La política de inmigración del presidente Donald Trump tiene el foco de atención de su país puesto en todo lo que acontece en Minneapolis, la ciudad más poblada de Minnesota. Una vez rebajada la tensión con Dinamarca y otros países europeos –quién lo diría– tras alcanzar un principio de acuerdo sobre el futuro de Groenlandia, el despliegue y la violenta actuación en Minneapolis de las fuerzas del ICE –la policía migratoria, por resumir– en un estado que, ni es fronterizo con México ni tiene un elevado índice de inmigración (8% de población de procedencia extranjera, sobre todo de Somalia, India y el propio México, con una estimación de unos 130.000 inmigrantes irregulares), ha derivado en una doble tragedia, ambos prácticamente transmitidos en TV y en redes sociales: el asesinato de Renee Nicole Good hace tres semanas y el de Alex Pretti el pasado sábado.
Los vídeos de la muerte de estas dos personas no dejan lugar a la duda acerca de la utilización de la palabra 'asesinato' para referirse a los hechos: el uso de la fuerza en ambos casos es absolutamente desmedido, ya que Renee Nicole Goodm, poeta, madre de tres hijos –y, por cierto, observadora autorizada de las actividades del ICE en Minneapolis, una figura de díficil comprensión... una especie de mediadora entre esta fuerza policial y los manifestantes– sencillamente se iba en su automóvil tras un encontronazo con el ICE cuando un agente le disparó a quemarropa, mientras que, en el caso de Pretti, sencillamente había sido reducido por cinco agentes cuando le dispararon.
Son ni más ni menos que 3.000 –un número también muy llamativo– los agentes de inmigración desplegados solo en Minneapolis. Se trata de un cuerpo federal capacitado legalmente para realizar controles aleatorios en cualquier parte de la ciudad y que habitualmente tiene enfrente a manifestantes. Mucha población latina, aunque tenga incluso la ciudadanía, prefiere evitar a este cuerpo en la medida de lo posible, por lo que incluso sale de su casa con el pasaporte.
Lejos de un asomo de disculpa o anunciar un investigación, en sus intervenciones, el presidente Trump se refiere siempre en términos muy positivos hacia la actuación de los agentes del ICE, tales como fenomenal, estupendo, etc. Si en el primer caso se habló de un intento de atropello por parte de la señora Good, que arrancaba en ese momento el coche, en el caso del enfermero Pretti, el hecho de que portara una pistola y dos cargadores se están utilizando como justificación, que podría tener sentido si no hubiera sido desarmado antes y no estuviera en el suelo, reducido, en el momento en que recibió los disparos.
Minnesota es un estado de mayoría demócrata –también Minneapolis tiene alcalde de este mismo partido– por lo que la lucha dialéctica entre ambos y Trump está siendo especialmente virulenta. Si el gobernador y el alcalde se preguntan de manera retórica qué va a ser lo próximo, Trump ha dejado entrever que ambos, desde su punto de vista, están al borde de la rebelión.
Bovino, el personaje
Como es relativamente frecuente en este tipo de asuntos, están surgiendo inesperados secundarios que están dando mucho juego a la prensa y a las redes sociales. Sin duda, la palma se la lleva Greg Bovino (como suena), que es el jefe del dispositivo del ICE desplegado en Minneapolis. Bovino (57 años), nieto de emigrantes italianos, es probablemente el rostro de la represión. Se trata de alguien peculiar, que va de duro, con evidentes toques narcisistas y con un físico muy particular. Es, sencillamente, ese tipo del abrigo que ha recordado –tanto por el corte de la prenda como por las insignias– a la SS o la Gestapo nazis. En realidad, su presencia en primera línea –lo mismo da una rueda de prensa que está al frente de un operativo– está descargando de cierto protagonismo al propio Trump, aunque visto desde otro lado, ha terminado de dar razones a los que, desde el primer minuto han tildado de parapolicial (guardia de corps o guardia pretoriana son algunos de los apelativos que también han recibido) la manera de actuar de este cuerpo. De hecho, son ahora los demócratas los que hablan de desplegar a la Guardia Nacional, valorada como un cuerpo neutral...
