Trump y Milei.
Trump y Milei.

Lo mismo la situación interna que la externa es complicada, pero es una complicación que Trump, todo su Gobierno y, sobre todo, sus ideólogos han buscado y siguen alimentando: producir shock y crear caos. Trump sigue exactamente, en los conceptos, los esquemas del experimento Milei, que lleva en la Casa Rosada un año más que Trump en la Casa Blanca. Un experimento que no diseñó Milei, un sujeto y su Gobierno que antes de que llegaran al poder tenían las mejores relaciones con los resortes del poder de los Estados Unidos, como lo muestra la cantidad de miembros del gabinete Milei relacionados con Nueva York y con Washington desde hace décadas. ¿Quiénes están detrás de los experimentos Milei y Trump? Sin caer en conspiranoias, las usinas globales de pensamiento ultraderechista ya citadas varias veces. A un mundo globalizado naturalmente le corresponden actuares globalizados.

¿Por qué Argentina y Estados Unidos? Porque Groenlandia y Argentina. Groenlandia es el paso del Ártico y una inmensa cantidad de materias primas estratégicas. Venezuela fue un intento de preludio de Groenlandia. Argentina es el paso a la Antártida y es la Patagonia, con el yacimiento de Vaca Muerta, o es el norte jujeño, Catamarca y Salta, con inmensas riquezas estratégicas. El objetivo es dominar y poseer el continente. ¿Cómo? Milei ganó las elecciones de medio término de octubre pasado gracias a las promesas de financiación, ante la posibilidad de banca rota de la Argentina, en lo que intervinieron pesos pesados de la política y las finanzas de los Estados Unidos, que incluso viajaron a Buenos Aires. En Argentina funcionó lo de ganar las elecciones, están repitiendo un modelo parecido en los Estados Unidos. ¿En qué consiste? Los aliados de Trump parecen aumentar en Sudamérica. El triángulo del litio, Chile, Bolivia, Argentina, está gobernado ya por amigos de Trump.

En Argentina el descontento era enorme; lo mostraron las encuestas y lo mostraron las elecciones de septiembre en la Provincia de Buenos Aires, donde el más odiado gobernador de Milei renovó su victoria. La aprobación de Milei en aquellas fechas era del 39% y la desaprobación del 49%, su peor situación de popularidad: uno de cada siete argentinos pedía un cambio de rumbo en el Gobierno. Lo que ocurrió durante esos dos años de Milei en el poder fue la conjugación de varios elementos: represión policial brutal de las protestas, mediante un protocolo ya declarado ilegal por la justicia; recortes brutales y desfinanciamiento en todo lo público; datos de inflación cocinados, algo ahora demostrado y que son claramente superiores; desorientación psicológica de una sociedad muy cansada por la inflación la economía, la pobreza, la pobreza extrema y necesitada de creer en una solución; una clase media y pseudo media con ansias o con miedo; aparición de un showman con hechuras de revolucionario que prometía el paraíso.

El estrangulamiento a los gobernadores provinciales que no reciben los fondos que la ley prevé, por mandato de Milei, amenaza a esos gobernadores a perder sus puestos, sus salarios, su poder, y los de todos sus acólitos, de suerte que varios de esos gobernadores se volvieron acólitos de Milei o quedaron ‘sustituidos’. La tendencia en Argentina es la de desactivar el funcionamiento federal y llevar al país a un sistema centralizado y autoritario. Milei firmó en dos años 82 decretos; Cristina Fernández firmó en ocho años 78. 

La situación en los Estados Unidos no se separa mucho de esta descripción, aunque haya mucha gente que siga opinando lo contrario. Hay más de cuarenta millones de estadounidenses que viven en la pobreza; los datos sobre la cantidad de personas que viven en las aceras, las que viven en caravanas, autobuses o en sus propios autos es difícil de compilar; la inflación está desbocada; la salud es de pago y ¿quién la puede pagar? Ahora llegan las elecciones de medio término para Trump y el partido republicano, ¿qué pasará?

Lo más importante es lo que ya está pasando. Violencia brutal contra las protestas, con personas asesinadas a sangre fría; intento de asfixia a los gobernadores opositores de Trump; números salvajes de inflación; recesión económica; pérdida muy sonora de Trump en las elecciones, en 2025, a importantes puestos de gobernador y alcaldes de importantes ciudades. Anuncio de Trump de que todos los presidentes pierden las elecciones de medio término de noviembre. En esta coyuntura, ¿es previsible que el Partido Republicano desautorice o deje caer a Trump? Creo que no es probable, porque ello implicaría que los propios republicanos perderían las elecciones, sus puestos en Washington, su poder y quizá dinero. Fingirán demencia, se diría en Argentina. El Partido Republicano está en la trampa de Trump, en su propia trampa.

Ante los delirios sobre Groenlandia, Europa echó el freno de mano y Trump tuvo de detenerse, al menos por el momento. Con la situación interna de violencia extrema contra las protestas, Trump y Vance están extremándose cada vez más, incluso intentan crear una narrativa de guerra civil. Todo esto muestra que en el Partido Republicano quien manda es Trump, y sus senadores y representantes fingen demencia, por el momento. A diferencia de Argentina, Trump intenta disciplinar no solo el interior de su país, sino al mundo. Acá merece la pena recordar el discurso del primer ministro canadiense sobre la necesidad de alianzas de las potencias medianas, lo que ha surtido efectos solo por su enunciado.

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