Mercé o Sabina acaban en El Quinto Pino, el restaurante de Chipiona donde “el langostino es un espectáculo”

José del Moral Rodríguez y Pepi González Herrera inauguraron en 1991 este establecimiento que se ve desde la carretera donde se brinda con una castora de manzanilla y se come pescado y marisco entre artistas

Pepi González junto a sus hijas María José y Regla María del Moral en el salón del restaurante El Quinto Pino.
Pepi González junto a sus hijas María José y Regla María del Moral en el salón del restaurante El Quinto Pino. MANU GARCÍA

A un clásico de la gastronomía chipionera le han quitado su alma. Ya no se verá entre sus mesas a un señor que solía ofrecer “una castorita” de manzanilla a las familias-“era su punto débil”. En el hostal restaurante El Quinto Pino, desde octubre de 2020 falta la alegría de José del Moral Rodríguez, hostelero por vocación que hace 30 años decidió emprender junto a su mujer Pepi González Herrera.

“Era una persona muy entrañable y hacía con todo el mundo”. Las voces de sus hijas, María José y Regla María del Moral cuentan en un salón impecable cómo sus padres construyeron “desde cero” este lugar cargado de recuerdos que necesitó casi un año para estar listo.

El enamorado de la manzanilla se trajo este vino generoso de una bodega sanluqueña, y lo etiquetó para servirlo en el restaurante donde hoy sus hijas brindan en su memoria. “Él era muy peculiar y todo el mundo lo quería”, dice María José sentada junto a su hermana. Todos los días se acercan personas -que ya son amigos más que clientes- preguntando por el chipionero que no se separaba de su castora.

Las hermanas del Moral brindan en el restaurante.
Las hermanas del Moral brindan en el restaurante. MANU GARCÍA
María José sirve una castora de manzanilla El Quinto Pino.
María José sirve una castora de manzanilla El Quinto Pino. MANU GARCÍA

Fue en mayo de 1991 cuando el matrimonio puso en marcha esta aventura culinaria en una parcela vacía que se veía desde la A-491. José había estado 16 años como camarero en un hotel y, pensó que era el momento de tener un negocio propio. “A él siempre le gustó mucho la hostelería, era su vida”, añaden las hermanas entre sorbos.

“A él siempre le gustó mucho la hostelería, era su vida”

Al establecimiento lo bautizó como El Quinto Pino, él se quedó en la barra y Pepi se metió en los fogones. Dicen que le puso este nombre por su ubicación a las afueras de la localidad. “Las cosas de mi padre, tuvo esa idea, él decía: ¿A dónde vamos? Al quinto pino”, explican mientras que el equipo ultima los preparativos para el servicio de cenas.

A los cinco años, el local iba viento en popa y optaron por habilitar un hostal en la planta de arriba. Una opción para alojarse en el mismo sitio donde degustar los pilares de la cocina tradicional de la tierra gaditana.

Un momento de la entrevista.
Un momento de la entrevista. MANU GARCÍA

Ahora, su mujer y sus hijas siguen haciendo que funcione el emblemático restaurante donde han pasado gran parte de sus vidas. Según cuentan a lavozdelsur.es, “nosotras intentamos llevar la misma línea que él”. Tras acabar sus estudios fuera, volvieron a su casa para mantener vivo un legado admirado no solo por vecinos sino también por grandes artistas.

Los guisos caseros, el pescado y el marisco son los buques insignia que atraen a los apetitos más exigentes. Frente a un cuadro de grandes dimensiones que el pintor chipionero Juan Ignacio Sardi acabó en el mismo comedor, el cantaor José Mercé ha disfrutado en más de una ocasión de la berza de los domingos.

Amigo de la familia, elige los platos del Quinto Pino para pasar una velada agradable con su gente. “Se ha llevado casi todo el verano aquí, a él le gusta mucho el cuchareo”, comentan las hermanas que están acostumbradas a ver personalidades del mundo de la música en el local. Paco Candela, Antonio del Río, Joaquín Sabina- “que viene todos los años”- Dani Martín y, en su época, Rocío Jurado y Ortega Cano.

Langostino de trasmallo.
Langostino de trasmallo. MANU GARCÍA
Langostinos.
Langostinos. MANU GARCÍA

Por el restaurante con aires marineros y homenajes a la patrona han pasado rostros conocidos que han probado los langostinos de trasmallo. La estrella de la casa que no falta en el centro de ninguna mesa. “Esto es lo que más se pide”, dice Regla María señalando un plato lleno. “Este es el primero que ha entrado hoy en la lonja, el langostino aquí es un espectáculo”, sonríen las hermanas.

Entre sus especialidades también se encuentran la corvina, las acedías, las almejas o el atún macerado, plato creado por sus padres que también triunfa. A los productos del mar que José siempre ha fomentado se unen las papas aliñadas o el tomate, un reclamo que entra por todos los sentidos.

María José saca un plato de tomate recién cortado que desprende un intenso olor. “Tenemos un invernadero pequeñito en casa donde cultivamos el tomate y es el que traemos aquí en verano. Es un tomate madurado en la mata y tiene otro sabor”, aseguran.

Tomate cultivado en la casa de la familia.
Tomate cultivado en la casa de la familia. MANU GARCÍA
 

Con algunos cambios en la decoración-“hay que modernizarse”- el restaurante mantiene “el estilo de siempre”. Su esencia está clavada en los rincones que este verano se han llenado como nunca.

“El verano ha sido una locura”

A causa de la pandemia, montaron una terraza trasera al aire libre para satisfacer a la demanda. Todo el mundo quería sentarse fuera y los salones se quedaban vacíos. “Nos dimos cuenta de que querían terraza y se quedaba pequeño, decidimos ampliar porque hay terreno”, explica Regla María. La idea fue de Pepi que supervisa la sala mientras su nieta saca una sonrisa a todo el que pasa por delante.

Detalle de la Virgen de Regla.
Detalle de la Virgen de Regla. MANU GARCÍA
El hostal restaurante se construyó en una parcela frente a la A-491.
El hostal restaurante se construyó en una parcela frente a la A-491. MANU GARCÍA

La temporada estival ha dado mucho trabajo y un esperado respiro tras meses complicados. “Este año ha sido una locura. Ha sido un verano muy muy bueno”. Palabras que coinciden con la mayoría de los hosteleros a los que se les pregunta cómo ha ido estos meses.

El hostal restaurante mítico de Chipiona, con José en el corazón, sigue dando la bienvenida a comensales. Reuniones en familia, clientes de toda la vida y caras nuevas que revelan otra dinámica. “Aquí también vienen parejas a comer una mariscada con su botella de champagne, se está viendo a más gente joven”, expresan las hermanas. Tantos años en faena dan para presenciar los cambios y mimar las costumbres.

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