El ocaso de 'Luispi': de matón neofascista a ir a la cárcel por extorsionar a bancos y empresas

El malagueño Luis Pineda, que ha dejado un reguero de extorsionados con su plataforma Ausbanc, también responsables políticos, empezó su historial delictivo en el Frente de la Juventud y ahora deberá cumplir ocho años de prisión

Luis Pineda, a las puertas. Foto: Facua
Luis Pineda, a las puertas. Foto: Facua

Hay fotos que pesan para siempre. Imágenes que, por más que le des a eliminar, no se borran. Una de las que seguro atormenta a la ex lideresa del PSOE andaluz, Susana Díaz, es la que se hizo en una Feria de Abril en Sevilla agarrada a Luis Pineda Salido (Málaga, 1962), presidente entonces de Ausbanc, una supuesta organización de consumidores que, finalmente, le llevará a la cárcel para cumplir ocho años por extorsionar a los bancos con noticias falsas o con la "difusión hiperbólica" de un acontecimiento aislado.

Y lo cierto es que aquella foto tampoco significa demasiado. Pineda se agarró a izquierda y a derecha con, según el juez que le ha sentenciado, un único objetivo: "El afán de lucro". "No me he bajado de un Mercedes desde niño, mi padre trabajó mucho" (Luis Pineda en El País de julio de 2007). Lo ha intentado con casi todos y a menudo le salió bien. Con el Ayuntamiento de Jerez en 2014, regido entonces por el Partido Popular de María José García-Pelayo —también hay foto—, rubricó un convenio de colaboración para teóricamente "incrementar y fomentar la colaboración en materia de información y protección de los consumidores y usuarios". Nunca más se supo de aquel convenio, ni de las cantidades que pudo suponer. También con el de Sevilla llegó a un acuerdo de patrocinio por 30.000 euros para un evento en Miami.

Doctor en Derecho, fundó Ausbanc en 1986 para "pelear junto a su inseparable toga contra los más grandes". En realidad, hace unos días la Audiencia Nacional ha condenado al presidente de Ausbanc, Luis Pineda a ocho años de cárcel por extorsionar a bancos y empresas para que les pagasen a cambio de evitar acciones judiciales o campañas de descrédito en su contra, penas ostensiblemente menores de las reclamadas por Fiscalía, que pedía 118 años de prisión. En una sentencia, de 195 páginas, la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal ha impuesto a Pineda una pena de 5 años de prisión por un delito continuado de extorsión y otros 3 años por estafa. Además, en concepto de responsabilidad civil Pineda deberá indemnizar a un total de 13 entidades con casi siete millones de euros.

Detención con el Frente de la Juventud

¿De dónde sale Pineda? "Luis Pidena Salido, alias Luispi, de dieciocho años, jefe nacional del Frente de la Juventud. Según parece, encargó a los jefes de escuadra de este partido para que convocaran a sus subordinados el día 23, a las siete de la tarde, en la calle de Fuencarral, esquina Quevedo, donde deberían efectuar un salto con lanzamiento de cócteles molotov, botes de humo, piedras y demás objetos". Esta es la descripción de su persona que publica el diario El País el 27 de febrero de 1982. El titular que encabeza la información reza: Detenidos siete miembros del Frente de la Juventud. Efectivamente, uno de ellos es Luispi.

Antes de aquello, aquel matón próximo a los movimientos neofascistas, amante de las armas, ya había impreso su nombre en un sumario judicial en 1981, cuando todavía era menor de edad y fue detenido, acusado y condenado por asaltar la casa de la Marquesa de San Eduardo y obligarla, junto a tres cómplices, a firmarle un cheque por valor de 25.000 pesetas. "Se le aplicó el atenuante por ser menor de edad, pero se le condenó a tres meses de cárcel y a indemnizar a la marquesa joyera, a quien rajó los abrigos de pieles que guardaba en un armario", recuerdan las páginas de Vanity Fair.

40 años después de aquello, Pineda ha seguido métodos de extorsión tan burdos como aquellos pero, en honor a la verdad, algo más sofisticados. En los hechos probados de la sentencia, el tribunal detalla cómo, con ocasión del ejercicio de acciones colectivas y "como fórmula para obtener sumas dinerarias en el afán de lucro que movía a Pineda", a la vez que presentaba demandas, Ausbanc propiciaba acuerdos para la solución extrajudicial de conflictos. Por esta estrategia también ha sido condenado a cuatro años de cárcel su compinche, el presidente del pseudosindicato Manos LimpiasMiguel Bernad

"El ejercicio de la acción colectiva —se erigía— en un mero instrumento para que las entidades accediesen a las pretensiones económicas formalizadas a través de convenios publicitarios u otras fórmulas", dice, para luego añadir que en el caso de que aceptasen suscribirlo se abandonaba cualquier reclamación posterior. En caso de que se negaran a los requerimientos, podían sufrir una repercusión negativa con publicaciones de noticias falsas o con la "difusión hiperbólica" de un acontecimiento aislado.

