La América de Trump: la que vuelve a la Luna y quiere mandar a Irán "a la Edad de Piedra"

El triunfalismo –lógico, por otra parte– por el éxito del lanzamiento del cohete espacial Artemis II, no hace que los estadounidenses se olviden de que desde el inicio de la guerra pagan un tercio más por la gasolina

Astronautas del Artemis II.
02 de abril de 2026 a las 19:49h

Estados Unidos ha decidido volver a la Luna con el lanzamiento del cohete tripulado Artemis II. Aunque esta vez no se va a alunizar, la idea es que abra el camino para que lo hagan próximas misiones.

El caso es que cincuenta años después, los seres humanos regresan a la Luna y, ciertamente, la aventura se está viviendo como en los tiempos de los míticos Apolo. Mientras TVE nos lo cuenta destacando rápidamente que se trata de una misión inclusiva –al borde del ridículo con este tema: ya estamos viendo que en la tripulación hay un señor de raza negra y una señora, a falta de saber los gustos sexuales de cualquiera de los cuatro astronautas–, Donald Trump no perdía comba y en una nueva intervención disparatada lo mismo reiteraba que iba a machacar Irán, país al que está dispuesto a enviar “a la Edad de Piedra”, en sus propias palabras, que aprovechaba el exitoso despegue de la nave para decir que “estamos ganando en el espacio, en la Tierra (cabe suponer que se refiere, por ahora, a Venezuela e Irán) y en todas partes”, declaración esta última, la de "ganar en todas partes", que puede que no sea tan baladí como parece.

Un momento del despegue de Artemis II.

Hay distintos medios americanos que están planteando que se haga un seguimiento –al parecer sería terriblemente complicado– sobre las subidas y bajadas en la bolsa y en el mercado del petróleo al hilo de sus declaraciones desde que dio comienzo la nueva guerra de Oriente Medio. El otro día, varios medios americanos, entre ellos Financial Times, recogían la existencia una secuencia de movimientos sospechosos antes de sus declaraciones y la existencia de una operación que arrojó unos beneficios de millones de dólares, con la sospecha de que alguien –¿pero quién?– podía tener información privilegiada sobre lo que iba a decir el presidente.

El proceso es de manual, lo hemos visto esta misma semana: Trump dice que la guerra va a durar poco, “dos o tres semanas”, y sube la bolsa y baja el petróleo; Trump dice que la guerra va a durar poco, aunque le añade la coletilla “pero antes bombardearé Teherán y mandaré a la Edad de Piedra a Irán” y se da el proceso inverso, con el dinero cambiando de manos. 

Volviendo a Artemis II, Estados Unidos está vendido que “aquí comienza la próxima era de la exploración espacial” o “se inicia la carrera lunar del siglo XXI”, frases que la prensa, al menos la occidental, en general bastante aburrida de Trump, sus bravatas y sus incoherencias, ha corrido a ‘comprar’ para, al menos, hablar de otras cosas… aunque termine asomando la patita el inefable presidente de los Estados Unidos y su “dominio del espacio”.

Antes que China

No vamos a entrar en estas líneas a hablar del efecto ‘placebo’ que una noticia de este tipo pueda tener en la opinión pública estadounidense, que está bastante enfadada porque su país está en una guerra que nadie ha explicado suficientemente y, sobre todo, porque está pagando un tercio más por el combustible debido precisamente al conflicto, en un país con graves carencias en cuanto a transporte público para el día a día, muchas veces con enormes distancias, lo que hace que en muchos estados, sobre todo en el mundo rural el coche sea imprescindible. Lo que sí vamos a recordar es que China tiene prevista una misión similar para dentro de unos meses y que, está claro, Estados Unidos ha forzado, una vez más, por ser el primero y seguir demostrando que sigue siendo, pese a todo, la primera potencia mundial.

Sobre el autor

Carlos Piedras

Ver biografía