Un año de cárcel a un sargento por humillar sexualmente a una soldado delante de sus compañeros

El Tribunal Supremo ha dado un paso firme contra el acoso y la humillación en el seno de las Fuerzas Armadas al ratificar la condena de un año de cárcel impuesta a un sargento del Ejército de Tierra

03 de abril de 2026 a las 22:34h
Soldados del Ejército, en una imagen de archivo.
Soldados del Ejército, en una imagen de archivo. MANUEL LORENZO / EFE

El Tribunal Supremo ha dado un paso firme contra el acoso y la humillación en el seno de las Fuerzas Armadas al ratificar la condena de un año de cárcel impuesta a un sargento del Ejército de Tierra que profirió comentarios «objetivamente ofensivos y vejatorios» contra una soldado bajo su mando, y lo hizo en presencia de otros compañeros. La sentencia, que ahora confirma en su integridad la Sala de lo Militar del Alto Tribunal, también incluye la suspensión de empleo durante ese mismo período.

El tribunal que juzgó inicialmente al sargento, en octubre del año pasado, ya había dejado claro que sus palabras causaron a la víctima «humillación y vergüenza pública», dañando gravemente su «dignidad, fama y estima». Una valoración que el Supremo comparte plenamente y que califica de «oportunas y obligadas», al tiempo que describe los comentarios como de «carácter objetivamente ultrajante».

El origen del conflicto: un 'sticker' con la cara de la soldado mascando

Los hechos se remontan al período comprendido entre 2020 y 2021, cuando un primer incidente marcó el inicio de una situación que acabaría en los tribunales. Según consta en la sentencia, varios compañeros se enviaron un 'sticker' o emoticono elaborado a partir de una fotografía de la soldado en la que aparecía masticando el almuerzo, algo que, según declaró ella misma, no le «hizo ninguna gracia».

No llegó a acreditarse quién fue el autor de aquel montaje, aunque la víctima vio al sargento fotografiando a la tropa con su móvil. El asunto terminó en manos del capitán, quien ordenó a todos los implicados que borraran la imagen. Sin embargo, lejos de zanjar el conflicto, aquel episodio fue solo el preludio de lo que estaba por venir.

"Sube al camión que tus compañeros te van a hacer un bukake"

Meses después de aquel primer incidente, al finalizar un ejercicio de tiro, el sargento esperó a que solo quedara la soldado por subir al camión para dirigirse a ella en voz alta y delante de otros militares con las siguientes palabras: «sube al camión que tus compañeros te van a hacer un bukake». Una frase que la sentencia de instancia calificó de «cosificación evidente» y en la que, según los jueces, «no parece que la dignidad de la mujer esté en primer plano, más al contrario».

No fue un hecho aislado. En abril de 2021, con motivo de un corte de pelo de la soldado, el sargento volvió a humillarla públicamente preguntándole, también ante otros efectivos, «si se había vuelto lesbiana y si ahora utilizaba los penes de goma». El acusado intentó justificarse alegando que el corte le había generado dudas sobre si era o no reglamentario, un argumento que el tribunal rechazó de plano: «No es cierto», le respondió con contundencia en su resolución, censurando que el sargento hubiera cuestionado de forma «gratuita» e innecesaria la orientación sexual de su subordinada.

El Supremo avala ahora esa lectura y condena al sargento por dos delitos de abuso de autoridad en su modalidad de injurias a un subordinado, rechazando así el recurso que él mismo había interpuesto con la esperanza de revertir o reducir la pena. Los magistrados no solo no han rebajado el castigo, sino que han respaldado íntegramente el razonamiento del tribunal militar que lo juzgó en primera instancia.

La sentencia supone un mensaje claro sobre los límites que ningún mando puede cruzar en el ámbito castrense, independientemente del rango o la situación. Los comentarios con «evidente connotación sexual», calificados de «incontestablemente» graves y descritos como hostiles y humillantes, no encuentran amparo en ninguna circunstancia, ni siquiera cuando el acusado intenta revestirlos de una supuesta preocupación reglamentaria. La soldado, que soportó estas situaciones durante meses, ve así reconocido el daño sufrido ante la más alta instancia judicial militar del país.

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F. Jiménez

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