La Bolsa de Madrid abría la sesión de este jueves 30 de abril con unas pérdidas tremendas, con el índice bursátil español, el IBEX, rozando un 6% de descenso (marcaba -5,88% en la apertura), que en algunos momentos del comienzo de la sesión llegaría a confirmarse. Se trataba de un dato muy, muy malo... es cierto que, desde el inicio del nuevo conflicto de Oriente Medio, hace ya dos meses, la volatilidad se ha instalado en los mercados, es cierto que los principales índices europeos (CAC-40 de París, DAX de Frankfrut) cedían al inicio de las cotizaciones en torno al 1%, y es cierto también que el barril de petróleo Brent ha estado en algún momento de la mañana por encima de los 125 dólares... es decir había un contexto, un cúmulo de situaciones que anticipaban que el jueves, por qué no, fuera una jornada de pérdidas en la bolsa española, pero no había nada, absolutamente nada especial que justificara que el IBEX bajara un 6%.
Las agencias y los medios digitales comenzaron ya de mañana a publicar informaciones en las que se recogía este hecho, se hablaba del contexto, pero nadie parecía reparar en que la mayoría de los principales valores del IBEX, caso de Repsol (+0,8%), Telefónica (+0,4) o Endesa (+0,3%) estaban en verde y que, si bien es cierto que había algunos otros como Santander (-3,8%) o Arcelormittal (-3,4%) que en ese momento registraban importantes pérdidas, en ningún caso se aproximaban siquiera a ese 6%. Fue en los foros de inversores donde comenzó a hablarse del asunto, de la imposibilidad manifiesta de que el IBEX pudiese estar en -6%, cuando buena parte de los valores de peso del IBEX estaban en positivo y, en efecto, los que estaban en pérdidas se quedaban a la mitad de camino (el Santander, con todo, era una excepción, ya que vivía jornada de ex-cupón, de liberación del dividendo a abonar los próximos días entre los accionistas, lo que suele ser jornada de pérdidas en todos los valores).
Una bajada a los 16.600 puntos que no era tal
De hecho, el IBEX llegó a estar en 16.600 puntos según los datos que aportaba el explotador de la Bolsa de Madrid, BME, mientras que los accionistas acudían a otros proveedores de información no oficiales y veían como el índice real en ese momento estaba en unos 17.500 puntos, mucho más cerca del dato correcto.
Una hora después de la apertura, BME explicaba que se trataba de una caída ficticia, que se había producido "un fallo técnico" que había distorsionado el cálculo del IBEX y que se ha abierto una investigación para llegar hasta el fondo de lo ocurrido. Tras la 'reparación', sobre las 10.20 horas de la mañana, el IBEX reconocía unas pérdidas del 3% y la tranquilidad comenzaba a volver a los mercados. Ese 3% fue bastante transitorio, ya que hay que tener en cuenta que lo que pintaba como el peor día en la Bolsa de Madrid en años terminaba siendo una buena jornada bursátil, con un avance del 0,78% y el IBEX en 17.781 puntos.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) podría abrir una investigación y, por lo pronto, ha solicitado explicaciones a BME por esta caída ficticia que ha provocado momentos de confusión e incluso pánico en la bolsa española.
Poca cultura financiera
España es un país con muy poca cultura financiera entre sus habitantes. Es todavía muy común escuchar expresiones tipo "la bolsa es para los ricos", cuando muchas veces los ciudadanos no reparan en que la bolsa –sí, eso que pone 'renta variable'– está presente en productos financieros y/o de ahorro muy comunes, caso de los fondos de inversión o planes de pensiones, por eso tiene todo el sentido que la CNMV abra una investigación porque han podido cambiar de manos acciones por valor de millones de euros a partir de un índice que fue ficticio durante hora y viente minutos.


