La precariedad del profesorado interino en Andalucía vuelve a situarse en el centro del debate educativo. El próximo 31 de enero, a las 12.00 horas, Sevilla acogerá una manifestación de docentes interinos y aspirantes convocada por el Sindicato Andaluz de Docentes Interinos y Aspirantes (Sadia) para denunciar lo que consideran un uso abusivo y continuado de la temporalidad y para exigir una estabilidad laboral real.
Según expone el sindicato, durante décadas la Administración educativa andaluza ha sostenido el sistema público recurriendo a personal temporal para cubrir necesidades estructurales. Sin embargo, lejos de corregir esta situación, en los últimos años se han implantado procesos selectivos continuos que, a juicio del colectivo, no estabilizan a las personas, sino únicamente a las plazas. El resultado: miles de docentes con años de servicio quedan fuera del sistema tras cada convocatoria.
Uno de los principales focos de malestar es la nueva convocatoria de oposiciones prevista para junio, que Sadia califica como una “falsa solución” al problema de la temporalidad. A ello se suma la descoordinación con otras comunidades autónomas, un factor que, según denuncian, incrementa la inestabilidad, genera desigualdad y profundiza en la precarización del profesorado.
Desde el sindicato subrayan que estas decisiones se toman sin valorar adecuadamente la experiencia acumulada, contraviniendo además la normativa europea, que exige medidas efectivas frente al abuso de la temporalidad y no una sucesión interminable de oposiciones. Estos procesos, añaden, han provocado un colapso de las bolsas de trabajo, con sustituciones cada vez más cortas y centros educativos sobrecargados, altas ratios de alumnado y una burocracia que impacta directamente en la calidad educativa.
La protesta del 31 de enero pretende ser también un llamamiento a la unidad del colectivo docente. Interinos, aspirantes y funcionarios, insisten, “no son realidades enfrentadas”. Durante la movilización se leerá un manifiesto que resume el sentir del profesorado: “Centros saturados, con unas ratios de alumnado desproporcionadas, incompatibles con una atención educativa de calidad, profesionales exhaustos y una sobrecarga burocrática asfixiante que roba tiempo, energía y sentido a la labor docente”.
El presidente de Sadia, Javier Hernández, ha explicado a lavozdelsur.es que una de las principales reivindicaciones del colectivo es la estabilidad laboral, en línea con las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En sus declaraciones, Hernández critica que la Junta de Andalucía haya optado por los procesos de oposición como respuesta al abuso de la temporalidad, una medida que, a su juicio, “no está solucionando nada, porque se están estabilizando plazas y no a las personas”. El resultado directo de esta política, advierte, es que “miles de docentes interinos con años de tiempo de servicio se están quedando en la calle”, abocados a una precariedad laboral que no habían sufrido hasta ahora.
Hernández añade que desde el sindicato también reclaman la bajada de ratios como parte de la solución. “Reducir el número de alumnos por aula mejora la calidad educativa, permite una atención más individualizada y, además, incrementa el número de docentes necesarios, por lo que es completamente compatible con la estabilidad laboral”, explica. En relación con el personal aspirante, el presidente de SADIA denuncia la injusticia del sistema actual de bolsas y oposiciones y defiende el mantenimiento de la nota de convocatorias anteriores. Según señala, quienes no han podido trabajar debido al colapso de las bolsas “se ven obligados a aprobar cada nuevo proceso selectivo”, ya que suspender uno solo puede relegarlos al final de la bolsa, incluso aunque en la oposición anterior hubieran obtenido “un diez”. Una situación que, recalca, genera más desigualdad y alimenta un sistema que sigue castigando tanto a interinos como a aspirantes.
Elena, una de las docentes afectadas
Entre las voces que ejemplifican esta situación está la de Elena Traverso, docente interina con más de cinco años de servicio. Ha aprobado dos veces oposiciones y, aun así, se encuentra en paro desde septiembre. Su especialidad ha sido una de las más afectadas por las últimas convocatorias, con una oferta masiva de plazas que, según explica, ha “tapado” las bolsas de trabajo. Elena denuncia sustituciones de apenas días, desplazamientos forzosos sin posibilidad de conciliación y la imposibilidad de rechazar destinos lejanos sin ser expulsada de la bolsa.
“Somos como pañuelos de usar y tirar”, resume a este medio. A sus 44 años, con dos hijas pequeñas, relata el desgaste de estudiar oposiciones de forma continua, depender de procesos que considera subjetivos y ver cómo la experiencia y la antigüedad no cuentan. “Estabilizan las plazas, no a las personas”, lamenta, recordando que muchos interinos llevan más de tres años encadenando contratos con la misma administración, una situación que ya ha sido denunciada por posible abuso de temporalidad.
Esaú volverá a presentarse a las oposiciones
A su voz se une la de Esaú, profesor interino de Secundaria en la especialidad de Informática, cuya trayectoria refleja otra de las caras más duras de la precariedad docente. Natural de Extremadura, ha desarrollado gran parte de su vida académica y profesional en Andalucía. Estudió en la Universidad de Málaga y lleva años trabajando en Algeciras, una zona donde, según explica, muchos funcionarios de carrera “no quieren ni pisar” por la complejidad del alumnado y el contexto social. Esa realidad ha sido sostenida durante años, subraya, gracias al trabajo de los interinos, que han cubierto destinos que otros rechazan.
Esaú relata a este medio que, aunque en su caso ha logrado cierta estabilidad al vivir de alquiler con su familia en la zona, muchos compañeros no corren la misma suerte. Denuncia que durante años apenas se convocaron plazas en su especialidad —“tres, ocho plazas para miles de candidatos”— y que ahora las administraciones han reaccionado “a toda prisa” con convocatorias masivas para cumplir formalmente con Europa, pero sin tener en cuenta a los interinos de mayor edad, muchos de ellos con más de veinte años de servicio. “Ya no puedes estudiar igual con cincuenta años que con veintitantos”, explica, recordando que el examen no mide experiencia, sino capacidad de competir en desigualdad de condiciones frente a aspirantes más jóvenes y sin cargas familiares.
Con 48 años, una hija pequeña con una enfermedad genética rara y responsabilidades familiares, el docente afirma que se ve obligado a seguir presentándose a oposiciones “porque a la Junta de Andalucía le ha dado la gana”, en lugar de aplicar de forma efectiva la Directiva 1999/70 de la Unión Europea contra el abuso de la temporalidad. A su juicio, España ha trasladado esa directiva al ámbito privado, pero no al público, optando por “parches”. “Europa decía que había que estabilizar a los trabajadores, no a las plazas”, insiste.
El docente también critica duramente los concursos de méritos, donde considera que se ha primado la acumulación de másteres genéricos frente a la experiencia real en el aula. “No puede valer lo mismo un máster cualquiera que veinte años de trabajo”, denuncia, señalando que muchos interinos con una larga trayectoria han quedado fuera mientras otros, con poca o ninguna experiencia, han logrado estabilizar. Para Esau, lo que está ocurriendo es una auténtica “purga de trabajadores”, sin empatía por parte de la Administración y con un impacto humano enorme.
