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Pepe Colubi revela que tiene Parkinson y pide más seguimiento: "Son muchas pastillas"

El escritor y periodista recibió el diagnóstico el 5 de abril de 2024 y ha decidido hacerlo público para dejar de ocultarlo y dar visibilidad a la enfermedad

  • Una imagen de archivo de Pepe Colubi.

Pepe Colubi, con 60 años y muy conocido por su participación fija en el programa llustres ignorantes, de Movistar, ha revelado que padece Parkinson, una noticia que había mantenido durante más de dos años en su círculo cercano. El escritor, periodista y guionista lo ha contado en Julia en la Onda, de Onda Cero, donde explicó que recibió el diagnóstico el 5 de abril de 2024.

"En cierta manera, es salir del armario", confesó. Con este anuncio quiere quitarse la presión de ocultarlo y visibilizar una enfermedad que también padeció su padre.

Un temblor que le llevó al neurólogo

Los primeros indicios aparecieron aproximadamente tres años antes del diagnóstico. Colubi recuerda un cansancio persistente y cambios inesperados en la tensión arterial que inicialmente se atribuyeron al estrés.

Después llegó una señal distinta. Durante el tratamiento de una bursitis en el codo notó un leve temblor en un dedo de la mano derecha, algo que le preocupó por sus antecedentes familiares.

"Mi padre había tenido Parkinson", recordó. El traumatólogo descartó que aquel temblor estuviera relacionado con la bursitis y le recomendó acudir a un neurólogo, que le comunicó el diagnóstico tras una exploración física.

La noticia le dejó impactado. Sin embargo, haber convivido con la enfermedad de su padre le permitió afrontarla desde una perspectiva conocida: "No era una palabra a la que tuviera miedo".

Más acompañamiento entre las consultas

Tras probar un medicamento que no dio los resultados esperados, Colubi terminó recibiendo el mismo tratamiento que había tomado su padre años atrás. Según explica, actualmente funciona "razonablemente bien".

El ajuste sigue siendo complejo. El periodista menciona mareos, rigidez, cansancio y posibles conductas adictivas entre los problemas que requieren vigilancia al controlar las dosis y los efectos secundarios.

Su reclamación se centra en el seguimiento entre consultas. Considera que las citas cada seis meses pueden resultar insuficientes cuando surgen dificultades o hay que modificar la medicación antes de la siguiente visita.

Por eso pide mayor acompañamiento a los pacientes y un seguimiento más cercano que permita responder a los cambios: "Son muchas pastillas y un encaje de bolillos".

Pepe Colubi, con 60 años y muy conocido por su participación fija en el programa llustres ignorantes, de Movistar, ha revelado que padece Parkinson, una noticia que había mantenido durante más de dos años en su círculo cercano. El escritor, periodista y guionista lo ha contado en Julia en la Onda, de Onda Cero, donde explicó que recibió el diagnóstico el 5 de abril de 2024.

"En cierta manera, es salir del armario", confesó. Con este anuncio quiere quitarse la presión de ocultarlo y visibilizar una enfermedad que también padeció su padre.

Un temblor que le llevó al neurólogo

Los primeros indicios aparecieron aproximadamente tres años antes del diagnóstico. Colubi recuerda un cansancio persistente y cambios inesperados en la tensión arterial que inicialmente se atribuyeron al estrés.

Después llegó una señal distinta. Durante el tratamiento de una bursitis en el codo notó un leve temblor en un dedo de la mano derecha, algo que le preocupó por sus antecedentes familiares.

"Mi padre había tenido Parkinson", recordó. El traumatólogo descartó que aquel temblor estuviera relacionado con la bursitis y le recomendó acudir a un neurólogo, que le comunicó el diagnóstico tras una exploración física.

La noticia le dejó impactado. Sin embargo, haber convivido con la enfermedad de su padre le permitió afrontarla desde una perspectiva conocida: "No era una palabra a la que tuviera miedo".

Más acompañamiento entre las consultas

Tras probar un medicamento que no dio los resultados esperados, Colubi terminó recibiendo el mismo tratamiento que había tomado su padre años atrás. Según explica, actualmente funciona "razonablemente bien".

El ajuste sigue siendo complejo. El periodista menciona mareos, rigidez, cansancio y posibles conductas adictivas entre los problemas que requieren vigilancia al controlar las dosis y los efectos secundarios.

Su reclamación se centra en el seguimiento entre consultas. Considera que las citas cada seis meses pueden resultar insuficientes cuando surgen dificultades o hay que modificar la medicación antes de la siguiente visita.

Por eso pide mayor acompañamiento a los pacientes y un seguimiento más cercano que permita responder a los cambios: "Son muchas pastillas y un encaje de bolillos".

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