El Parlamento andaluz ha dejado atrás, ahora sí que sí, el periodo de cierto relax en las tensiones, que se produjo a causa del terrible accidente de Adamuz -la única buena noticia que dejó aquello fue constatar que en Andalucía había formas políticas que se mantenían- y las tensiones propias de una actuación coordinada contra la borrasca. Ya en modo preelectoral, la Junta y los grupos de la oposición protagonizaron un enfrentamiento a cuenta del nuevo modelo de financiación autonómica presentado por el Gobierno de España. El debate recupera los reproches cruzados, las acusaciones de incoherencia ...
Desde la tribuna, la consejera de Hacienda, Economía y Fondos Europeos, Carolina España, reclamó "liberación completa y efectiva", autonomía fiscal real, diálogo multilateral, un nuevo modelo justo y equitativo. Y fue tajante: la Junta no respaldará "nuevos agravios" ni "pactos espurios con el independentismo".
La consejera ha sostenido en el pleno que la propuesta del Ejecutivo central no garantiza la igualdad efectiva entre los españoles y adolece de una opacidad técnica e institucional que "es una deslealtad absoluta hacia los gobiernos autonómicos y la ciudadanía de este país". A su juicio, el modelo “nace muerto” porque no cuenta con el respaldo de las comunidades autónomas, que lo han rechazado de forma unánime salvo Cataluña, incluidas regiones gobernadas por el PSOE como Castilla-La Mancha y Asturias.
Además, insistió en que el sistema no corrige la infradotación histórica que sufre Andalucía desde 2009 y cifró en 3.253 millones de euros la cantidad adicional que debería recibir la comunidad. "Claridad, igualdad, justicia, que nos coloque en la media, que no haya que compensarnos, porque Andalucía no tiene que ser siempre la comunidad pobre, la compensada". También arremetió contra la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a la sazón próxima candidata socialista, por su "opacidad absoluta e incoherencia" respecto al principio de ordinalidad: “Estamos en contra porque es incompatible con la solidaridad, que es un principio constitucional, y la redistribución de la riqueza debe ser solidaria, y no lo es dar más a quien más tiene”.
La oposición habla de soberbia de la Junta
Y ahí tenía que salir con lo que tenía el PSOE. Fue la socialista Alicia Murillo quien respondió al PP, acusando al presidente Juanma Moreno de “soberbia y cinismo político”, recordando que hace tres meses defendían que Andalucía necesitaba 4.000 millones y ahora rechazan los más de 4.700 que ofrece el Estado. “Esta suya es una decisión política contra Andalucía. Sabotaje institucional y sectarismo puro”, afirmó, cifrando en 37.000 millones lo que, según el PSOE, ha perdido la comunidad por el rechazo sistemático a las propuestas del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Desde Vox, Cristina Jiménez repartió responsabilidades entre PSOE y PP por la deuda histórica y calificó el modelo autonómico de “modelo fallido”. “Ustedes han olvidado las herencias que recibieron de sus padres y de sus abuelos y que deben obligatoriamente devolver incrementada a sus hijos”, lanzó.
Inmaculada Nieto, portavoz de Por Andalucía, tildó de “simplón” el argumentario de la consejera y le pidió: “Defiéndanos aportando datos técnicos y no proclamas partidistas”. Y José Ignacio García, de Adelante Andalucía, fue igual de contundente: el modelo es “perjudicial e injusto”. “Aunque se meta más dinero en el sistema, Andalucía seguirá estando por debajo de la media, la tercera por la cola, y no se le va a compensar la deuda que tenemos. Es inaceptable, y lo debería ser para cualquier partido político con una sensibilidad andalucista”.



