El 'caso Saldaña' desata una guerra total en el PP de Cádiz: "Ya, ya, mándalo ya, que si no se arrepienten"

Las recientes luchas de poder en el partido entre 'casadistas' y 'sorayistas' se recrudecen a propósito de las presiones al líder de los populares jerezanos para que abandone sus cargos públicos tras su grave incidente de tráfico del pasado jueves

Rajoy junto a Juanma Moreno y alcaldables del PP en la provincia, entre ellos Saldaña, en un acto en Jerez en 2018. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
Rajoy junto a Juanma Moreno y alcaldables del PP en la provincia, entre ellos Saldaña, en un acto en Jerez en 2018. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

El grave incidente de tráfico que protagonizó en la tarde del pasado jueves Antonio Saldaña, líder de los populares de Jerez y portavoz del partido en la Diputación de Cádiz, ha desatado (o reabierto) una guerra total en el PP de Cádiz. Como es sabido, el dirigente jerezano quedó en libertad con cargos en la misma tarde de los hechos tras haber triplicado la tasa de alcoholemia y golpear tres coches mientras conducía ebrio. El pasado sábado, a la una de la madrugada, un escueto comunicado aseguraba que las direcciones nacional y regional del partido exigían la renuncia de Saldaña a todos sus cargos. Esa es la versión que ha trascendido, pero es solo una versión superficial de lo sucedido en los últimos cuatro días.

Al día siguiente del suceso, el pasado viernes, la dirección provincial, con su presidenta Ana Mestre a la cabeza, ofrece una salida a Saldaña: renunciar a la portavocía (y al sueldo) de Diputación y mantener el acta como portavoz municipal en Jerez. "Él, lejos de eso, pretendía que el partido le respaldara, pero le advirtieron de que esto no se podía quedar así, has cogido el coche, has golpeado a tres coches y encima te ibas para tu casa diciendo que no habías matado a nadie, y le dijeron que algún castigo debes tener", según han reproducido fuentes del partido a lavozdelsur.es. La reacción de Saldaña fue "de todo o nada, y colgó el teléfono". A partir de aquí, más que la forma de buscar un castigo por una mala conducta puntual de un cargo público, en las tripas del partido empiezan a sucederse movimientos para desbancar a Saldaña de la Diputación de Cádiz.

Con una dirección provincial, que según las fuentes internas con las que ha hablado este medio, "no era partidaria en principio de un castigo tan severo", todo se precipita el pasado sábado. La conexión con Madrid por el caso Saldaña es manejada por Pepe Ortiz, ex alcalde de Vejer y hombre fuerte de Pablo Casado en la provincia de Cádiz, "un hombre que odia a Saldaña". Junto a él, relatan las mismas fuentes, José Loaiza, casadista, ex presidente de Diputación de Cádiz y que también fue presidente provincial del partido, "cuyo interés es recuperar el grupo de Diputación (y sus recursos económicos y posibilidades de contratación de personal) que hace un año le arrebató Saldaña —Ortiz se postuló como portavoz en la institución provincial—.

Puñaladas a medianoche

En la medianoche del sábado al domingo, siempre siguiendo el relato de las referidas fuentes internas del PP, Ortiz llama a Mestre, actual líder provincial de los populares, sorayista como Juanma Moreno y con mala relación con Saldaña, y le dice que tiene el ok de Madrid y Sevilla para invitar al dirigente jerezano a salir. El asunto, que estaba en manos de Antonio González Terol, vicesecretario de Política Territorial del PP, se estaba dejando enfriar, pero Mestre compra la versión de Ortiz y aprueba enviar el comunicado. "¿Ya, a la una?", cuentan que preguntó Mestre. "Ya, ya, mándalo ya, que si no se arrepienten", aseguran que replicó Ortiz. Y se envió, para perplejidad de los medios e ignorancia de las cúpulas del partido. Los periodistas cazaron de madrugada una bomba que prácticamente finiquitaba la carrera política de Antonio Saldaña y, en paralelo, devolvía a Loaiza y Ortiz (y a Casado) control institucional del partido en una provincia siempre clave.

A la mañana siguiente, ya el pasado domingo, preguntan al regional, preguntan al nacional... "¿Quién carajo ha enviado ese comunicado?". Fue de las interpelaciones más repetidas durante las primeras horas de la mañana, según mantienen desde dentro del partido. Y ahí se termina de desatar la guerra total. La reacción de Saldaña, desde una interminable reunión con su grupo de concejales en el edificio de la plaza de la Yerba, es amenazar con romper el partido en Jerez. La ex alcaldesa de Jerez y presidenta del partido en la ciudad, la diputada María José García-Pelayo, le apoya sin fisuras. "Esta guerra también es contra ella; ella es la que reta a Madrid y Sevilla", dicen otras fuentes del partido consultadas. Sin embargo, de ocho concejales, apenas se muestran dispuestos a marcharse como ediles no adscritos las independientes Rosario Marín, Almudena Martínez del Junco y Jaime Espinar. En total, cuatro ediles como mucho que solo tendría voz y voto, pero cero recursos económicos municipales. El primero que le dice no es Antonio Montero, que actualmente ejerce como portavoz municipal (y percibe nómina del Consistorio), y el resto va en cascada.

Apoyos provinciales

La posición de Saldaña cada vez es más débil, aunque cuenta con la baza de que realmente las cúpulas nacional y regional del partido no aprobaran expulsarle. Entienden que su caso no es similar al del ex alcalde socialista de Badalona porque él no se enfrentó con los agentes, pidió disculpas (a su modo) y colaboró en todo momento. En cambio, rectificar ya parece poco probable. El desafío del todo o nada después de meter la pata de forma grave, como él mismo reconoció, no le ha ayudado a levantar la situación. Hasta este pasado lunes, también ha intentado recabar apoyos de otros pesos pesados del PP en la provincia, como el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, o el de El Puerto, Germán Beardo, pero todo se ha precipitado en un rocambolesco culebrón político al más puro estilo House of cards de desenlace totalmente imprevisible.

"Mi impresión es que Antonio va al carajo, tendrá que convocar una rueda de prensa de despedida, dar las gracias al partido y no hacer más daño", expresan con crudeza fuentes del partido, si bien matizan: "Creo que también tomarán medidas contra Ortiz. Se la coló a Ana con una mentira. Y eso que todo el mundo pensaba que estaba malo —hace escasas fechas el vejeriego estuvo ingresado por una angina de pecho—". Después de un lunes de cierta tregua, en el que además Saldaña cumplía 44 años, entramos en un martes en el que el PP nacional y el PP regional no saben a ciencia cierta cómo resolver la papeleta: la de Saldaña y la del incendio, otra vez, desatado en el partido en la provincia de Cádiz.

"No saben qué hacer con este asunto sin desacreditar a Ana (Mestre) y, en paralelo, solucionar el tema de Antonio", afirman las fuentes del partido, que entienden que, "aunque Antonio ha llevado la comunicación y la crisis de todo esto como el culo, la realidad es que el partido no pretende forzar su expulsión". Eppur si muove, ha publicado el dirigente jerezano en la mañana de este martes en su cuenta de Twitter, aludiendo a una frase atribuida a Galileo después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición. "Y sin embargo, se mueve".

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