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política

La directora de la Guardia Civil reconoce dos de las tres reuniones con Leire Díez pero dice que "jamás" colaboró

Sobre el otro encuentro, dice no recordar nada de lo que dice el informe de la UCO, el de diciembre de 2024. La fontanera socialista le pidió restituir a un comandante imputado en el caso Koldo

  • Mercedes González, en la comisión del Senado, este martes.

Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, ha comparecido este martes ante la Comisión de Interior del Senado para dar cuenta de sus contactos con Leire Díez, la fontanera socialista que se encuentra en el centro de luna trama que, según la UCO, habría operado para boicotear investigaciones judiciales que afectaban al Gobierno. "Jamás, nunca" ha participado en nada de lo que se ha publicado, insistía González.

El último informe de la UCO recoge tres reuniones presenciales entre González y Díez: el 30 de septiembre y el 20 de diciembre de 2024, y el 2 de abril de 2025. La directora reconoció la primera y la tercera, pero aseguró no recordar que la segunda se hubiera producido, señalando que ese día, a esa hora, ella estaba reunida en la sede de la Dirección General.

Sobre el primer encuentro, lo describió como algo breve y sin contenido relevante: ocurrió en una cafetería cercana a la Dirección General, duró "no más de lo que dura un café" y en él no se abordó ningún tema "concreto". Díez, según González, se presentó como periodista freelance y le actualizó su situación profesional. "Fue un encuentro rápido en el que yo entendí que se trataba de una toma de contacto".

En el tercer encuentro, la situación fue diferente. Díez le planteó la posibilidad de restituir en su puesto al comandante Rubén Villalba, imputado en la causa del caso Koldo en la Audiencia Nacional. González asegura que rechazó la petición de inmediato: "Desde entonces, jamás volví a verla".

Sin embargo, el último informe de la UCO apunta que sí hubo contactos posteriores, aunque en forma de mensajes. Y hay un detalle que llama la atención: el 11 de mayo, en el chat de WhatsApp entre ambas, se activó el borrado automático de mensajes, algo que los agentes interpretan como "compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva".

Las informaciones reservadas contra la UCO

Otro de los puntos calientes de la comparecencia fue la apertura de tres informaciones reservadas —investigaciones internas que pueden derivar en expedientes disciplinarios— contra la UCO en apenas nueve meses, todas relacionadas con presuntas filtraciones a la prensa de datos de causas que afectaban al Ejecutivo.

González las defendió como un mecanismo "habitual" dentro de la institución y recordó que en su mandato se han abierto "más de 70". Pero un general de la Guardia Civil que declaró como testigo y el propio segundo informe de la UCO señalan que tres expedientes en nueve meses dirigidos a una única unidad no tiene precedentes. La directora insistió en que todas fueron archivadas en pocas semanas sin consecuencias para ningún agente, y defendió expresamente al teniente coronel Antonio Balas, responsable del departamento anticorrupción de la UCO: "Defiendo a Balas y a todos los agentes que trabajan en esa unidad".

El senador del PP Luis Santamaría y la representante de Vox Paloma Gómez la acusaron directamente de mentir y de haber improvisado una nueva versión tras la publicación de los informes de la UCO. Incluso Carla Antonelli, de Más Madrid, le recomendó que aclarara por qué no admitió desde el principio que había tenido trato con Díez. "Yo soy una señora puesta aquí por Sánchez para obstaculizar las investigaciones judiciales y amedrentar a los agentes, como bien se puede cotejar con la realidad", ironizó. Y añadió que había llegado a la comparecencia con el "sello de culpable" ya puesto. Santamaría dejó caer, antes de que acabara la sesión, que la volverán a citar en la comisión de investigación del caso Koldo, donde la obligación de decir la verdad es mucho más vinculante. 

Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, ha comparecido este martes ante la Comisión de Interior del Senado para dar cuenta de sus contactos con Leire Díez, la fontanera socialista que se encuentra en el centro de luna trama que, según la UCO, habría operado para boicotear investigaciones judiciales que afectaban al Gobierno. "Jamás, nunca" ha participado en nada de lo que se ha publicado, insistía González.

El último informe de la UCO recoge tres reuniones presenciales entre González y Díez: el 30 de septiembre y el 20 de diciembre de 2024, y el 2 de abril de 2025. La directora reconoció la primera y la tercera, pero aseguró no recordar que la segunda se hubiera producido, señalando que ese día, a esa hora, ella estaba reunida en la sede de la Dirección General.

Sobre el primer encuentro, lo describió como algo breve y sin contenido relevante: ocurrió en una cafetería cercana a la Dirección General, duró "no más de lo que dura un café" y en él no se abordó ningún tema "concreto". Díez, según González, se presentó como periodista freelance y le actualizó su situación profesional. "Fue un encuentro rápido en el que yo entendí que se trataba de una toma de contacto".

En el tercer encuentro, la situación fue diferente. Díez le planteó la posibilidad de restituir en su puesto al comandante Rubén Villalba, imputado en la causa del caso Koldo en la Audiencia Nacional. González asegura que rechazó la petición de inmediato: "Desde entonces, jamás volví a verla".

Sin embargo, el último informe de la UCO apunta que sí hubo contactos posteriores, aunque en forma de mensajes. Y hay un detalle que llama la atención: el 11 de mayo, en el chat de WhatsApp entre ambas, se activó el borrado automático de mensajes, algo que los agentes interpretan como "compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva".

Las informaciones reservadas contra la UCO

Otro de los puntos calientes de la comparecencia fue la apertura de tres informaciones reservadas —investigaciones internas que pueden derivar en expedientes disciplinarios— contra la UCO en apenas nueve meses, todas relacionadas con presuntas filtraciones a la prensa de datos de causas que afectaban al Ejecutivo.

González las defendió como un mecanismo "habitual" dentro de la institución y recordó que en su mandato se han abierto "más de 70". Pero un general de la Guardia Civil que declaró como testigo y el propio segundo informe de la UCO señalan que tres expedientes en nueve meses dirigidos a una única unidad no tiene precedentes. La directora insistió en que todas fueron archivadas en pocas semanas sin consecuencias para ningún agente, y defendió expresamente al teniente coronel Antonio Balas, responsable del departamento anticorrupción de la UCO: "Defiendo a Balas y a todos los agentes que trabajan en esa unidad".

El senador del PP Luis Santamaría y la representante de Vox Paloma Gómez la acusaron directamente de mentir y de haber improvisado una nueva versión tras la publicación de los informes de la UCO. Incluso Carla Antonelli, de Más Madrid, le recomendó que aclarara por qué no admitió desde el principio que había tenido trato con Díez. "Yo soy una señora puesta aquí por Sánchez para obstaculizar las investigaciones judiciales y amedrentar a los agentes, como bien se puede cotejar con la realidad", ironizó. Y añadió que había llegado a la comparecencia con el "sello de culpable" ya puesto. Santamaría dejó caer, antes de que acabara la sesión, que la volverán a citar en la comisión de investigación del caso Koldo, donde la obligación de decir la verdad es mucho más vinculante. 

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