La campaña del aceite de oliva ha cerrado en España con aproximadamente un 9% menos de producción que el año anterior. Según los datos (en realidad se trata de estimaciones avanzadas) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la cosecha de aceite ascenderá a 1.295.000 toneladas, un dato que contrasta con las 1.419.000 toneladas del año 2025. Después de cuatro años de sequía, dicha cosecha fue considerada como aceptable –tampoco hablamos de que fuera un 'cosechón', aunque vino a normalizar los precios– y la previsiones para esta campaña eran aceptales... hasta que llegó el tren invernal de borrascas.
Las primeras previsiones del MAPA, en otoño, apuntaban ya a una producción de 1,37 millones de toneladas (que hubiera sido un 6% menos que el año anterior), pero las persistentes lluvias, acompañadas de fuertes ráfagas de viento entre los meses de diciembre y febrero, tiraron en algunas zonas de España buena parte de la producción de aceituna al suelo y luego el encharcamiento del terreno impidió que esa aceituna pudiera recogerse en tiempo, así que buena parte de la que podía salvarse terminó por pudrirse. Las provincias productoras más afectadas por las inclemencias meteorológicas han sido Jaén, Ciudad Real, Albacete, Badajoz, Cuenca y Alicante.
Las 125.000 toneladas de aceite en que ha decrecido la producción (son 77.0000 toneladas menos de las previstas) tendrán, más pronto que tarde, consecuencias en el precio final de la botella, ya que todo el sector espera que se produzca un incremento de los precios en los lineales de los comercios. De hecho, en las últimas semanas se han producido ya algunos movimientos al alza como todo consumidor ha podido ver en los precios marcados en las estanterías, con subidas que han vuelto a colocar el litro entre los 7 y los 8,5 euros en la categoría reina, 'aceite de oliva virgen extra' (AOVE).
En origen, ciñéndonos a Andalucía, según los datos que maneja Infaoliva, los precios de las distintas categorías de aceite son las siguientes: aceite de oliva virgen 3,56 euros; AOVE 4 euros y, por último, aceite de oliva lampante 3,25 euros. Los datos que maneja la Consejería de Agricultura son ligeramente superiores, ya que sitúan el aceite de oliva virgen en 3,7 euros; el AOVE en 4,50 y el lampante en 3,2 euros.
Aparte de la mala cosecha, está habiendo también movimientos especulativos –tampoco ayuda el conflicto en Oriente Medio–, ya que hay que tener en cuenta que el aceite que hoy se puede adquirir en los comercios no es el de esta campaña, es aceite de la anterior que puede darse el caso que lleve incluso meses embotellado, en definitiva, un aceite totalmente ajeno en su producción y embotellado tanto al mal tiempo invernal como al estadillo de la guerra en Irán y Líbano.
España es líder mundial de la producción de aceite de oliva, ya que es suya cerca de la mitad de la producción mundial (datos de 2025, con una producción nacional de 1,4 millones de toneladas). España concentra dos tercios de la producción de la Unión Europea (UE), pese a que también hay importantes productores como Italia y Portugal. Los cinco principales mercados del aceite español son Italia (a veces para reexportar); Estados Unidos, con unas ventas que en 2024 alcanzaron los 1.000 millones de euros, aunque desde agosto de 2025 tiene que hacer frente a unos aranceles del 15%; Portugal, Francia y China, un mercado al alza en el que el aceite español tiene apenas competencia.
