Un estudio internacional de gran escala ha identificado un mecanismo biológico que explica cómo el cáncer de mama logra formar metástasis en el cerebro, una de las complicaciones más letales de esta enfermedad y para la que aún no existe un tratamiento eficaz. El hallazgo abre la puerta tanto al desarrollo de nuevos fármacos como a estrategias de monitorización personalizada para la detección precoz y el abordaje de estas metástasis.
La investigación, publicada en la revista Nature Genetics, ha sido liderada por el profesor Ud Ben-David y la profesora Ronit Satchi-Fainaro, junto con las investigadoras Kathrin Laue y Sabina Pozzi, desde la Facultad Gray de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad de Tel Aviv. El trabajo ha contado con la colaboración de decenas de científicos de 14 laboratorios en seis países: Israel, Estados Unidos, Italia, Alemania, Polonia y Australia.
Por qué el cáncer de mama invade el cerebro
La profesora Satchi-Fainaro subraya que el principal riesgo del cáncer no reside en el tumor inicial, sino en su capacidad de propagarse. En este sentido, recuerda que “la mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer no son causadas por el tumor primario, sino por sus metástasis a órganos vitales. Entre estas, las metástasis cerebrales se encuentran entre las más mortales y difíciles de tratar”.
La investigadora también apunta a una cuestión aún poco resuelta en oncología: “una de las preguntas clave sin resolver en la investigación del cáncer es por qué ciertos tumores metastatizan a órganos específicos y no a otros”. Según reconoce, pese a la relevancia clínica de este fenómeno, “se sabe muy poco sobre los factores y mecanismos que lo posibilitan”. Con este trabajo, explica, los equipos implicados unieron esfuerzos para profundizar en esa comprensión y tratar de encontrar respuestas.
El estudio ha sido financiado por la Fundación La Caixa, la Fundación de Ciencias de Israel (ISF) y el Fondo de Investigación del Cáncer de Israel (ICRF). La investigación combinó dos enfoques complementarios: por un lado, el análisis del microambiente tumoral, es decir, la interacción entre las células cancerosas y su entorno; y por otro, el estudio de los cambios cromosómicos que caracterizan a las células malignas.
El papel clave del gen p53 en las metástasis cerebrales
A partir del análisis de datos clínicos y genómicos de pacientes con cáncer de mama, junto con experimentos genéticos, metabólicos y farmacológicos en laboratorio y pruebas funcionales en modelos animales, los investigadores identificaron una alteración cromosómica concreta asociada a un mayor riesgo de metástasis cerebrales.
El profesor Ben-David explica que “encontramos que cuando el cromosoma 17 en una célula cancerosa pierde una copia de su brazo corto, las posibilidades de que la célula envíe metástasis al cerebro aumentan considerablemente”. Según detalla, la clave de este fenómeno reside en la pérdida de un gen esencial localizado en esa región cromosómica.
Ese gen es p53, conocido como el guardián del genoma por su función crucial en el control del crecimiento y la división celular. El investigador señala que “descubrimos que la ausencia de un p53 funcional es esencial para la formación y proliferación de metástasis cerebrales cancerosas”. En experimentos con ratones, añade, las células tumorales sin actividad normal de p53 mostraron una capacidad significativamente mayor para prosperar en el cerebro, lo que permitió avanzar en la comprensión del mecanismo biológico que lo explica.
Los autores concluyen que estos resultados aportan una base sólida para futuras investigaciones orientadas a anticipar qué pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar metástasis cerebrales y a diseñar terapias más precisas frente a una de las fases más agresivas del cáncer de mama.


