La fiscal delegada en Andalucía de Violencia sobre la Mujer, Flor de Torres, ha asegurado en el juicio con jurado contra el novio de Dana Leonte que esta mujer de 30 años, desaparecida en junio de 2019 en Arenas (Málaga), fue asesinada por ser mujer.
La vista comenzó este pasado martes en la Audiencia de Málaga, siete años después de la muerte de la víctima, y un jurado deberá decidir si el único acusado es culpable de acabar con la vida de la madre de su hija.
El procesado, Sergio Ruiz, que se encuentra en libertad tras el pago de una fianza de 8.000 euros en julio de 2020, volvió a defender su inocencia a su llegada a la Ciudad de la Justicia. “Es difícil porque te acusan de una cosa que uno no ha hecho”, dijo a los periodistas, antes de asegurar que afronta la vista con “tranquilidad” y que quienes lo conocen confían en él.
Qué piden las acusaciones en el juicio por la muerte de Dana Leonte
La Fiscalía reclama para Ruiz un total de 17 años de prisión: 15 por un delito de homicidio y dos por un delito contra la integridad moral, por el daño y el sufrimiento causados a la familia al ocultar y hacer desaparecer supuestamente los restos de la joven. Según el Ministerio Público, el acusado la golpeó con un palo y esparció después sus restos, y detrás del crimen estaría la intención de la mujer de poner fin a la relación.
Flor de Torres, especializada en violencia de género desde 2003, aprecia los agravantes de discriminación por razón de género y de parentesco, y pide además que se prive al acusado de la patria potestad sobre su hija. La fiscal solicitó al jurado “sentido común” para que la memoria de la víctima quede restaurada e insistió en que se trata de un caso de violencia de género “basado en un relato de pruebas, pruebas imparciales y objetivas e indiciarias”.
La abogada de la familia, Antonia Barba, sostiene que Ruiz mató a Dana con un palo, la envolvió en un edredón y se deshizo del cadáver. Por ello pide 20 años de prisión por asesinato con los agravantes de género y parentesco, además de su alejamiento de la hija durante 30 años, mientras que la Junta de Andalucía, también personada como acusación, eleva su petición a 22 años de cárcel.
Las acusaciones mantienen que, después de golpearla y dejarla “inconsciente o malherida”, el acusado la metió en su vehículo para trasladar su cuerpo, “siendo desmembrada y esparciendo los restos corporales en diversas zonas”. Los investigadores y la Fiscalía sostienen que la golpeó en la cabeza y la dejó inconsciente o muerta antes de deshacerse del cuerpo.
La defensa, en cambio, pide la libre absolución. Su abogado, Juanjo Moreno, subrayó ante el jurado que “no hay ninguna prueba directa, de cargo, que acredite la responsabilidad de Sergio” y le pidió examinar con rigor la prueba practicada: “no vale señalar con el dedo y acusarlo, les están ocultando la verdad”.
Ante los periodistas, el letrado recordó que “desde el inicio” han mantenido que “no hay ninguna prueba directa que acredite la responsabilidad de Sergio”. “Y eso es lo que vamos a solicitar del jurado, que examinen con todo rigor las pruebas, porque una cosa es lo que se puede inferir y otra cosa es lo que verdaderamente acreditan esas pruebas”, añadió.
Moreno aseguró que afrontan el juicio “con tranquilidad y con mucha confianza en que el jurado pueda determinar la inocencia de Sergio”. También recordó que su cliente está en libertad por decisión de la Audiencia Provincial, “básicamente porque los indicios no tenían la suficiente solidez como para mantener a una persona privada de libertad”.
Aunque estaba previsto que el acusado declarase tras la selección del jurado, finalmente no lo hizo en esta primera sesión. Su abogado pidió que declare en último lugar, cuando el jurado haya escuchado a todos los testigos y examinado las pruebas periciales, y el magistrado presidente lo autorizó; serán los nueve miembros del tribunal popular quienes determinen su responsabilidad.
