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Estados Unidos castiga a Donald Trump: batacazo histórico de los republicanos en las 'midterms'

Los demócratas salen ganadores de las elecciones de mitad de mandato con 54 escaños en el Senado y 255 en la Cámara de Representantes. El presidente norteamericano reconoce su derrota

  • Una imagen reciente de Donald Trump.

Dos años después de perder la Casa Blanca y el control del Congreso, los demócratas han protagonizado una contundente remontada electoral en Estados Unidos. La formación ha recuperado el dominio de las dos cámaras legislativas en unas elecciones de mitad de mandato (las conocidas como midterms) que se han convertido en un serio revés para Donald Trump. El resultado supone un importante cambio en el equilibrio de poder de Washington y condicionará la recta final de la presidencia republicana.

La derrota de los republicanos ha superado las previsiones de buena parte de las encuestas y representa uno de los mayores reveses políticos de Trump. Los votantes han castigado la gestión del presidente y han otorgado a la oposición una mayoría suficiente para fiscalizar su acción de gobierno. El resultado electoral, adelantado durante la campaña como un posible voto de confianza o rechazo al mandatario, ha terminado convirtiéndose en un claro veredicto sobre su presidencia.

Los demócratas conquistan el Senado y la Cámara de Representantes

En la Cámara de Representantes, los demócratas han conseguido una victoria holgada, con 255 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo. La mayoría les permitirá recuperar la capacidad legislativa y reforzar los mecanismos de supervisión sobre la Administración Trump. La oposición consolida así su regreso al principal órgano legislativo de la Cámara Baja después de dos años de dominio republicano.

El vuelco también ha alcanzado al Senado, donde los demócratas han conseguido 54 asientos y han superado ampliamente el umbral de 51 que garantiza la mayoría. La formación ha logrado imponerse en estados tradicionalmente republicanos como Iowa, Ohio, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Kansas, Texas y Maine. Algunas de estas victorias tienen un especial valor simbólico por tratarse de territorios que durante décadas habían permanecido bajo el dominio conservador.

Texas se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la noche electoral. El candidato demócrata James Talarico ha derrotado a Ken Paxton y ha contribuido a que el estado cambie de color político por primera vez en 38 años. También ha resultado vencedora la demócrata Gina Hinojosa en la carrera por la gobernación. En Michigan, Abdul el Sayed ha conseguido un resultado histórico al convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos.

Trump, abierto a negociar con los demócratas

El nuevo escenario político obligará a Donald Trump a afrontar los dos últimos años de su mandato con un Congreso controlado por sus adversarios. La mayoría demócrata tendrá capacidad para bloquear iniciativas legislativas, dificultar la aprobación de determinadas medidas y someter a un mayor escrutinio las decisiones de la Casa Blanca. Pese al golpe electoral, el presidente ha reconocido los resultados y ha manifestado su disposición a trabajar con la nueva mayoría.

En una entrevista en The New York Times, Trump aseguró que está dispuesto a "trabajar" con los demócratas y afirmó estar "totalmente dispuesto a aceptar esos resultados". También expresó su voluntad de alcanzar acuerdos con la oposición: "Esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente lleguemos a algún acuerdo". A continuación, trató de restar trascendencia personal al resultado al señalar: "No lo veo como un golpe contra mí".

Sin embargo, el mandatario no ocultó su sorpresa por la magnitud de la derrota. "Estoy un poco sorprendido. Pensaba que lo haríamos mejor. Hemos tenido grandes actos de campaña. A veces las cosas no salen como uno lo espera", reconoció en declaraciones a Fox News.

Los resultados de estas elecciones, que supone un nuevo equilibrio de fuerzas en Washington, abren interrogantes en Europa sobre cuestiones como los aranceles comerciales y el apoyo a Ucrania, aunque Trump conservará importantes competencias presidenciales en ambos ámbitos.

Dos años después de perder la Casa Blanca y el control del Congreso, los demócratas han protagonizado una contundente remontada electoral en Estados Unidos. La formación ha recuperado el dominio de las dos cámaras legislativas en unas elecciones de mitad de mandato (las conocidas como midterms) que se han convertido en un serio revés para Donald Trump. El resultado supone un importante cambio en el equilibrio de poder de Washington y condicionará la recta final de la presidencia republicana.

La derrota de los republicanos ha superado las previsiones de buena parte de las encuestas y representa uno de los mayores reveses políticos de Trump. Los votantes han castigado la gestión del presidente y han otorgado a la oposición una mayoría suficiente para fiscalizar su acción de gobierno. El resultado electoral, adelantado durante la campaña como un posible voto de confianza o rechazo al mandatario, ha terminado convirtiéndose en un claro veredicto sobre su presidencia.

Los demócratas conquistan el Senado y la Cámara de Representantes

En la Cámara de Representantes, los demócratas han conseguido una victoria holgada, con 255 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo. La mayoría les permitirá recuperar la capacidad legislativa y reforzar los mecanismos de supervisión sobre la Administración Trump. La oposición consolida así su regreso al principal órgano legislativo de la Cámara Baja después de dos años de dominio republicano.

El vuelco también ha alcanzado al Senado, donde los demócratas han conseguido 54 asientos y han superado ampliamente el umbral de 51 que garantiza la mayoría. La formación ha logrado imponerse en estados tradicionalmente republicanos como Iowa, Ohio, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Kansas, Texas y Maine. Algunas de estas victorias tienen un especial valor simbólico por tratarse de territorios que durante décadas habían permanecido bajo el dominio conservador.

Texas se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la noche electoral. El candidato demócrata James Talarico ha derrotado a Ken Paxton y ha contribuido a que el estado cambie de color político por primera vez en 38 años. También ha resultado vencedora la demócrata Gina Hinojosa en la carrera por la gobernación. En Michigan, Abdul el Sayed ha conseguido un resultado histórico al convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos.

Trump, abierto a negociar con los demócratas

El nuevo escenario político obligará a Donald Trump a afrontar los dos últimos años de su mandato con un Congreso controlado por sus adversarios. La mayoría demócrata tendrá capacidad para bloquear iniciativas legislativas, dificultar la aprobación de determinadas medidas y someter a un mayor escrutinio las decisiones de la Casa Blanca. Pese al golpe electoral, el presidente ha reconocido los resultados y ha manifestado su disposición a trabajar con la nueva mayoría.

En una entrevista en The New York Times, Trump aseguró que está dispuesto a "trabajar" con los demócratas y afirmó estar "totalmente dispuesto a aceptar esos resultados". También expresó su voluntad de alcanzar acuerdos con la oposición: "Esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente lleguemos a algún acuerdo". A continuación, trató de restar trascendencia personal al resultado al señalar: "No lo veo como un golpe contra mí".

Sin embargo, el mandatario no ocultó su sorpresa por la magnitud de la derrota. "Estoy un poco sorprendido. Pensaba que lo haríamos mejor. Hemos tenido grandes actos de campaña. A veces las cosas no salen como uno lo espera", reconoció en declaraciones a Fox News.

Los resultados de estas elecciones, que supone un nuevo equilibrio de fuerzas en Washington, abren interrogantes en Europa sobre cuestiones como los aranceles comerciales y el apoyo a Ucrania, aunque Trump conservará importantes competencias presidenciales en ambos ámbitos.

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