Las más de 8.000 hectáreas arrasadas por el fuego en Doñana vuelven poco a poco a la vida

Expertos de WWF visitan la zona afectada por el incendio y comprueban la alta regeneración natural de especies adaptadas al fuego, aunque dejan claro que "el área tardará años en recuperarse por completo"

Vista de la zona de Doñana que fue pasto de la llamas en 2017. FOTO: INTERIOR.
Vista de la zona de Doñana que fue pasto de la llamas en 2017. FOTO: INTERIOR.

Expertos de WWF (siglas en inglés del Fondo Mundial para la Naturaleza) han visitado la zona afectada por el incendio que tuvo lugar casi hace un año en el entorno de Doñana y que afectó a más de 8.000 hectáreas y han comprobado la alta regeneración natural de especies adaptadas al fuego como palmitos, brezos o romeros. En un comunicado, WWF ha subrayado que "la vida ha brotado con fuerza en los bosques y las dunas del espacio natural empujada por las excepcionales lluvias de esta primavera" aunque han dejado claro que "el área tardará años en recuperarse por completo".

Sobre el terreno, técnicos de la organización ecologista han comprobado que las actuaciones de emergencia realizadas hasta el momento por la Junta de Andalucía y el Gobierno de España "han sido adecuadas y han evitado impactos mayores tras el incendio, reduciendo la erosión de las dunas o protegiendo los cauces de arroyos".

WWF ha recordado que "en la restauración ecológica hay que respetar los tiempos de la naturaleza, y ahora es el momento de plantear las acciones a medio y largo plazo para restaurar la zona quemada". Por ello, la entidad ecologista plantea un paquete de siete medidas para recuperar los bosques de Doñana y que no vuelva a suceder un desastre como el de 2017.

En primer lugar, indican favorecer la recuperación del bosque mediterráneo autóctono con un paisaje más diverso y menos vulnerable al paso del fuego que el que existía antes del incendio; actuar también para recuperar el bosque autóctono y diverso en las zonas de pinar del espacio natural no afectadas por el fuego con medidas de gestión y de restauración para reducir el riesgo de futuros grandes incendios, así como promover una extracción selectiva de la madera quemada en función del riesgo real de plagas, no como medida general para toda la zona quemada.

Por otro lado, se refieren al respeto de la regeneración natural de la vegetación en todas las actuaciones, como durante la saca de madera, y solo plantar en aquellos casos en los que la probabilidad de regeneración sea muy baja o muy lenta, así como a la eliminación de las especies exóticas invasoras, como eucaliptos o chumberas.

Contar con la participación de todos los sectores implicados y elaborar un plan de mantenimiento y seguimiento de las actuaciones de restauración a medio y largo plazo, son las últimas medidas que recomiendan desde WWF.

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