El pago de esa extorsión se enmascaraba por medio de patrocinios, eventos, publicidad en las revistas de Ausbanc o con estudios de mercado que elaboraba Ausbanc con las quejas y reclamaciones de consumidores y reseñas de sentencias judiciales.

El papel de Manos Limpias

El tribunal explica que la relación entre Pineda y Bernad cuaja en 2012 después de que el primero se diera cuenta de que con los procesos penales podía obtener "copiosas sumas de dinero". La fórmula era de aparente colaboración con Manos Limpias que, como acusación popular, se personaba en procedimientos con gran repercusión mediática.

"A cambio de nutrir Ausbanc de fondos a Manos Limpias (...), Bernad dio entrada a Pineda para que se personase en procesos en la exclusiva idea de solicitar a investigados sumas dinerarias para acrecentar las arcas propias y del Grupo Ausbanc a cambio de instar la desimputación de los mismos o apartarse del procedimiento, siendo dicho proceder compartido por ambos, así como puesto en marcha por uno y otro", señala.

La Sala examina con detalle la treintena de actuaciones de los acusados encaminadas a obtener un beneficio de las distintas entidades con las que se ponían en contacto, algunas de las cuales se consideran extorsión consumada por haberse llevado a cabo, otras como intento de extorsión cuando no obtenían los resultados esperados y otras que no se han considerado como delito.

Extorsión a la mayoría de entidades bancarias y grandes empresas

Así, el texto refleja la actuación de los acusados con la mayoría de las entidades bancarias del país (BBVA, Cajamadrid, Credit Services, Novagalicia Banco, Catalunya Banc, Unicaja, Banco Sabadell, Banco Santander, Caixabank, Liberbank, Caja León, Caja Jaén, Banco Ceiss, Barclays, Caja Castilla La Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Cajasur, Banco Caixa Geral, Bankia, Mare Nostrum, Banca March o Citibank), empresas como Gas natural Fenosa, Nissan, Volkswagen o Europistas y procedimientos judiciales con gran repercusión mediática como el Caso Noos.

En relación a este procedimiento que afectó a la infanta Cristina de Borbón, la Sala considera probado que en octubre de 2015 Bernad se reunió con el director general de la Fundación La Caixa, Jaume Giró, "con motivo de la retirada de la acusación de Manos Limpias a cambio de dos millones". Relata que con posterioridad Pineda se reunió con el directivo del Sabadell Gonzalo Barretino y le hizo llegar la posibilidad de retirar acusación por 3 millones, pero el intento fracasó y el directivo acabó denunciando los hechos ante la Policía.

Sobre ese caso concreto, el Tribunal indica que no consta que los acontecimientos "se desenvolvieran en un clima de presión" y absuelve a ambos y a la abogada Virginia López Negrete, que ejercía la acusación en nombre de Manos Limpias.

Un "depredador"

Pineda, según el tribunal, disponía "como arma arrojadiza de los medios publicitarios de Ausbanc modulando la información a su antojo, según se avengan las entidades requeridas a sus lucrativas pretensiones, distanciándose del mero papel ilustrativo e informativo de lo noticiable, para adornarlo positiva o negativamente según interese en función de que se acceda a sus demandas económicas".

El Tribunal fija para Pineda la pena mayor posible por el delito de extorsión, cinco años de cárcel por su actuación prolongada en el tiempo en la que se valió de la asociación sin ánimo de lucro en lo que su objeto era la defensa y protección de los consumidores para su interés lucrativo.

"Para esa depredación, las acciones en pro de aquellos las trasmutó en arma arrojadiza a fin de presionar a las entidades a las que demandaba", indica, para añadir que se valía de la publicidad que también atemperaba para desacreditar a entidades y lograr doblegar su voluntad. Igual forma de actuar tenía en causas penales en las que se personó como acusación popular, "que venía ejerciendo Manos Limpias, movido por ese afán lucrativo que presidía su conducta".

El tribunal resalta "la carencia más absoluta de las más elementales normas que debe presidir la sana conducta del que enarbola (sin éxito) actuar exclusivamente en defensa de los consumidores y usuarios, denotando más bien, que su fin primordial no es otro que, a costa de los anteriores, engrosar su propio peculio".

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