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Andalucía arde como nunca: el fuego quema en 2026 siete veces más superficie forestal que la media de un año

La Asociación Forestal Andaluza alerta de la pérdida de eficacia del Infoca para frenar los incendios en sus primeras fases, en un año que deja casi 60.000 hectáreas calcinadas y 14 fallecidos

  • Bomberos, realizando tareas de extinción del fuego en Niebla, este pasado verano. -

Andalucía ha visto quemar este recién finalizado verano más de siete veces la superficie forestal que arde de media en un año. Las llamas han devorado 59.685 hectáreas, han dejado 14 muertos en Los Gallardos (Almería) y han protagonizado en Niebla (Huelva) el mayor incendio registrado en la comunidad, con 39.821 hectáreas arrasadas. Pero la dimensión de la tragedia no es el único motivo de alarma. La Asociación Forestal Andaluza (AFA) advierte de otro dato que apunta directamente a la capacidad de respuesta del dispositivo de extinción: cada vez cuesta más apagar los fuegos antes de que se conviertan en grandes incendios.

El análisis de los datos oficiales de la campaña de 2026 revela que solo el 61% de los siniestros quedó en fase de conato, frente al 79% de media entre 2010 y 2024. Dicho de otro modo, casi cuatro de cada diez incendios superaron esa fase inicial, en la que las llamas todavía pueden contenerse sin que el fuego alcance grandes dimensiones.

Para la AFA, esta evolución refleja una creciente dificultad del Infoca para frenar los incendios en su primer ataque, una capacidad que durante décadas convirtió al dispositivo andaluz en una referencia. "La clave del éxito en la extinción de incendios forestales se encuentra en ser capaces de frenarlos en sus primeras etapas", sostiene la asociación, que alerta de un deterioro que coincide con problemas de gestión, falta de personal y retroceso de los trabajos de prevención.

Menos conatos y más incendios que escapan al primer ataque

La proporción de conatos es uno de los indicadores que permiten evaluar la eficacia de un dispositivo de extinción. Se consideran conatos aquellos incendios que se consiguen apagar antes de que superen los 10.000 metros cuadrados de superficie, equivalentes a una hectárea.

Los datos definitivos de la campaña de 2026 sitúan el porcentaje de conatos en el 61% de los siniestros. Esto significa que en el 39% restante el primer ataque no consiguió contener el fuego dentro de esa fase inicial.

La cifra supone un retroceso respecto al 64% registrado en 2025 y queda muy lejos de la media del periodo 2010-2024, que alcanzó el 79%. La diferencia es de 18 puntos porcentuales, un descenso que la asociación considera una señal de alarma sobre la capacidad de respuesta del dispositivo.

La consecuencia es un incremento de los incendios que superan la fase de conato. En 2026 se contabilizaron 337 siniestros de este tipo, frente a los 297 del año anterior y una media de 161 durante los 15 años comprendidos entre 2010 y 2024.

La integración en la Agencia de Emergencias, bajo la lupa

La asociación sitúa este empeoramiento de los resultados en un periodo que coincide con la integración del dispositivo Infoca en la nueva Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), efectiva desde enero de 2025.

  • Una vivienda en Bédar (Almería) afectada por el incendio forestal de Los Gallardos.
  • -

Según denuncia la AFA, el cambio organizativo ha coincidido con una serie de problemas de gestión que continúan sin resolverse. Entre ellos, señala la falta crónica de personal, las brigadas incompletas, los turnos de trabajo extenuantes, los puestos de vigilancia sin cubrir y las deficiencias en los equipamientos.

Estas circunstancias, advierte la entidad, afectan tanto a la eficacia de la intervención inicial como a la seguridad de los profesionales. "Producen una respuesta menos eficaz en el primer ataque y generan más riesgos para los trabajadores, provocando un sobreesfuerzo que conduce al agotamiento y la desmotivación", sostiene.

La AFA considera que una mejor gestión de los recursos humanos y materiales permitiría corregir parte de estas deficiencias. Sin embargo, apunta también a otros factores que, a su juicio, tienen una incidencia determinante en los resultados de las últimas campañas.

