Las pilares andalucistas de Adelante Andalucía

Pilar González y Pilar Távora en la campaña de las elecciones municipales de 2011. FOTO: R.S.
Pilar González y Pilar Távora en la campaña de las elecciones municipales de 2011. FOTO: R.S.

Los andalucistas del extinto Partido Andalucista han tenido muchas derrotas, pero ninguna tan severa e inesperada como la de las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2008. Coalición Andalucista, que así se llamaba la marca electoral de los andalucistas, se lamía las heridas el domingo 9 de marzo en el sevillano Hotel Al-Ándalus tras el recuento electoral. El andalucismo histórico, el que parió Alejandro Rojas Marcos, al que volvió loco con sus vaivenes ideológicos y peleas con el exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco, se quedaba sin grupo parlamentario.

Julián Álvarez, el candidato andalucista a la Presidencia de la Junta de Andalucía en 2008, intentó girar a la izquierda y llevó al límite la exigencia del término nación en la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía de 2007, lo que para no pocos fue el principio del fin del PA. Sea como fuere, el caso es que la noche del 9 de marzo los andalucistas lloraban a lágrima viva por los rincones del hotel que eligieron como centro de recogida de los datos electorales.

A Pilar González, mujer de verbo fácil, andaluza nacida en Mérida, tímida fuera del estrado pero arrolladora cuando se subía al atril del Parlamento, que había sido portavoz del grupo andalucista durante la última legislatura en la que éstos tuvieron representación en el Hospital de las Cinco Llagas, la mandaron a Canal Sur TV a dar la cara en la noche de la derrota más dura para el PA. Ella, que había sido cabeza de lista por Sevilla al Congreso de los Diputados, obtuvo resultados aún peores que los cosechados por Julián Alvarez.

Lejos del desánimo, Pilar González se hizo con la secretería general del Partido Andalucista tras la dimisión de Julián Álvarez e intentó por todos los medios fijar el andalucismo como un proyecto coherente en la izquierda, en contra del poder municipalista andalucista que quería una marca para tener concejales en sus pueblos más que para ser relevantes en Andalucía.

Su primera batalla para intentar reflotar un barco que se hundía sin remedio fueron las elecciones municipales de 2011, donde se presentó como candidata a la Alcaldía de Sevilla. Para ello, llamó a otra Pilar, a la hija de dramaturgo andaluz Salvador Távora. Juntas se quedaron a 600 votos de conseguir el 5% de los votos y entrar con dos escaños al salón plenario del Ayuntamiento hispalense, donde los andalucistas habían ostentando la Alcaldía en el primer mandato tras la reinstauración de la democracia en 1979, con Luis Uruñuela, y con Alejandro Rojas Marcos, entre 1991 y 1995.

Pilar González y Pilar Távora en un acto de campaña del Partido Andalucista en 2011.

Intentos frustrados por salvar el PA

La noche electoral de las municipales de 2011 ya no había dinero para hoteles y las lágrimas de los militantes, que habían soñado con volver a entrar en el Ayuntamiento de Sevilla, fueron en la sede del PA que estaba en la sevillana calle Rastro, un local donde les cortaban la luz, el teléfono y algunos meses los pocos trabajadores salvados de un ERE tardaban en cobrar.

En 2012, Pilar González, en compañía de nuevo de Pilar Távora, quien aparcó sus quehaceres artísticos para dedicarse en cuerpo alma a la labor política sin cobrar nunca ni un céntimo a cambio, intentó ser diputada por Cádiz en el Parlamento de Andalucía. Las encuestas le decían que sí, que conseguía un escaño por la provincia más andalucista.

Otra vez, el PA se quedaba a pocos votos de resugir de sus cenizas. La cada vez más menguada militancia andalucista lo intentó, pero no pudo ser. Pilar González decía que era de izquierdas en pueblos donde el PA era siempre la oposición a los partidos progresistas. La pregunta que siempre le hacían los periodistas: ¿Dará su voto el PA para que gobierne el PP en caso de recuperar la representación en el Parlamento de Andalucía?. “Nunca, si de nuestro voto depende no gobernará el PP. Somos de izquierdas”, repetía uno y otro día Pilar González, sin nadie que la creyera porque el recuerdo de las siglas que le acompañaban decían todo lo contrario.

Pilar González dimitió y se marchó del PA, entre lágrimas y acusaciones de crear otro partido político. Se fue a su casa y montó una asociación cultural andalucista, Primavera Andaluza, con sus escuderos del PA. Entre todos caben en un taxi. O en un microbús, para no ser demasiado cruel. Sin embargo, llevan desde 2012 defendiendo la necesidad de un Compromís andaluz, la suma de la izquierda, el ecologismo y el andalucismo, y tejiendo pequeñas alianzas.

Pilar Távora, por su parte, se quedó hasta enterrar al PA y se presentó a la Alcaldía de Sevilla en 2015, con unos datos paupérrimos a niveles del Partido Animalista. Al PA, un muerto viviente, había que enterrarlo para que no oliera más. Távora fundó con la facción progresista del extinto PA una formación, Izquierda Andalucista, que atesora el capital simbólico del andalucismo de izquierdas de la Transición que amenazó al PSOE andaluz con robarle la hegemonía.

Hecho diferencial que multiplica

Ahora, estas dos mujeres, Pilar Távora y Pilar González, son fundamentales en el proyecto de confluencia Adelante Andalucía. Sin el andalucismo, Adelante Andalucía sería un version más de Unidos Podemos; la suma de Podemos e IU, lo de siempre.

La entrada de las pilares andalucistas le dan a Adelante Andalucía una potencia que abre el espacio de Podemos e IU hasta sectores amplios de clases medias urbanas y de ciudades medias con nítido recuerdo de voto andalucista. Pilar González, la niña de unos labradores de Mérida, de los Nicanores de toda la vida, que llegó a Sevilla en 1982 a estudiar Historia, con su madre y una maleta, en un tren que tardaba en llegar lo mismo que ahora, y que aquí ha parido a sus tres hijas, es de todo menos procedente de la cultura comunista.

En su juventud, Pilar González, en sus años universitarios, incluso participó activamente en el CDS de Adolfo Suárez. Pilar González podría haber sido un fantástico fichaje del PSOE-A y es esa potencialidad lo que la convierte por sí sola en una apertura del foco ideológico más allá del alcance de Podemos e IU. Pilar Távora, votante andalucista de toda la vida aunque sin pasado militante, sí procede de una familia con tradición de izquierdas.

Después de una larga travesía en el desierto, de acumular derrotas por encima de sus posibilidades y de mantener la constancia en que el andalucismo o es de izquierdas o no sirve para nada, las dos pilares andalucistas de Adelante Andalucía son el hecho diferencial de la confluencia de izquierdas, una diferencia que multiplica y permite pensar que Adelante Andalucía puede convertirse en un sujeto político de tecnología punta que dé una alternativa a Andalucía que no pase, como repite una y otra vez Teresa Rodríguez, “por el susanismo ni por las derechas”.

 

 

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