Día en teoría 'grande' en el juicio por el denominado caso Kitchen que, como suele ocurrir, en absoluto cumplió con las expectativas. En la apertura de la cuarta semana de esta causa en la Audiencia Nacional, ni el testimonio de la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ni el del exsecretario general del PP, Javier Arenas, arrojaron luz alguna sobre la posible implicación de la policía patriótica –o las cloacas del Estado, a elegir– en el posible espionaje en 2013 a Luis Bárcenas, extesorero del partido, a fin de la neutralizar sus 'papeles' (y grabaciones), que demostrarían la existencia de una contabilidad B en el PP. Declaró también Guillermo Bárcenas, hijo de Luis, que aunque fue por delante su declaración terminó confrontando con la que hizo poco después Arenas.
El principal encausado es Jorge Fernández, ministro de Interior por entonces, y se trata de saber si las responsabilidad gubernativas, de acreditarse, se quedan ahí o van más arriba. En principio no se juzga al PP como partido, aunque las acusaciones particulares, entre las que está el PSOE, tratan de implicarlo al menos a efectos políticos.
Sáenz de Santamaría –que hay que recordar que era por entonces la responsable directa del CNI– respondió a una pregunta directa al respecto que "no me consta" que los servicios de inteligencia participaran de ninguna manera en la 'operación Kitchen'. La 'número 2' del Gobierno del PP de entonces siguió los pasos –por no decir abiertamente el guion– de Mariano Rajoy la semana anterior. Instalada en el "no me acuerdo", lo poco salvable de su declaración se sustentó en que en ningún momento charló con Rajoy sobre la 'operación Kitchen' y que "lo que haya dicho (Rajoy), bien está", es decir, muy poco por parte de Sáenz de Santamaría, que apenas estuvo quince minutos.
Tampoco Arenas declaró nada significativo. Lo más fue que, en ningún momento le generó "intranquilidad" que Bárcenas pudiera tener alguna grabación suya charlando con Mariano Rajoy acerca de la contabilidad B del partido, vaya, que no puede haber grabación si no ha habido conversación. Y poco más.
Willy Bárcenas y el seguimiento especial desde Andalucía
Un testigo un tanto pintoresco fue el hijo de Luis Bárcenas, Guillermo (Willy), muy conocido en toda España por ser líder del grupo de pop Taburete, cuyo testimonio ha levantado casi tanto interés como el de los dos pesos pesados históricos del PP, aunque sea por todo lo que mueve el músico, que entró en materia y declaró que, en efecto, su padre le comentó en su día que tenía una grabación de Rajoy y de Arenas hablando sobre la contabilidad B del partido. Willy afirmó que tiene claro que tanto su padre como él fueron objeto de seguimientos y que entiende que se trató de "una orden", sin entrar en de quién o de dónde pudo partir la misma.
Por último, hay que señalar que El 'caso Kitchen' se está siguiendo con redoblado interés desde el PP de Andalucía, ya que está previsto que se alargue durante todo el mes de mayo y hay que recordar que el dían 17 se celebran las elecciones autonómicas. Es evidente que, venir bien, no viene, y que, como mucho, el partido aspira a que el juicio sea neutro, no tenga mayor incidencia en sus perspectivas electorales... pero claro, en cualquier momento puede surgir una declaración, algo, que pueda tener un efecto perjudicial. Hay que tener en cuenta que todas las encuestas dan una victoria holgada para Juanma Moreno, pero no es seguro que alcance los 55 parlamentarios que dan la mayoría absoluta.