Menos prevención y pérdida de conocimiento del monte

Uno de los aspectos que destaca la asociación es la pérdida de capacitación y de vinculación de los trabajadores con el territorio. Según la AFA, los criterios de selección de personal de los últimos años han favorecido la incorporación de profesionales ajenos al medio rural y sin suficiente conocimiento del monte.

A esta circunstancia suma una creciente desconexión de los equipos respecto al territorio tras la integración en la EMA. La asociación advierte de que conocer el terreno y el estado de las masas forestales resulta fundamental para orientar las labores de extinción y tomar decisiones durante una emergencia.

El segundo factor señalado es el retroceso de los trabajos de prevención, especialmente en las áreas y fajas cortafuegos. Según los datos aportados por la entidad, estas actuaciones abarcan actualmente apenas el 30% de la superficie en la que se intervenía hace unos años.

La AFA subraya que estos trabajos no solo sirven para reducir la continuidad del combustible vegetal y dificultar la propagación de las llamas. También permiten a los profesionales entrenarse y familiarizarse con el terreno en el que tendrán que actuar cuando se produzca un incendio.

  • Vista del incendio forestal de Niebla, este pasado verano.
  • -

La reducción de estas tareas preventivas, sostiene la asociación, limita esas capacidades y aumenta la sensación de inseguridad de los equipos ante el fuego. "Como su primera obligación es velar por su propia seguridad, actúan con una cautela excesiva que reduce la efectividad de la extinción", argumenta.

271 millones de euros para extinguir incendios

El diagnóstico de la Asociación Forestal Andaluza contrasta con el incremento del gasto destinado a la extinción. La entidad cifra en 271 millones de euros el desembolso previsto para 2026, un 60% más que en 2018.

Para los profesionales del sector forestal, el aumento de los recursos económicos no ha impedido el empeoramiento de los resultados de las dos últimas campañas. La asociación considera que las deficiencias de organización, la falta de prevención y la pérdida de conocimiento del territorio explican buena parte de esta evolución.

Ante este escenario, la AFA reclama una revisión del rumbo seguido en la gestión de los incendios forestales en Andalucía. La entidad advierte de que, sin cambios en el funcionamiento del dispositivo y en las políticas preventivas, la comunidad podría volver a enfrentarse a campañas con consecuencias aún más graves.

"Urge una reflexión profunda sobre el rumbo actual, porque si nada cambia, en los próximos años seguiremos enfrentándonos a situaciones dramáticas, incluso peores que las de este verano", concluye la asociación.

Andalucía ha visto quemar este recién finalizado verano más de siete veces la superficie forestal que arde de media en un año. Las llamas han devorado 59.685 hectáreas, han dejado 14 muertos en Los Gallardos (Almería) y han protagonizado en Niebla (Huelva) el mayor incendio registrado en la comunidad, con 39.821 hectáreas arrasadas. Pero la dimensión de la tragedia no es el único motivo de alarma. La Asociación Forestal Andaluza (AFA) advierte de otro dato que apunta directamente a la capacidad de respuesta del dispositivo de extinción: cada vez cuesta más apagar los fuegos antes de que se conviertan en grandes incendios.

El análisis de los datos oficiales de la campaña de 2026 revela que solo el 61% de los siniestros quedó en fase de conato, frente al 79% de media entre 2010 y 2024. Dicho de otro modo, casi cuatro de cada diez incendios superaron esa fase inicial, en la que las llamas todavía pueden contenerse sin que el fuego alcance grandes dimensiones.

Para la AFA, esta evolución refleja una creciente dificultad del Infoca para frenar los incendios en su primer ataque, una capacidad que durante décadas convirtió al dispositivo andaluz en una referencia. "La clave del éxito en la extinción de incendios forestales se encuentra en ser capaces de frenarlos en sus primeras etapas", sostiene la asociación, que alerta de un deterioro que coincide con problemas de gestión, falta de personal y retroceso de los trabajos de prevención.

Menos conatos y más incendios que escapan al primer ataque

La proporción de conatos es uno de los indicadores que permiten evaluar la eficacia de un dispositivo de extinción. Se consideran conatos aquellos incendios que se consiguen apagar antes de que superen los 10.000 metros cuadrados de superficie, equivalentes a una hectárea.

Los datos definitivos de la campaña de 2026 sitúan el porcentaje de conatos en el 61% de los siniestros. Esto significa que en el 39% restante el primer ataque no consiguió contener el fuego dentro de esa fase inicial.