Una desaparición, un fémur y 36 mensajes de WhatsApp
La desaparición de Dana Leonte se denunció el 12 de junio de 2019. Natural de Vulcan, en la región rumana de Transilvania, había emigrado a España con su familia en 2005, tenía 30 años y era madre de un bebé de siete meses; convivía con Ruiz en una vivienda de Arenas, y fue él quien denunció su desaparición.
El ahora acusado sostuvo entonces que su pareja se había marchado voluntariamente a Rumanía y lo atribuyó a problemas económicos, una versión que la familia de Dana nunca creyó. Para encontrarla se desplegó uno de los mayores operativos de búsqueda que se recuerdan en la Axarquía, sin resultado.
Sus restos no aparecieron hasta tres meses después. El 21 de septiembre de 2019, un perro de caza encontró por casualidad un fémur en el campo y el ADN confirmó que era suyo; hasta el 30 de noviembre se localizaron más restos óseos en la zona, como una tibia, varias costillas y algunas vértebras, aunque no el cráneo, y la familia pudo darles sepultura.
Ruiz estuvo en el punto de mira de los investigadores prácticamente desde el principio. En la vivienda se halló un palo de madera con cabellos de la víctima, considerado el arma del crimen, además de una toalla y un edredón con manchas de sangre, y el hallazgo del fémur, unido a otros elementos como el posicionamiento de su teléfono móvil y esos restos biológicos, llevó a la Guardia Civil a detenerlo.
Otro elemento clave son los 36 mensajes de WhatsApp enviados desde el móvil de Dana tras su desaparición a familiares y conocidos, en los que daba a entender que había huido. Sin embargo, los peritajes lingüísticos de los forenses de las acusaciones concluyen que su estilo y redacción no se corresponden con los de la víctima y sugieren que los escribió el acusado.
El sumario recoge además que la noche de la desaparición Ruiz hizo algunos movimientos “sospechosos”: recogió apresuradamente al bebé, que estaba con la niñera mientras Dana atendía el bar que regentaba, y acudió al establecimiento para llevarse la recaudación del día. El uso de lejía y aguarrás en la vivienda también llamó la atención de los investigadores, ya que podría haber servido para limpiar posibles pruebas.
La fiscal delegada en Andalucía de Violencia sobre la Mujer, Flor de Torres, ha asegurado en el juicio con jurado contra el novio de Dana Leonte que esta mujer de 30 años, desaparecida en junio de 2019 en Arenas (Málaga), fue asesinada por ser mujer.
La vista comenzó este pasado martes en la Audiencia de Málaga, siete años después de la muerte de la víctima, y un jurado deberá decidir si el único acusado es culpable de acabar con la vida de la madre de su hija.
El procesado, Sergio Ruiz, que se encuentra en libertad tras el pago de una fianza de 8.000 euros en julio de 2020, volvió a defender su inocencia a su llegada a la Ciudad de la Justicia. “Es difícil porque te acusan de una cosa que uno no ha hecho”, dijo a los periodistas, antes de asegurar que afronta la vista con “tranquilidad” y que quienes lo conocen confían en él.
Qué piden las acusaciones en el juicio por la muerte de Dana Leonte
La Fiscalía reclama para Ruiz un total de 17 años de prisión: 15 por un delito de homicidio y dos por un delito contra la integridad moral, por el daño y el sufrimiento causados a la familia al ocultar y hacer desaparecer supuestamente los restos de la joven. Según el Ministerio Público, el acusado la golpeó con un palo y esparció después sus restos, y detrás del crimen estaría la intención de la mujer de poner fin a la relación.
Flor de Torres, especializada en violencia de género desde 2003, aprecia los agravantes de discriminación por razón de género y de parentesco, y pide además que se prive al acusado de la patria potestad sobre su hija. La fiscal solicitó al jurado “sentido común” para que la memoria de la víctima quede restaurada e insistió en que se trata de un caso de violencia de género “basado en un relato de pruebas, pruebas imparciales y objetivas e indiciarias”.
La abogada de la familia, Antonia Barba, sostiene que Ruiz mató a Dana con un palo, la envolvió en un edredón y se deshizo del cadáver. Por ello pide 20 años de prisión por asesinato con los agravantes de género y parentesco, además de su alejamiento de la hija durante 30 años, mientras que la Junta de Andalucía, también personada como acusación, eleva su petición a 22 años de cárcel.
