El campo gaditano, al límite: miles de hectáreas anegadas y meses para intentar recuperarse

La organización agraria cifra en miles de hectáreas las superficies afectadas y avisa de que la recuperación del campo gaditano llevará meses tras las lluvias, inundaciones y vientos extremos

Un campo anegado junto al Guadalete, una de las incidencias del temporal Jana
Un campo anegado junto al Guadalete, una de las incidencias del temporal Jana JUAN CARLOS TORO
07 de febrero de 2026 a las 10:03h

La provincia de Cádiz se ha convertido en la “zona cero” de la catástrofe climática que golpea al campo andaluz. Así lo advierte COAG Cádiz, que alerta de los daños desastrosos provocados por la cadena de borrascas que azota Andalucía desde el pasado mes de enero y cuyo epicentro más grave se localiza en el territorio gaditano.

La organización agraria describe un escenario marcado por lluvias incesantes durante semanas, vientos huracanados, ríos desbordados, embalses llenos y en proceso de desembalse, así como una elevación del nivel freático en numerosas zonas. Todo ello ha derivado en inundaciones masivas, destrozos generalizados y una parálisis total de la actividad agraria.

Aunque la valoración de daños es todavía aproximada —ya que los temporales no dan tregua y la situación podría empeorar con la llegada de nuevas borrascas—, COAG Cádiz cifra ya en miles de hectáreas las superficies agrícolas afectadas en las distintas comarcas. Los efectos se traducen en cultivos bajo el agua, invernaderos destrozados, árboles arrancados por el viento, ganado enfermando y muriendo, y accesos a explotaciones completamente cortados, lo que impide recolectar, sembrar o incluso acceder a las fincas.

Una provincia anegada por comarcas

En la Vega del Guadalete, las inundaciones alcanzan toda la ribera y afectan gravemente a hortícolas al aire libre, muchos de ellos listos para recolectar o con toda la inversión ya realizada. También se ven perjudicados cítricos, olivar y aguacate, todos ellos bajo el agua, “ya que el río se lo ha tragado todo”, según advierte la organización.

La Costa Noroeste presenta una situación igualmente dantesca. En zonas como Chipiona, Sanlúcar y Montealgaida, los campos permanecen completamente encharcados y se han convertido prácticamente en una marisma. No se puede ni recoger ni sembrar, y los cultivos se están perdiendo directamente en el terreno.

En estas áreas se ven afectados hortícolas al aire libre como patatas, zanahorias, puerros o guisantes, así como cultivos en invernadero como calabacín, sandía, melón, pimiento o berenjena. También ha sido especialmente grave el daño a la flor cortada. A ello se suman los destrozos causados por los vientos huracanados del pasado 29 de enero, que provocaron importantes daños en invernaderos de Sanlúcar y Chipiona.

En el Campo de Gibraltar, los perjuicios se concentran en cítricos y aguacate, con pérdidas directas de cosecha y arranque de árboles debido al fuerte viento. Mientras, en la Sierra de Cádiz, el olivar se ha visto seriamente afectado, hasta el punto de dar por finalizada la campaña antes de tiempo por la imposibilidad de acceder a la recogida de la aceituna, que ha caído al suelo enfangado y ha quedado inservible.

COAG Cádiz subraya además la pérdida de cultivos herbáceos en las zonas más bajas de las parcelas, unas pérdidas que se suman a todo lo que no se ha podido sembrar a causa de las lluvias persistentes.

Ganadería en crisis y pérdidas que se alargan

La ganadería gaditana atraviesa igualmente una situación crítica. La persistencia de las lluvias, la humedad y el frío está provocando un aumento de la mortandad, una bajada de la producción y problemas sanitarios y de manejo, agravando aún más la situación del sector.

La organización agraria alerta también del lucro cesante que esta catástrofe va a suponer a medio plazo. Aunque deje de llover, el agua tardará mucho en retirarse debido a los continuos aportes de los ríos y a la saturación del suelo. En muchas zonas, advierten, no se podrá entrar al campo en más de un mes, lo que compromete seriamente la siembra de cultivos de primavera.

Entre los cultivos amenazados se encuentran hortícolas como pimiento, tomate y cebolla, así como algodón, maíz o girasol, cuya implantación quedaría seriamente afectada si no se puede acceder a las parcelas en las próximas semanas.

“Se han juntado todos los elementos en una tormenta perfecta para el campo gaditano. Las pérdidas son incalculables y los agricultores van a necesitar meses para volver a la normalidad, si es que pueden hacerlo”, advierte Miguel Pérez, secretario provincial de COAG Cádiz. Por todo ello, la organización reclama que “el espíritu de colaboración demostrado en las inundaciones se traslade ahora a las ayudas al sector agrario, con una implicación directa y coordinada del Ministerio de Agricultura, la Junta de Andalucía y la Diputación de Cádiz”. Una llamada urgente para evitar, concluyen, el abandono de explotaciones y la ruina del campo gaditano.

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