La paradoja de los productores de cerveza artesanal: aumenta el consumo, pero no pueden producir

Francisco Galán, de 15&30, e Irene Roldós, de Destraperlo, cuentan cómo se están sobreponiendo al varapalo de la crisis del coronavirus, que coincide con el comienzo de su temporada alta

Marianna, una trabajadora de Destraperlo, y Francisco Galán, de 15&30.
Marianna, una trabajadora de Destraperlo, y Francisco Galán, de 15&30.

El consumo de cerveza en España aumentó un 78% durante la primera semana de confinamiento. Con el paso de los días, se ha rebajado ese incremento, pero sigue al alza. Eso sí, la cerveza industrial. La artesanal está encontrando más dificultades para seguir con su cuota de mercado, principalmente porque se vende sobre todo en bares y restaurantes, que llevan un mes cerrados. “Son productos que no son de primera necesidad, son más como un capricho, para ocasiones especiales”, dice Francisco Galán, uno de los fundadores de 15&30, una cerveza que fermenta en botas de sherry.

¿Cómo están soportando esta crisis las marcas de cerveza artesanal? “El 90% de las ventas se realizaban en hostelería, así que imagínate”, responde Galán, quien cuenta que apenas están produciendo porque, además, sus distribuidores “están cerrados”. Irene Roldós, de Destraperlo, señala que la marca jerezana sigue vendiendo cerveza a particulares, pero tampoco pueden acceder a los productos con los que fabrican su cerveza. “No podemos abastecernos de muchas maltas que vienen de Bélgica y lúpulos que llegan también de fuera, por lo que hace imposible que podamos fabricar”, relata Roldós.

“Esto no tiene que parar”. La frase se puede leer en las redes sociales de la cerveza artesanal 15&30, nacida hace ahora tres años, y que en estas semanas tenía previsto lanzar una nueva línea de productos, que de momento se ha paralizado. “Estamos trabajando en la marca Duela, que ampliaba nuestra gama de cervezas, pero se ha quedado parado”, lamenta Galán, quien espera retomar pronto el proyecto. Los empleados de 15&30 se han acogido a un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) y están bajo mínimos. “No tenemos trabajo para todos”, cuenta.

Destraperlo también ha tenido que realizar un ERTE, y mantiene a una empleada para atender el teléfono y los pedidos particulares que reciben. “Mediante WhatsApp les hacemos llegar la cerveza por los cauces que tenemos habilitados”, relata Irene Roldós. “El estado de alarma ha capado a todos los restaurantes y bares, o sea, a todos nuestros clientes y hemos tenido que hacer un ERTE por causa de fuerza mayor”, añade. Además, Destraperlo añadió a finales de 2019 una nueva línea de trabajo, la distribución de cervezas artesanas nacionales e internacionales. “Esto significa que hemos tenido que hacer un desembolso importante en cerveza que ahora mismo están en la nave pendiente de que se retome la vida con normalidad”, relata Roldós.

“Tengo claro que la hostelería no arrancará de golpe, será poco a poco, con medidas de separación y reducción de aforo, imagino”, señala Francisco Galán. “Somos una empresa de la rama de alimentación, no tenemos por qué parar, pero no tenemos mercado”, cuenta uno de los impulsores de la cerveza 15&30 que, en pleno estado de alarma, ha llegado hasta China. “El mercado internacional está parado, pero algún pedido nos han hecho”, señala. Su marca está también en algunos supermercados, aunque no es su principal vía de ventas.

“Venimos de dos meses muy difíciles, enero y febrero, y ahora es cuando empezaban a repuntar las ventas con la primavera y la llegada de los festivales y muchísimos eventos , pero nos hemos quedado sin ese ingreso fundamental”, dice Irene Roldós, de Destraperlo. “Se presenta un panorama muy complicado y calculo que hasta otoño no se restaurará una cierta normalidad”, añade. La marca no está fabricando, pero sí distribuyendo mínimamente, por lo que estima que “se presenta un futuro y un panorama a medio y corto plazo bastante negro”.

“Es la mejor época”, agrega Galán, “con muchos eventos hay ganas de salir y de probar cosas nuevas”. Pero se están amoldando a la nueva realidad. “Perspectivas de crecimiento había muchas”, sostiene, “pero hemos parado las maduraciones en barricas y si antes embotellábamos todas las semanas, ahora lo hacemos cada 15 días”. La producción de Destraperlo, igualmente, “es casi nula”. “Estamos en suspense”, dice Roldós, “y con una gran incertidumbre porque cuando se levante el estado de alarma la gente no va a ir corriendo a los bares, de hecho se levantará paulatinamente, y entiendo que los bares inicialmente intentarán agotar todo su estocaje y vender la cerveza industrial antes que volver a retomar la venta de cervezas artesanales”.

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