Las acusaciones mantienen que, después de golpearla y dejarla “inconsciente o malherida”, el acusado la metió en su vehículo para trasladar su cuerpo, “siendo desmembrada y esparciendo los restos corporales en diversas zonas”. Los investigadores y la Fiscalía sostienen que la golpeó en la cabeza y la dejó inconsciente o muerta antes de deshacerse del cuerpo.
La defensa, en cambio, pide la libre absolución. Su abogado, Juanjo Moreno, subrayó ante el jurado que “no hay ninguna prueba directa, de cargo, que acredite la responsabilidad de Sergio” y le pidió examinar con rigor la prueba practicada: “no vale señalar con el dedo y acusarlo, les están ocultando la verdad”.
Ante los periodistas, el letrado recordó que “desde el inicio” han mantenido que “no hay ninguna prueba directa que acredite la responsabilidad de Sergio”. “Y eso es lo que vamos a solicitar del jurado, que examinen con todo rigor las pruebas, porque una cosa es lo que se puede inferir y otra cosa es lo que verdaderamente acreditan esas pruebas”, añadió.
Moreno aseguró que afrontan el juicio “con tranquilidad y con mucha confianza en que el jurado pueda determinar la inocencia de Sergio”. También recordó que su cliente está en libertad por decisión de la Audiencia Provincial, “básicamente porque los indicios no tenían la suficiente solidez como para mantener a una persona privada de libertad”.
Aunque estaba previsto que el acusado declarase tras la selección del jurado, finalmente no lo hizo en esta primera sesión. Su abogado pidió que declare en último lugar, cuando el jurado haya escuchado a todos los testigos y examinado las pruebas periciales, y el magistrado presidente lo autorizó; serán los nueve miembros del tribunal popular quienes determinen su responsabilidad.
Una desaparición, un fémur y 36 mensajes de WhatsApp
La desaparición de Dana Leonte se denunció el 12 de junio de 2019. Natural de Vulcan, en la región rumana de Transilvania, había emigrado a España con su familia en 2005, tenía 30 años y era madre de un bebé de siete meses; convivía con Ruiz en una vivienda de Arenas, y fue él quien denunció su desaparición.
El ahora acusado sostuvo entonces que su pareja se había marchado voluntariamente a Rumanía y lo atribuyó a problemas económicos, una versión que la familia de Dana nunca creyó. Para encontrarla se desplegó uno de los mayores operativos de búsqueda que se recuerdan en la Axarquía, sin resultado.
Sus restos no aparecieron hasta tres meses después. El 21 de septiembre de 2019, un perro de caza encontró por casualidad un fémur en el campo y el ADN confirmó que era suyo; hasta el 30 de noviembre se localizaron más restos óseos en la zona, como una tibia, varias costillas y algunas vértebras, aunque no el cráneo, y la familia pudo darles sepultura.
Ruiz estuvo en el punto de mira de los investigadores prácticamente desde el principio. En la vivienda se halló un palo de madera con cabellos de la víctima, considerado el arma del crimen, además de una toalla y un edredón con manchas de sangre, y el hallazgo del fémur, unido a otros elementos como el posicionamiento de su teléfono móvil y esos restos biológicos, llevó a la Guardia Civil a detenerlo.
Otro elemento clave son los 36 mensajes de WhatsApp enviados desde el móvil de Dana tras su desaparición a familiares y conocidos, en los que daba a entender que había huido. Sin embargo, los peritajes lingüísticos de los forenses de las acusaciones concluyen que su estilo y redacción no se corresponden con los de la víctima y sugieren que los escribió el acusado.
El sumario recoge además que la noche de la desaparición Ruiz hizo algunos movimientos “sospechosos”: recogió apresuradamente al bebé, que estaba con la niñera mientras Dana atendía el bar que regentaba, y acudió al establecimiento para llevarse la recaudación del día. El uso de lejía y aguarrás en la vivienda también llamó la atención de los investigadores, ya que podría haber servido para limpiar posibles pruebas.
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