así, a diferencia de otros compañeros que lo están pasando algo peor, puede "tirar para adelante". "Es cierto que la Plaza está un poco regular. Hay algunos que a lo mejor no están tan acostumbrados a este tema porque, por ejemplo, se dedican más al campo mientras que yo lo hago más a la ciudad y al reparto", comenta.

El frutero reparte a gente de todas las edades, incluidas personas mayores, con una situación más delicada ante el peligro de la Covid-19. Pese a tener una cartera de clientes previa a la llegada del SARS-CoV-2, ahora la ha ampliado significativamente. "Es un grupo conseguido, no es cosa de dos días pero tengo clientes nuevos y hay casos de padres de mis clientes. Los padres no pedían y los mismos clientes míos piden para los padres, para que pueda ir directamente y no tengan que moverse de su casa", cuenta. Y añade un punto a su favor sobre el pago con tarjeta de débito o de crédito, que no todos los comercios ofrecen: "El datáfono hace mucho".

Sobre el consumo, que vivió un auténtico boom en los primeros días de afectación del coronavirus en España, señala que no se está pidiendo mucho más que antes. "Como saben que más o menos todos los días hay cosas, van pidiendo lo normal", dice. "Alguno sí que hay que pedía dos kilos de patatas y ahora pide cuatro, pero no es lo habitual", añade. Por el momento, él puede seguir dispensando plátanos, tomates y peras con normalidad, aunque no sabe si va a poder hacerlo a más personas de las que ya hace.

"He tenido que poner un límite, ahora mismo estoy en torno a los diez pedidos diarios", advierte. Probablemente su disponibilidad no pueda ir a mucho más. Con un pedido mínimo de 10 euros y una agenda de 200 contactos en WhatsApp, Antonio atiende a los que puede. Cada mañana, ataviado con guantes y mascarillas, lleva la huerta a domicilio. "Desinfecto el volante a todas horas e intento tocar las cosas lo menos posible", reconoce. En sus repartos, intenta dejar los mandados en la puerta del domicilio para evitar el contacto con sus clientes. Sobre el futuro, es optimista: "Yo espero que cuando todo pase, la Plaza vuelva a estar como antes". Y de esperar a algo más que desear. "El miedo se tiene que perder, todo el mundo tiene que perderlo de aquí a cuando se termine esto", afirma. Sin miedo pero con mucha precaución, Antonio continúa con su trabajo.

Antonio atiende pedidos por WhatsApp a través del teléfono móvil 678796773

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