La legislatura 'fantasma' de María José García-Pelayo

Pelayo, durante un pleno en el Ayuntamiento de Jerez, en una imagen retrospectiva. FOTO: MANU GARCÍA.
Pelayo, durante un pleno en el Ayuntamiento de Jerez, en una imagen retrospectiva. FOTO: MANU GARCÍA.

Cuentan sus más allegados que María José García-Pelayo nunca superó que le apearan de la Alcaldía de Jerez aquel decisivo mayo de 2015. Al parecer no se lo esperaba. Ella creía no merecer tal castigo de las urnas. Su sentimiento no era de tristeza, decepción o melancolía, sino de una indignación de tal calado que más tarde desembocó en soberbia. Por eso no hubo trasvase de poderes en el Ayuntamiento y sí una bola rodamundos más propia del oeste americano. En su mundo interior, García-Pelayo se sentía alcaldesa aún habiendo sido desalojada de la calle Consistorio.

Hay una anécdota que cuenta recurrentemente Santiago Sánchez, portavoz de Ganemos Jerez, al respecto. Relataba que en una feria turística en los Claustros de Santo Domingo, García-Pelayo llegó minutos antes que Mamen Sánchez (alcaldesa del PSOE) y fue saludando, stand por stand, a un público atónito con la solemnidad, el estilo y la expresión corporal de una alcaldesa, como si ella, meses después de las elecciones, siguiera ostentando el cargo.

La realidad, que siempre es cruda y nunca miente, le fue recordando, día tras día, su nuevo rol en Jerez; tendría que dedicarse a las labores propias de la líder de la oposición. Pero García-Pelayo no quiso. Mostró su profundo malestar iniciando una huelga de brazos caídos. La ciudad no se la merecía. En cuatros años en la bancada de la oposición si acaso se acercó al micrófono un par de veces, a menudo cuchicheaba malhumorada off the record y apenas defendía proposiciones, ruegos ni enmiendas. Era un alma enfadada. Saludaba, algo abatida, al personal del Ayuntamiento que ya conocía, algunas personas fijas del público plenario como la madre de Juan Holgado, y a sus compañeros del Partido Popular.

Delegó su labor de portavoz municipal en Antonio Saldaña, un Harvey Dent hiperestimulado, que por una cara la adulaba hasta el sonrojo y por otra ansiaba jubilarle para dar el salto a alcadable.

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Su paso por los juzgados para aclarar su responsabilidad en la trama Gürtel siendo alcaldesa, en aquel oscuro Fitur del 2004 (según ella se limitó a firmar sin leer lo que firmaba) fue la gota que colmó el vaso. García-Pelayo se sintió humillada, incomprendida y maltratada. Adelgazó unos kilos. Se refugió en el Congreso, dónde hablaba poco o nada en los debates, pero allá dónde el núcleo de los pesos pesados populares la tenían en alta estima. Valoraban su lealtad a Rajoy, el haber resistido en los malos tiempos. A esos círculos dedicó todo su esfuerzo, trabajó de puertas para adentro, consciente de que las elecciones generales estaban a la vuelta de la esquina. Sólo se mostraba tal y como era, de manera relajada, en su círculo más próximo.

Así, desapareció casi por completo de los despachos de la calle Consistorio, abandonó la escena política local. No acudía al grupo municipal de la plaza de la Yerba, tampoco a las comisiones y sólo se le veía en puntuales manifestaciones en Jerez por la unidad de España, siempre detrás de la rojigualda, quizás en algún acto de hijo predilecto o religioso. A la prensa prefería evitarla. Cuando acudía al pleno municipal, si es que iba, lo hacía arisca y sin ganas. Para García-Pelayo, aún presidenta del PP local, cruzarse con Mamen Sánchez era peor que ir al dentista. Por eso cuentan que le pedía refugio fuera de sus fronteras locales al ex ministro de Asuntos Exteriores, el jerezano Alfonso Dastis, o casi ha suplicado que le permitieran repetir como diputada una legislatura más.

Pronto los otros partidos la bautizaron con el apelativo de la concejala 0.0 por su nula actividad en el salón de plenos. María José García-Pelayo era lo más parecido a un fantasma. La semana pasada el Partido Popular le recompesó por su legislatura en blanco: será la número uno al Congreso por Cádiz en las próximas elecciones generales. Y eso que no apoyó a Pablo Casado en las primarias.

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