Los Gabrieles es una mítica taberna del centro de Madrid, en el barrio de las Letras que, después de más de veinte años cerrada (2003), está a punto de volver a abrir sus puertas. Probablemente lo haga el próximo sábado, 18 de abril. Desde que se inauguró, allá por el 1907, Los Gabrieles ha sido un poco de todo: restaurante popular, colmao, tablao, restaurante de inspiración andaluza, burdel descarao, bar (tangencial) de la Movida madrileña... Los Gabrieles, al comienzo estaba en la calle Visitación (hoy Manuel Fernández y González) y años después se trasladó a un local muy cercano, Echegaray 17, donde se convirtió en un auténtico clásico de la hostelería de la capital.
Los Gabrieles es un sitio curioso desde su propio nombre. No se trata, digamos, de que padre e hijo con ese nombre decidieran a su vez dárselo a una taberna, qué va: los 'gabrieles' era un modismo madrileño de la época para referirse a los garbanzos, los garbanzos ya cocinados, los del cocido. Durante décadas, Los Gabrieles fue uno de los templos para la gente que salía de noche en Madrid (tanto de la monarquía como de la república, la dictadura y luego la democracia) y sus paredes –incluidas las habitaciones secretas que tenía el sótano– acogieron a lo más granado de su tiempo, caso del rey Alfonso XIII, el torero Manolete o la actriz Ava Gardner y más recientemente Pedro Almodóvar o Javier Bardem, que incluso trabajó en el local siendo muy joven. Por allí pasaron para amenizar la vida de estos y de otros cientos de personajes La Niña de los Peines, Antonio Chacón... sin duda, a lo largo de buena parte de su vida, el flamenco ha sido parte fundamental de Los Gabrieles.

Bueno, y a todo esto, ¿qué tienen Los Gabrieles, qué le hace ser un sitio especial si le estamos echando un vistazo desde Jerez? Pues probablemente la mejor colección de azulejos de España si hablamos de la hostelería. Muchos de esos azulejos están vinculados a las bodegas del Marco de Jerez y otras empresas señeras de Andalucía (caso de Sánchez Romero Carvajal). Fue poco después de su apertura, en los años 20 y 30, cuando comenzó a sumar azulejos, algo que siguió haciendo en la posguerra, hasta el punto de que se puede decir que se trata de un local (la parte clásica) que está prácticamente alicatado... de hecho, es común oír hablar de este local como la 'capilla sixtina' de la azulejería en España.
Los azulejos de esqueletomaquias del jerezano Ragel a partir de sus bocetos son impresionantes
En Los Gabrieles tienen azulejo propio bodegas de Jerez, El Puerto y Sanlúcar, algunas desaparecidas o 'evolucionadas' y otras que han pervivido hasta nuestros días, caso de Sánchez Romate, Pedro Domecq, Marqués del Mérito, Hidalgo, Osborne, Delgado Zuleta o Rainera Pérez Marín, entre otras. Se trata de azulejos promocionales, claro está, en los que se reproducen escenas pintorescas de la vida en Andalucía, estampas taurinas e incluso literarias. Si todo es digno de destacar –este cronista ha estado, si no frecuentemente, sí diez o doce veces en este local, sobre todo en los 90–, tal vez convendría detenerse un momento y citar la obra que hay de Carlos González Ragel y sus esqueletomaquias, ya que el artista jerezano es autor de los bocetos de los azulejos que hay en sus paredes con sus característicos esqueletos. Estar en Los Gabrieles era en su tiempo cuestión de prestigio y las bodegas pagaban gustosas estos azulejos. En consonancia, el vino de Jerez ha estado presente en buena parte de las épocas de Los Gabrieles, sobre todo en las que su propuesta ha estado más ligada a Andalucía y al flamenco.
Cierre, rehabilitación y reapertura
Los Gabrieles cerró en 2003, entre otras razones por el mal estado en el que se hallaba el edificio en que se encuentra. Tras una rehabilitación complicada, que incluso afectó a los azulejos, que fueron arrancados –aquí no hay acuerdo de si fue para su preservación o porque inicialmente no se les dio más valor por parte de la propiedad de ese momento– y ahora, debidamente catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC), han vuelto, aunque, por ejemplo, no estará el que había en la fachada y que la hacía tan característica a todos los que simplemente pasaban por delante.
¿Y cuál va a ser la oferta de Los Gabrieles en esta nueva época? Pues va a ser triple. Según explica en El País su nuevo director, Koke Riera, habrá tres ambientes diferenciados, uno en cada planta. En la planta de la calle estará propiamente la taberna, con una oferta de tapeo y vinos; en sus míticos sótanos sube la propuesta culinaria para albergar un restaurante como tal y, en la primera planta, se pretende recuperar una oferta musical con el flamenco y el jazz como protagonistas. Y algo de picar, claro está...