La cifra supone un retroceso respecto al 64% registrado en 2025 y queda muy lejos de la media del periodo 2010-2024, que alcanzó el 79%. La diferencia es de 18 puntos porcentuales, un descenso que la asociación considera una señal de alarma sobre la capacidad de respuesta del dispositivo.

La consecuencia es un incremento de los incendios que superan la fase de conato. En 2026 se contabilizaron 337 siniestros de este tipo, frente a los 297 del año anterior y una media de 161 durante los 15 años comprendidos entre 2010 y 2024.

La integración en la Agencia de Emergencias, bajo la lupa

La asociación sitúa este empeoramiento de los resultados en un periodo que coincide con la integración del dispositivo Infoca en la nueva Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), efectiva desde enero de 2025.

  • Una vivienda en Bédar (Almería) afectada por el incendio forestal de Los Gallardos.
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Según denuncia la AFA, el cambio organizativo ha coincidido con una serie de problemas de gestión que continúan sin resolverse. Entre ellos, señala la falta crónica de personal, las brigadas incompletas, los turnos de trabajo extenuantes, los puestos de vigilancia sin cubrir y las deficiencias en los equipamientos.

Estas circunstancias, advierte la entidad, afectan tanto a la eficacia de la intervención inicial como a la seguridad de los profesionales. "Producen una respuesta menos eficaz en el primer ataque y generan más riesgos para los trabajadores, provocando un sobreesfuerzo que conduce al agotamiento y la desmotivación", sostiene.

La AFA considera que una mejor gestión de los recursos humanos y materiales permitiría corregir parte de estas deficiencias. Sin embargo, apunta también a otros factores que, a su juicio, tienen una incidencia determinante en los resultados de las últimas campañas.

Menos prevención y pérdida de conocimiento del monte

Uno de los aspectos que destaca la asociación es la pérdida de capacitación y de vinculación de los trabajadores con el territorio. Según la AFA, los criterios de selección de personal de los últimos años han favorecido la incorporación de profesionales ajenos al medio rural y sin suficiente conocimiento del monte.

A esta circunstancia suma una creciente desconexión de los equipos respecto al territorio tras la integración en la EMA. La asociación advierte de que conocer el terreno y el estado de las masas forestales resulta fundamental para orientar las labores de extinción y tomar decisiones durante una emergencia.

El segundo factor señalado es el retroceso de los trabajos de prevención, especialmente en las áreas y fajas cortafuegos. Según los datos aportados por la entidad, estas actuaciones abarcan actualmente apenas el 30% de la superficie en la que se intervenía hace unos años.

La AFA subraya que estos trabajos no solo sirven para reducir la continuidad del combustible vegetal y dificultar la propagación de las llamas. También permiten a los profesionales entrenarse y familiarizarse con el terreno en el que tendrán que actuar cuando se produzca un incendio.

  • Vista del incendio forestal de Niebla, este pasado verano.
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La reducción de estas tareas preventivas, sostiene la asociación, limita esas capacidades y aumenta la sensación de inseguridad de los equipos ante el fuego. "Como su primera obligación es velar por su propia seguridad, actúan con una cautela excesiva que reduce la efectividad de la extinción", argumenta.

271 millones de euros para extinguir incendios

El diagnóstico de la Asociación Forestal Andaluza contrasta con el incremento del gasto destinado a la extinción. La entidad cifra en 271 millones de euros el desembolso previsto para 2026, un 60% más que en 2018.

Para los profesionales del sector forestal, el aumento de los recursos económicos no ha impedido el empeoramiento de los resultados de las dos últimas campañas. La asociación considera que las deficiencias de organización, la falta de prevención y la pérdida de conocimiento del territorio explican buena parte de esta evolución.

Ante este escenario, la AFA reclama una revisión del rumbo seguido en la gestión de los incendios forestales en Andalucía. La entidad advierte de que, sin cambios en el funcionamiento del dispositivo y en las políticas preventivas, la comunidad podría volver a enfrentarse a campañas con consecuencias aún más graves.

"Urge una reflexión profunda sobre el rumbo actual, porque si nada cambia, en los próximos años seguiremos enfrentándonos a situaciones dramáticas, incluso peores que las de este verano", concluye la asociación.

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